Habemus bidegorri entre Elgoibar y Eibar

22.12.2020 | 00:54
Una de las pasarelas instaladas en el bidegorri Eibar-Maltzaga.

El peligroso acceso junto a la entrada a la AP-8 en Eibar suscita las críticas de quienes han estrenado el nuevo tramo

A falta de ejecutar los últimos pequeños detalles y la inauguración oficial, el bidegorri que conecta las localidades de Elgoibar y Eibar ya es una realidad. El departamento de Movilidad y Ordenación del Territorio de la Diputación Foral de Gipuzkoa anunció la pasada primavera que el nuevo tramo entre Maltzaga y Eibar estaría listo antes del final del presente año y así ha sido.

Animadas por el buen tiempo, cientos de personas aprovecharon la jornada del pasado domingo para darse su primer paseo por la vía de uso ciclista y peatonal, que discurre por un itinerario prácticamente llano de 4,5 kilómetros (al nuevo tramo entre Maltzaga y Eibar de 2,1 kilómetros hay que sumar los 2,4 kilómetros del tramo entre Elgoibar y Maltzaga construido hace varios años).

Demandado por la ciudadanía de Debabarrena desde hace más de una década, el que ya se conoce como bidegorri de Maltzaga constituye todo un hito de la ingeniería al servicio de la movilidad sostenible.

No en vano, a pesar de discurrir por un recorrido de apenas 2,1 kilómetros, el nuevo tramo Eibar-Maltzaga supera varios obstáculos importantes (las carreteras N-634 y GI-627, los ríos Deba y Ego...), lo que ha hecho que la construcción del mismo haya tenido un coste de 5,1 millones de euros.

peligroso acceso Las numerosas personas que se animaron a estrenar el nuevo bidegorri el pasado fin de semana coincidieron al señalar lo acertado del proyecto "porque al fin Eibar dispone de un paseo fácil de realizar fuera de su entramado urbano".

Aún así, la práctica totalidad de los peatones y ciclistas se mostraron muy críticos con el peligroso acceso a la nueva vía desde Azitain; toda vez que para incorporarse a la misma hay que cruzar el acceso a la AP-8.

"Pensamos que acometerán alguna actuación para minimizar el riesgo de atropello en ese punto porque es difícil de entender que después de invertir tanto dinero en un bidegorri como este tenga una entrada tan peligrosa", explicaba el elgoibartarra Josi, que realizó el recorrido completo en bicicleta junto a su mujer, Oihana, y el pequeño Ekhi.

Las personas usuarias también hicieron referencia al "pequeño caos" que se está produciendo con las señales que indican por dónde deben transitar peatones y ciclistas: "en Elgoibar una señal indica el carril a utilizar pero desde Eibar no está claro y en el recorrido se ve a muchos ciclistas circulando por el mismo carril en los dos sentidos. Suponemos que irán corrigiendo esos detalles".