En las últimas décadas, el cine de animación se ha ampliado, ha evolucionado, se ha hecho más popular y autoral y se ha transformado hacia nuevas técnicas. El festival Animadeba ha sido testigo de ello, ya que la próxima semana dará el pistoletazo de salida a su 18ª edición tomando el pulso, una vez más, a la actualidad del sector con proyecciones de cortometrajes y largometrajes, clases magistrales, conciertos y hasta un bingo. Para celebrar su mayoría de edad, además, el certamen contará con la presencia del cineasta neerlandés Michaël Dudok de Wit, ganador de un Oscar, y homenajeará a Begoña Vicario, pionera de la animación vasca.
Aunque oficialmente el festival comenzará el próximo miércoles, al igual que ha ocurrido en los dos años anteriores, Animadeba tendrá una jornada previa, a modo de aperitivo, en el Museo San Telmo de Donostia con la proyección de cortometrajes de la sección EHU Nuevos Realizadores este martes. “Es una manera de promocionarnos en la ciudad que, además, tiene muy buena respuesta. Es algo que nos alucina porque en Donostia ya existe mucha oferta”, explica Aitor Oñederra, director del certamen.
“Para un festival con una programación no tan popular, ya que intentamos incluir propuestas diferentes como conciertos de música independiente, todo cuenta. Al final, el público de Deba es el que es y todos los años conseguimos que venga gente desde Donostia”, indica Oñederra sobre un proyecto que surgió también con el objetivo de “descentralizar” las actividades culturales de la capital guipuzcoana.
Así lo llevan haciendo desde hace 18 años con un cine que, además, no ha parado de crecer en este tiempo. “La gente está cambiando de opinión y ve la animación como una técnica en la que pueden darse géneros de todo tipo”, señala el también cineasta y profesor de la EHU, para quien las plataformas de streaming han abierto las puertas en los últimos años a nuevos realizadores. “Es verdad que la mayoría de los jóvenes que llegan a la universidad lo hacen con la mirada de la animación puesta en el anime y quizás Miyazaki sea lo más europeo que hayan podido ver, pero es normal. A mí mismo me marcó el manga de adolescente y fue en la universidad cuando descubrí otros estilos y otra forma de ver la animación”, observa.
Esta variedad se podrá ver un año más en las diferentes secciones de Animadeba, en las que tienen cabida propuestas que van desde la sátira hasta el drama familiar y que han sido creadas desde técnicas más habituales, como el 3D, 2D y las marionetas, hasta aquellas menos usuales, como la diseñada por el artista William Kentridge y que se repite en hasta tres cortometrajes de la Sección Oficial.
Dudok de Wit y Begoña Vicario
Más allá de los apartados competitivos, la edición de este año contará con dos nombres propios. El primero de ellos el del cineasta Michaël Dudok de Wit, ganador del Oscar al mejor cortometraje de animación por Padre e hija, al que se le dedica una retrospectiva con varios de sus trabajos, incluido el largometraje La tortuga roja, y que tendrá su colofón con una masterclass que el propio creador impartirá en Deba el próximo jueves.
“Para nosotros es un sueño tenerle aquí. Le pedimos ser jurado, pero dijo que no quería hacer valoraciones, así que se ofrecía a dar una charla en la que mostrará su proceso de trabajo”, indica Oñederra, “gran admirador” de este cineasta neerlandés.
El segundo nombre destacado será el de Begoña Vicario, pionera en la animación vasca, pero, sobre todo, “creadora de animadores”, y que será homenajeada el último día del festival, el sábado. “Aparte de por ser una gran cineasta, hemos querido reconocerla por su labor de docente. Ha sido una escuela para muchísima gente en Euskadi, incluido yo”, agrega el director del certamen.
Entre estos dos nombres, la edición de este año ofrecerá diversas propuestas, como la proyección de Mariposas negras, mejor película de animación en la última edición de los Goya, una sesión dedicada al festival valenciano Prime the Animation!, varios conciertos, como los de EZEZEZ, Puta Amak o Koda, y un Work in Progress que ha recibido menos propuestas que otros años. “No sabemos si es que se están agotando los nuevos directores en Euskadi o qué, pero ha costado más. Al final, poder venir a un festival como este a presentar tu proyecto sirve, sobre todo, como punto de encuentro con otras personas y una manera de hacer contactos”, recuerda su director.