La escena bien parece el fotograma de una película. Faltan algo más de 20 minutos para las 8:00 horas y bajo el vestíbulo de acceso a los andenes, operarios de Renfe y de Adif en número inusual vigilan este detalle y aquel. A lo lejos, a ambos lados del plano, la luz de los andenes se pierde en la oscuridad a la espera de que amanezca; Irun estrena este martes su nueva estación.
Sopla fuerte el viento sur y sube la temperatura hasta los 17°C en la calle Estación, que recupera el acceso a la infraestructura. La nueva se encuentra donde la vieja, pero cambia su estructura: si la anterior se encontraba a los lados de los andenes (junto al aparcamiento, los de Cercanías; en mitad del mar de vías, la terminal de Media y Larga distancia), la nueva vuela sobre las vías.
Las personas usuarias estrenan la primera fase de esta nueva terminal este martes. Dos tramos de escaleras mecánicas ayudan subir a la planta superior (los de bajada aún no están operativos, como los relojes que no dan la hora ni las pantallas que, apagadas, aún no muestran las siguientes salidas). En esta planta de arriba, donde está la taquilla para comprar los billetes, todo tipo de operarios trabaja para que no falte un detalle. A quien está perdido ayudan dos asistentes que pasean por la instalación. También hay tiempo para intercambiar pareceres sobre la nueva estación.
Como algunos viajeros y viajeras que ya llega con sus maletas. Este grupo de jubilados viajará a Madrid y en una breve conversación se mezclan la satisfacción por la nueva estación y, ajenos a las promesas institucionales, la cautela por que la estación acerque su oferta a la del pasado ferroviario del municipio. Ver para creer. Lema de una ciudad descreída.
Dos años y un día desde la demolición
Al menos la estación no engrosará la lista de grandes promesas incumplidas. La demolición de la antigua terminal arrancó el 12 de enero de 2024 y el Gobierno español acomete unas obras presupuestadas en 75 millones y que deberían terminar en su totalidad en otoño.
Atrás quedan meses de acceso por la plaza Txanaleta, la del Kunsthal, desde que comenzaron los trabajos, en noviembre de 2023. Una vez se subsanen las carencias de estos primeros días, el foco de atención volverá a apuntar a los andenes.
El secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, el exalcalde de Irun José Antonio Santano, anunció el viernes que desde este martes la ciudad recuperará cuatro frecuencias de Cercanías en cada sentido, un servicio muy cuestionado en la última década.
Recuperar trenes, recuperar confianza, recuperar usuarios
“Los retrasos de hasta 40 minutos, las supresiones de trenes, averías, ausencia de WC, falta de información o informaciones contradictorias entre las tres aplicaciones (Renfe, Adif y WhatsApp de Cercanías San Sebastián) han llegado a demostrar que el servicio es actualmente caótico”, explicaba una usuaria en este diario hace escasos tres meses.
Lo cierto es que la línea Irun-Brinkola no ha recuperado los pasajeros que movía en al primer semestre del 2025: si en marzo llegó a transportar 545.000 usuarios y en mayo 2.000 más, tras la caída de agosto (169.000), no ha pasado de los 342.000 viajeros que registró en noviembre.
Las obras para la instalación del tercer hilo ferroviario, a la que le resta un tercer verano de paralización del servicio, han vuelto a lastrar a la línea, que acusa la falta de fiabilidad. ¿Cómo subirse a un tren para ir a trabajar o a estudiar si no garantiza la hora de llegada? O como ha ocurrido algunos meses, ¿si no garantiza que el servicio a la hora que se precisa lo mismo no sale?
Muchos meses el cumplimiento del servicio supera el 98%, pero eso significa que un 2% de los trenes programados no ha salido. En cuatro meses de 2025, el porcentaje superó ese umbral de incumplimiento: en marzo (2,4%), abril (4,4%), septiembre (27,9%), octubre (8,1%) y noviembre (4%).
El Topo, el TAV y los autobuses
Además de la recuperación de estos indicadores inmediatos, la estación de Irun también mira a la recuperación de condición de cabecera de muchas líneas que con motivo de las obras se llevaron a Donostia, amén de la tan anunciada llegada del TAV, para la que la terminal irundarra estará lista en otoño.
Más habrá que esperar para que por el mismo mar de vías transcurra el Topo, pero el protocolo entre instituciones está firmado y los estudios que requerirán de 20 meses ya están en marcha desde mediados de 2025: el trazado actual de Euskotren atravesará por debajo de la plaza Txanaleta (que requerirá un nuevo puente) y coincidirá con la nueva estación de Adif, que tendrá una pasarela para conectar San Miguel y Pío XII. Un remate a una estación intermodal que volverá a tener en sus inmediaciones la parada de autobuses de larga distancia que ahora también parten de la plaza Txanaleta como consecuencia de las obras.
Hasta entonces quedan meses, años. La noticia de este martes es la apertura del primer módulo de la estación. Hace escasos minutos ha partido el Cercanías de las 7:30 horas y las promesas de más frecuencias esperan. Primero, al remate definitivo de las obras de la estación y después, las del tercer hilo. Quién sabe si entonces Irun recuperará la oferta de trenes que llegó a tener. Tanto de Cercanías como de Media y Larga Distancia.
Al menos, a las 8:12 horas saldrá el Alvia con destino Madrid (y, sin TAV aún, llegará a las 13:51 horas...). El siguiente Cercanías, sin embargo, partirá en una hora. Más tiempo para afinar nuevos detalles de funcionamiento. Faltan 20 minutos para el tren a Madrid y casi 40 para el siguiente Cercanías. Irun ya tiene nueva estación. Ahora le falta recuperar vida y trenes en ella.