El director general de AFM Cluster, la entidad que engloba a los fabricantes de máquina-herramienta, Xabier Ortueta, fue muy claro en la presentación de los resultados del pasado ejercicio, al poner en evidencia la agresividad con la que China está actuando en este sector, blindando el país a la producción local con una dura política exportadora basada en productos de precios muy bajos, incluso por debajo de coste de los fabricantes europeos, un buen nivel tecnológico y ausencia de componentes europeos en su cadena de valor.
Con este panorama que cada vez será más duro, si no se actúa con determinación y rapidez, Ortueta hizo un llamamiento a los responsables políticos tanto de la Unión Europea (UE), como del Estado y el Gobierno Vasco para que tomen las medidas pertinentes para proteger a la industria y “parar el golpe ante una oleada sin precedentes”.
Aunque sin citarlo, Ortueta se refería a ese proceso de reindustrialización que tiene que impulsar la UE para proteger a su industria ante la desorganización mundial que está provocando Estados Unidos, donde las reglas hasta ahora conocidas ya no sirven, y la brutal competencia de las manufacturas chinas que, ante el proteccionismo estadounidense, están buscando cualquier resquicio para entrar en un mercado de 440 millones de consumidores que es Europa.
Es el ‘Made in Europe’ que, en este momento, se hace más necesario y urgente que nunca ante la deriva de la geopolítica internacional y la incertidumbre por la imprevisibilidad y las ocurrencias del actual inquilino de la Casa Blanca. La brecha entre Europa y Estados Unidos y China es cada vez más grande y de persistir en el actual escenario geopolítico adverso, la UE, si no se reacciona y toma posiciones, quedaría a merced de las amenazas y las coacciones de esos países.
Ese ‘Made in Europe’ también ha sido invocado por el secretario general de Adegi, José Miguel Ayerza, ante el peligro de una pérdida de soberanía estratégica por parte de Europa en sectores que son claves para la economía guipuzcoana como los de automoción y la ingeniería mecánica. La necesidad de poner en marcha medidas proteccionistas para la industria europea, al igual que lo hacen Estados Unidos y China, tiene como objetivo tratar de romper una situación que no va a ser coyuntural en función de los ciclos de los mercados, sino que puede llegar a ser estructural ante la imposibilidad de poder responder con eficacia a la creciente presión competitiva china que, en muchos casos, operan con economías de escala, apoyo del gobierno y cuentan con marcos regulatorios muy distintos a los europeos.
En este sentido, el presidente de la gestora de fondos francés, Carmignac, Édouard Carmignac, en una reciente entrevista en el diario El País, ha sido muy claro al referirse a la importante amenaza china sobre Europa. “China juega un papel muy peligroso en Europa. Pekín ve cómo el mercado americano se le cierra, su presencia en Latinoamérica está en riesgo y su consumo doméstico sigue siendo bajo. Y en este entorno el mercado europeo es su principal objetivo y van a por él”, ha dicho.
Partiendo de esta dura realidad, parece que Europa comienza a despertar y está evaluando medidas para poder romper con esas amenazas que no van a cesar por mucho que se mantengan posiciones complacientes, teniendo el dialogo como instrumento para alcanzar acuerdos cuando la realidad es muy tozuda y discurre en sentido contrario. Las amenazas de Trump sobre Groenlandia y el establecimiento de aranceles a aquellos países europeos que enviaron a sus ejércitos a la isla de soberanía danesa han servido de punto de inflexión para que los europeos se hayan dado cuenta de que o toman la iniciativa, y cuanto antes mejor, de manera drástica y urgente o sucumben ante el desprecio de Estados Unidos y la voracidad china.
La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, que firmó el pasado verano, el acuerdo de los aranceles del 15% que impuso Estados Unidos en un campo de golf de Trump en Escocia, alzando el dedo pulgar como símbolo de éxito de la firma, no es la misma de la que hace unos días, defendió lo que, en la jerga comunitaria se denomina “preferencia europea” ,-que no es otra cosa que la potenciación del proteccionismo a través del ‘Made in Europe’, la Europa de las dos velocidades, para eliminar los vetos que hasta ahora han obstaculizado su funcionamiento, o la desregulación tanto comunitaria como la de los propios países para dinamizar la actividad industrial. ¿Dónde ha quedado la posición contemporizadora que expresaba Von der Leyen en sus encuentros con Trump?
El ‘Made in Europe’ es una estrategia orientada a fomentar la reindustrialización, la soberanía económica y la sostenibilidad en el continente, reduciendo la dependencia de proveedores extranjeros, singularmente China y Estados Unidos, y fortalecer la competitividad europea en sectores estratégicos mediante la producción local y, por tanto, con empresas que sean líderes en su sector.
Una de las medidas que debe adoptar Europa si quiere jugar en la liga de las economías más dinámicas del planeta es abandonar por completo esas discusiones eternas e irresolubles que no conducen a nada y comenzar cuanto antes los procesos de integración en áreas concretas, como puede ser la unión del mercado de capitales. Una herramienta clave para mejorar la financiación de las empresas, aumentar la protección de los consumidores e inversores, así como perfeccionar la política monetaria del BCE y propiciar fusiones transfronterizas de las entidades financieras.
Estamos en un momento positivamente crítico de la UE, en donde parece que hay voluntad política por parte del conjunto de los 27 para tratar de responder cuanto antes a una situación, en la que, de seguir así, Europa iba a quedar relegada y a merced de Estados Unidos y China, a los que hay que sumar a Rusia y sus políticas anexionistas en la puerta. Eso no quiere decir que persista la incertidumbre que va a quedar instalada entre nosotros durante algún tiempo todavía.
Por eso, va a ser muy interesante la celebración del XXXVI Encuentro Empresarial que organiza la SGR Elkargi, que tendrá lugar el próximo día 4 de marzo en Donostia, donde ha logrado reunir en una misma mesa, en una iniciativa inédita hasta ahora, a cuatro exministros de Asuntos Exteriores del Gobierno español, dos del PSOE y los otros dos del PP. Los socialistas Arancha González Laya y Josep Borrell y los populares José Manuel Garcia-Margallo y Ana Palacio que desgranarán las claves de la actual situación geopolítica y anticiparán los posibles escenarios que pueden darse para que las pymes puedan afrontar de la mejor manera el nuevo marco internacional.
La participación del presidente del BBVA, Carlos Torres, y del expresidente de la Asociación Bancaria Europea (ABE), José Manuel Campa, en otra parte del acto, servirá para analizar la nueva situación financiera que se abre en Europa, a raíz de la nueva estrategia que parece implementarse en Bruselas y en los 27 miembros de la UE como consecuencia del actual desorden mundial.
El reto que tiene la UE por delante es clave y fundamental porque no solo está en juego su papel en el escenario mundial, sino la capacidad de su economía para poder competir en un contexto de grandes transformaciones provocadas por la irrupción disruptiva de la inteligencia artificial y la carrera por el abastecimiento de materias primas críticas. Nunca es tarde.