El hotel Catalonia de Donostia acogió recientemente un evento dedicado a los animales de compañía. Fue la segunda edición de este encuentro organizado por NOTICIAS DE GIPUZKOA, en el que intervinieron profesionales con una dilatada experiencia en el mundo animal. El debate, moderado por Oihana Prado, periodista de este diario, puso el foco en la relevancia que las mascotas tienen en una sociedad que cada vez incide más en su bienestar y sus derechos.

Perros, gatos, conejos y toda clase de animales de compañía son una parte esencial de los hogares. No en vano, la tendencia en Donostia y en el conjunto de Gipuzkoa confirma que hay más canes censados que niños menores de 14 años. Un dato esclarecedor que demuestra lo mucho que se valora el amor incondicional y el calor que brindan estos amigos de cuatro patas. Acompañan, alivian la soledad y transmiten valores fundamentales como el respeto, la empatía y la responsabilidad.

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Café previo al evento. Izaro Zubeldia

Uno más de la familia

El primer bloque del encuentro reunió a Gema de la Peña, socia fundadora de la Asociación protectora de animales y plantas de Gipuzkoa; Iñaki Loinaz, responsable del crematorio de animales Ánima; y Diego San Sebastián, tesorero en el Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa.

El debate se centró en la evolución que ha experimentado la sociedad en lo que respecta a su relación con los animales de compañía, que son, indudablemente, un miembro más de la familia y un pilar imprescindible de los hogares. En este sentido, De la Peña, quien estuvo acompañada por su perrita Lily, explicó cómo se percibe este cambio de mirada desde la Protectora de Gipuzkoa: “Es evidente que la tenencia de animales es mayor. Llevamos cerca de 30 años con el refugio abierto, y al principio la recogida de perros y gatos era masiva, todos ellos sin chip. Ahora, la mayoría lo tienen y nos llegan muchos menos animales, de modo que podemos afirmar que la responsabilidad de la gente se ha incrementado”.

“El principal problema al que nos enfrentamos en la Protectora de Gipuzkoa es la constante recogida de perros de la raza Malinois”

Gemma de la Peña

Este cambio de paradigma, no obstante, no borra la dura coyuntura a la que se enfrenta el refugio, inmerso en un proceso de ampliación en vista de la elevada recogida que, desgraciadamente, todavía lleva a cabo. “Vemos una mayor concienciación, pero queda un largo camino por recorrer”, enfatizó De la Peña.

Siguiendo por esta línea, San Sebastián, desde su punto de vista como veterinario, aseguró que los tutores de las mascotas “cada vez se preocupan más por tenerlas bien cuidadas y atendidas”. Sin embargo, detecta que hoy en día la sociedad se mueve excesivamente en función de las tendencias, lo que también se traslada al campo de los animales de compañía: “Hay razas de perros que están de moda, pero que no son las más aconsejables para la vida doméstica”.

Charla y mesas redondas organizadas por Noticias de Gipuzkoa con el tema, "Mascotas, animales de compañia". Iker Azurmendi

Que el lazo entre tutores y mascotas es enormemente sólido se ve reflejado en el trabajo que despliegan crematorios de animales como Ánima: “El servicio que ofrecemos es muy demandado, pues se le da mucha relevancia a despedirse del animal. Las familias lo quieren acompañar hasta el final. Desde que dimos nuestros primeros pasos, en 2020, hemos percibido un aumento significativo de esta necesidad”, destacó Loinaz.

Perros que no son para todo el mundo

Volviendo al tema que puso sobre la mesa San Sebastián, hay que tener en cuenta que no todos los canes son aptos para todos los hogares. A este respecto, De la Peña indicó que “los animales que recogemos no son deseados. En el caso de los perros, los que más llegaban hace años eran los que se denominan PPP (Perro Potencialmente Peligroso). Aquel era un perfil muy habitual de animal abandonado en la calle debido a las situaciones conflictivas que solía generar. En la actualidad tenemos una avalancha de ejemplares de una raza que se ha puesto de moda: el malinois o pastor belga. Este es un perro todavía más complejo que cualquier PPP, y la gente decide adquirirlo por modas que surgen a través de la publicidad y las redes sociales. Es un animal muy específico que puede encajar con personas con características o situaciones vitales concretas. Es un superdotado tanto física como mentalmente, de manera que requiere de muchos estímulos. Para ello, los tutores necesitan tiempo y ganas. Diría que el mayor problema que tenemos en el refugio en estos momentos es la recogida constante de pastores belgas”.

La humanización de los perros

San Sebastián puso el foco en un quebradero de cabeza con el que tienen que lidiar los veterinarios en su día a día: la humanización de los canes: “Es uno de los mayores errores que se está cometiendo. Es muy negativo tanto para los perros como para los tutores y los veterinarios. ¿Qué sentido tiene salir en Semana Grande a ver los fuegos artificiales con un perro en brazos? ¿Qué lógica tiene introducir un can en un centro comercial? Son acciones que no tienen ni pies ni cabeza. No doy crédito cuando me encuentro con situaciones como estas. Con los perros tienes que jugar, correr por la playa o por el monte. Muchas personas que tienen un perro creen que tienen un niño”.

“La humanización de los canes es un error muy habitual en la actualidad; complica mucho la labor de los veterinarios”

Diego San Sebastián

Las consecuencias de todo ello son nefastas para los veterinarios, cuya labor se pone en entredicho con demasiada facilidad. Muestra de ello es el demoledor dato que arrojó San Sebastián: la de veterinario es una de las profesiones con mayor índice de suicidios del Estado. “Por algo será. Sufrimos muchísimo estrés”, reconoció, al tiempo que subrayó que, en otros países, como en Italia y Francia, se profesa un mayor respeto a los veterinarios.

Por su parte, De la Peña expuso su forma de actuar con su perrita Lily: “Ahora mismo la tengo en brazos, pero soy consciente de que este no es su ambiente. Un perro tiene que hacer de perro, no de humano. Hay lugares que no son idóneos para ellos”.

En referencia a Lily, De la Peña contó su historia: “La dejaron en una comisaría. Como solemos decir irónicamente en la Protectora, es una perra caída del cielo porque no era de nadie. Por supuesto, no tenía chip y estuvo en la jaula asustada bastante tiempo. Cuando tienen tanto miedo, es complicado adaptarlos en otros entornos. Comencé a llevarla a la oficina para que socializara un poco hasta que, finalmente, decidí llevármela a casa”.

¿Se requerirá un curso para tener un perro?

Hablando de la Ley de Bienestar Animal, hace tiempo se mencionó la posibilidad de que las personas obtuviesen un certificado que les permitiese hacerse con un perro, como si fuese una especie de examen previo. Según San Sebastián, “a nadie se le está pidiendo ningún tipo de papel, y los cambios que ha traído esta norma no son palpables en el día a día”.

De la Peña mostró una opinión similar, señalando que “nosotros seguimos peleando para que cambie la lamentable situación en la que se encuentran algunos perros en las zonas rurales, puesto que viven atados día y noche. Cuando nos llegan las llamadas, intentamos hablar con las autoridades, pero muchas veces los propietarios son individuos mayores que no han conocido otra cosa y es prácticamente imposible que entren en razón. En circunstancias como esta, la Ley de Bienestar Animal está ayudando muy poco”.

En este sentido, Loinaz resaltó que esta realidad se debe a que “en las zonas rurales los perros en ocasiones están vistos como una herramienta de trabajo. Hay mucho por hacer en lo que a la concienciación de sus propietarios se refiere”. San Sebastián fue más allá, indicando que los canes utilizados para labores como la caza no están respaldados por la Ley de Bienestar Animal.

La longevidad, un aspecto a tener en cuenta

El encuentro también abordó la creciente longevidad de los animales de compañía, que cada vez están más tiempo con nosotros: “Empecé a trabajar en este campo en 1991. Por aquel entonces, cuando un perro cumplía nueve o diez años ya era muy mayor. Ahora llegan a las consultas ejemplares de 15, 16 o 17 años en condiciones relativamente buenas. Eso sí, la mayor esperanza de vida también acarrea enfermedades que hace décadas no se manifestaban”, relata San Sebastián. La longevidad se debe, según el veterinario, a que los tutores cada vez se preocupan más por la salud y el cuidado de sus mascotas. Asimismo, los avances en diferentes ámbitos, como es el caso de la alimentación, también son una consecuencia directa.

Por otro lado, que cada vez haya más animales de compañía provoca que despedirse de ellos de la forma deseada adquiera una importancia vital: “En el crematorio vivimos a diario el dolor intenso que les genera a las familias la pérdida de su compañero. Desde Ánima, nuestra principal función reside en el acompañamiento. Cada persona que viene comparte sus sentimientos con nosotros y les escuchamos lo mejor que podemos”, explica Loinaz.

“Ahora nuestra relación con los animales de compañía es más cercana y sentimental, por eso damos tanta importancia a despedirnos de ellos”

Iñaki Loinaz

Gestionar estos momentos duros también forma parte del trabajo de San Sebastián, quien afirma que en ocasiones se enfrenta a situaciones “verdaderamente difíciles y dramáticas”. Sobre la incineración, el veterinario destaca que el proceso ha evolucionado y que las incineraciones colectivas, las cuales eran mayoritarias años atrás, han dado paso a las individuales.

Tal y como afirma Loinaz, “cuando comenzamos en 2020, las incineraciones individuales representaban un 20% del total, mientras que hoy en día ya están en un 40%. Ha cambiado nuestra relación con las mascotas. Ahora es más cercana y sentimental. Prueba de ello es que mucha gente decide acudir presencialmente a la cremación del animal para dar el último adiós”.

Para concluir este primer bloque del evento, De la Peña apeló a la responsabilidad de la gente: “Si no puedes tener una mascota, no la cojas”, remarcó. En la misma línea, San Sebastián indicó que “tener un animal de compañía no es un derecho, sino una opción. Nadie lo va a cuidar por ti y hay que tener en cuenta lo caro que resulta”. Asimismo, aseguró que es un error enorme “tratarlos como a un hijo o un nieto, porque no lo son”. Por su parte, Loinaz incidió en la necesidad de disminuir los índices de abandono y maltrato animal.

Perros y educación: hacia una relación plena y satisfactoria

El segundo bloque del evento se centró en la relación que construimos con nuestros perros. También en la educación, no solo la que transmitimos a los canes, sino la que deben recibir los tutores para que la convivencia con el animal sea lo más sana y satisfactoria posible. Participaron en el debate Anne Ver, educadora canina en Akan, y Miren Muguerza, educadora social y psicoterapeuta en GuauGuau.

“En las terapias que realizamos ponemos el foco tanto en el bienestar de las personas como en el de los canes. Es fundamental respetar su espacio y entender que para fortalecer la relación primero hay que crear un vínculo sólido”, señaló Muguerza.

Por otro lado, perros y humanos no sentimos igual. Por ejemplo, los canes tienen el olfato mucho más desarrollado, de modo que a través de él absorben lo que ocurre a su alrededor, detectando todo tipo de sensaciones: desde el nerviosismo hasta el malestar y la alegría. Son una increíble fuente de intuición. Es por ello que, como relató Muguerza,“todo lo que el perro percibe afecta a su estado anímico a pesar de que las personas, en muchas ocasiones, no somos conscientes”.

Y es que no tienen nuestra capacidad de regular emociones y necesitan mucho más tiempo para asimilarlas. “Hay que tener cuidado cuando los llevamos y tiramos de ellos aunque quieran ir en otra dirección. Puede que hayan olido algo que les genera miedo o curiosidad. Debemos estar atentos a esas señales”.

Por eso, en Akan ofrecen lo que denominan una “educación canina amable”, partiendo de la base de que los canes son libres para expresar lo que sienten en cada momento. “Acompañamos a las familias que conviven con un perro en su hogar. Al final, el animal se comunica de una forma distinta y tiene necesidades diferentes a las nuestras. Se trata de construir una relación equilibrada y basada en el respeto”, explicó Ver.

Con el paso del tiempo, la comunicación entre los tutores y sus mascotas ha evolucionado. En opinión de Ver, “antes era principalmente unidireccional. Nosotros, como humanos, les dábamos órdenes y esperábamos que ellos obedecieran. En la actualidad, con el auge de la educación canina amable, se valora la respuesta del perro y él también puede pedir cosas. Se comunican constantemente con nosotros, pero muchas veces no sabemos cómo interpretar lo que nos quieren decir”.

La diferencia entre adiestrar y educar

Estos conceptos dan lugar a confusión con mucha frecuencia: “Realmente no tiene nada que ver una cosa con la otra. El adiestramiento es cuando el tutor enseña al perro una conducta determinada, como sentarse. Podemos decir que es una forma de enseñar trucos. Esto es aplicable a deportes caninos o a los perros que desempeñan algún tipo de trabajo. Por otro lado, la educación engloba su comportamiento en general. Con frecuencia no vemos que una conducta negativa puede deberse a que algunas de sus necesidades no están cubiertas, de modo que hay que concienciar a los tutores para que escuchen”, razonó Ver.

Así pues, el origen de un mal comportamiento suele estar en el tutor y no en el animal. Es por ello que se le puede enseñar al humano a prevenir situaciones desagradables y a tratar a su compañero de una forma más adecuada.

Por su parte, Muguerza destacó que la responsabilidad que tienes con tu mascota ayuda a tus hábitos personales: “Si tienes un can diabético y tú también lo eres, ambos podéis seguir las pautas que necesitáis en el día a día. Compartir rutinas provoca que todo sea más llevadero. Lo mismo sucede con los paseos: el contacto con la naturaleza es beneficioso para ambas partes”.

Los problemas más comunes

“El perfil de persona que acude a Akan es el de alguien que se preocupa por el bienestar de su perro”, puntualizó Ver. “Quieren ofrecer al animal el mejor entorno posible, y por ello recurren a ayuda profesional. Las casuísticas son diversas: canes que no saben quedarse solos en casa o comportamientos algo agresivos con otros ejemplares. Sin embargo, esos actos son solo el síntoma de algo más profundo. Por ejemplo, cuando un perro se lanza a por otro al verlo, puede ser por múltiples causas: miedo, frustración, protección hacia el tutor… Nosotros analizamos qué es lo que motiva ese sentimiento y trabajamos para corregirlo. Cuando te centras en la causa y no en el síntoma, la situación se acaba corrigiendo por sí sola”.

Aquí entra en juego un aspecto que suele preocupar a los tutores: el tiempo. “Siempre me preguntan cuánto durará el proceso, y eso depende de las circunstancias. Los tiempos, principalmente, los marca el animal, pero también las familias. Se trata de encontrar un equilibrio. En lo que respecta a la mascota, influye lo avanzado que está el problema o los factores genéticos. Eso sí, la implicación de la familia es tremendamente influyente, provocando que todo se desarrolle antes de lo esperado o todo lo contrario”, explicó Ver.

En este sentido, Muguerza resaltó que en su caso son recomendables las entrevistas con las familias: “Les pregunto cómo es la relación con el perro y por la situación en casa en general. Y es que las preocupaciones o el estado de los vínculos entre los miembros de la familia pueden afectar negativamente al animal. Cuando sus actitudes no son comunes, hay que mirar lo que está sucediendo en el hogar. Eso nos da mucha información. Los perros son como esponjas; absorben todo lo que ocurre a su alrededor, tanto lo bueno como lo malo. Es lo que se denomina contagio emocional”.

Por su parte, Ver no pudo ser más clara con su afirmación: “Muchas veces los que necesitan un psicólogo son las familias. Yo puedo ayudar en lo referente al animal, pero hay problemas que se tienen que solventar entre las personas. Si se da con la solución, enseguida habrá un cambio de actitud en el can”.

El caso del pastor belga

Volviendo a las dificultades que pueden presentar los pastores belgas, ya mencionadas en el primer bloque del encuentro, Ver destacó que existe un debate en torno a ellos: “Hay quien defiende que hay que cansarlos para que estén más tranquilos, pero es una falsa creencia. Estar relajado es una cosa y estar cansado físicamente es otra completamente diferente. La realidad es que es una raza muy sensible y sufre de exceso de estimulación con facilidad. Así pues, un pastor belga puede estar exhausto y, al mismo tiempo, tener niveles de estrés muy altos. Lo que aparentemente es una solución puede dar lugar a nuevos conflictos”.

Es un animal social

La socialización es una necesidad emocional básica para los canes, en muchas ocasiones infravalorada por parte de los tutores. No obstante, hay que tener cuidado con el ambiente en el que socializan, ya que se pueden dar circunstancias contraproducentes. Según Ver, en función de los perros con los que se juntan pueden aprender cosas interesantes, “como la regulación emocional, pero también actitudes nocivas. Asimismo, hay muchísimas cosas que no les podemos enseñar por el mero hecho de ser una especie diferente. En cambio, con otros canes aprenden por imitación”.

Educar desde pequeños

Para concluir, Muguerza puso sobre la mesa la importancia de enseñar a los niños a respetar a los perros: “Tienen que aprender a no ser invasivos con ellos y a relacionarse de una manera amable, lo que ayudará a su posterior desarrollo personal”, concluyó.