Hondarribia: Mendelu reclama soluciones

19.02.2021 | 00:00
Vista cenital del barrio hondarribiarra de Mendelu. Foto: N.G.

La asociación de vecinos y balazta piden apoyo en las juntas generales para mejorar sus infraestructuas viarias

Mendelu es, sin lugar a dudas, el barrio cuyo urbanismo es más complicado de gestionar de Hondarribia. Las servidumbres de aéreas y marítimas por las que está atravesada la zona, por su proximidad tanto a la desembocadura del Bidasoa como a un aeropuerto son solo la punta del iceberg. Las dos principales carreteras que atraviesan el barrio, las vías GI-636 (la variante de Irun) y GI-2134, también condicionan enormemente la vida de los vecinos del barrio.

Para demandar ayuda en la solución de algunos de los problemas más graves del barrio, representantes de la asociación de vecinos de Mendelu y de la asociación ciclista Balazta comparecieron ayer ante la comisión de Infraestructuras Viarias de las Juntas Generales de Gipuzkoa. Así, desde la plataforma vecinal denuciaron la falta de seguridad que perciben los residentes en torno a la carretera que une Irun con Hondarribia, una vía por la que transcurren más de tres millones de vehículos al año (unos 8.500 al día) y que cuenta con unas aceras muy estrechas que dificultan el tránsito peatonal en algunos puntos.

El vicepresidente de la asociación de vecinos, José Ramón Lorenzo, señaló también otras problemáticas, como la persistente contaminación de la ría de Mendelu, la ubicación poco segura del semáforo cercano a la rotonda de Zubimuxu o el mal estado del pavimento en ciertas zonas del barrio.

Para tratar de atajar las más alarmantes de estas cuestiones, la asociación pidió rebajar el límite de velocidad de la GI-2134 a los 30 kilómetros por hora (ahora son 50), el cambio de ubicación del paso de peatones cercano a Zubimuxu, la instalación de paneles acústicos en la carretera GI-636 a su paso por el barrio y desviar el tráfico por la carretera de Jaizubia a modo de prueba los domingos y festivos, para evaluar los resultados.

Por su parte, Gorka Obeso, de Balazta, subrayó la inseguridad que sienten los ciclistas al transitar por la zona, instando a dibujar en la calzada una zona de protección a 1,20 metros de la acera, y recalcando el caracter urgente de estas medidas.

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