Los observadores de la política en el Estado andan deshojando la margarita sobre si Pedro Sánchez convocará elecciones o logrará aguantar hasta agotar la legislatura, que es lo que le gustaría por lo que dice. Como Madrid queda muy lejos, mejor fijarnos en las pistas que se pueden obtener en entornos más cercanos. Pese a que Arnaldo Otegi se autositúa fuera de lo que denominó “juego de la especulación” sobre un posible adelanto electoral, por si acaso colocó en el escaparate su idea de concurrir a esa cita con una lista nacional. Es una primera señal de que la posibilidad ya es tenida en cuenta por EH Bildu, cuyo canal de comunicación con Moncloa ha dado muestras de que funciona. Pero una pista más intensa la proporcionó el PSE. Cuando todavía falta casi año y medio para las elecciones forales y municipales, llamó a filas a sus cargos públicos para enviarles el mensaje de que hay que “echar el resto” para una convocatoria que, esa sí, tiene fecha fija: mayo de 2027. Mucho tiempo para correr tan pronto con un mensaje tan agresivo como el que verbalizó ayer Eneko Anduezacontra el alcalde de Donostia, Jon Insausti. A este ritmo, va a llegar agotado a la última curva, como esos caballos que cogen ventaja y se desfondan en la recta final. De lo que se puede especular que se trata de activar las fuerzas propias para ayudar a Sánchez cuando toque a rebato. Por rumores que ya lo aseguran que no sea.