biarritz - Tiempo hay, y de sobra, para ponerse a punto. La Liga empieza dentro de cuatro semanas y, después de las dos jornadas iniciales, llegará el primer parón. Tan larga se presenta la temporada, de hecho, que produciría algo de vértigo ver ahora la maquinaria realista plenamente engrasada. Casi mejor avanzar despacio, lentos pero seguros, como están haciendo los txuri-urdin este verano. Los lesionados van recuperándose. Eusebio va reservando a los tocados, como fue ayer el caso de Diego Llorente. Y las sensaciones que emite del equipo, dentro de que a estas alturas no se pueden esperar maravillas, van mejorando. La actuación de la Real ayer contra el Saint-Étienne no pasará a la historia del fútbol, pero resultó sensiblemente superior a la del martes en Irun ante el Girondins. Ya es algo. Acompañó hasta el resultado, un empate que no aporta nada especial pero que tampoco resulta estéril. Al menos sirve para no tener que explicar cómo perdió el equipo semejante partido. Hacerlo habría sido increíble.

La cosa no pudo empezar peor para los intereses de la Real. Sacaron los txuri-urdin desde el centro del campo, y su primera posesión terminó en los pies de Kevin, cuya salida en diagonal hacia la zona ancha fue interceptada por la medular francesa. Los dirigidos por el exjugador del Barcelona Óscar García Junyent montaron una rápida transición y Tannane, el extremo diestro, aprovechó el hueco dejado por el propio Kevin para colarse hasta la cocina. No fue el de Baiona el único que falló en la acción, ya que Rulli se limitó a esperar el centro y descuidó un palo corto por donde le colaron el 0-1 con aparente facilidad.

Nunca se sabrá qué habría sido del partido sin un gol tan tempranero. En desventaja, la Real se hizo inmediatamente con el dominio territorial para no abandonarlo durante el resto del encuentro. Pero claro, lo de ayer solo se trataba de un amistoso, así que cuesta creer que el repliegue del Saint-Étienne resultara voluntario, porque no había puntos en juego ni necesidad alguna de atrincherarse así. Dentro de un contexto de control total, los de Eusebio se las arreglaron para alcanzar con fluidez y un aceptable juego combinativo las inmediaciones del área francesa. Pero fue ahí donde se ahogaron la mayor parte de sus tentativas.

Januzaj amagó mucho pero no llegó a golpear. Xabi Prieto, que alternó las posiciones de extremo diestro e interior relevándose con Canales, no pudo aprovechar un par de prometedores mano a mano con el lateral zurdo del Saint-Étienne. Y Juanmi, un incordio constante, se mostró también algo atropellado. El rival, defendiendo por acumulación y sin posibilidades de montar contragolpes como el del gol, se las arreglaba al menos para interceptar las paredes y los milimétricos y difíciles pases en profundidad con los que la Real trataba de crear peligro. En esas, la mejor oportunidad blanquiazul antes del descanso llegó a balón parado, en un esférico servido al área rival que rechazó la zaga gala y que Guevara capturó en la frontal con un potente derechazo. Un defensa del Saint-Étienne despejó a córner casi bajo palos.

la entrada de illarramendi Tras el descanso, y como suele ocurrir en estos encuentros, los numerosos cambios introdujeron el partido en una tendencia decadente en líneas generales. Los franceses siguieron limitándose a defender. Y la Real, dentro de que en lo global pasó a jugar con futbolistas llamados a tener mucho menos protagonismo durante la temporada, agradeció que Eusebio se guardara durante la primera mitad a Illarramendi. El mutrikuarra saltó al césped en la reanudación y dominó el duelo a su antojo, llegando incluso a estrellar un zurdazo en el palo. Joseba Muguruza tuvo luego el 1-1 en la cabeza a centro del propio Illarra, mientras que Juanmi y Concha reclamaron sendos penaltis que, aunque rigurosos, sí lo llegaron a parecer.

La insistencia blanquiazul tuvo premio en el tramo final. Tras un robo de Muguruza, el meta Ruffier rechazó a córner el disparo de Concha, sacando de esquina el delantero debarra del Sanse. Peinó en el primer palo Ugarte y Capilla fusiló a placer en el segundo para empatar, y trasladar al marcador la evidente mejoría txuri-urdin. El fútbol de la Real, poco a poco, va a más. Y el equipo al menos ya no pierde. Toca seguir avanzando en Holanda.