Tentaciones para el paladar, buen hacer y mucha experiencia
Regentado por el matrimonio formado por Amaia Olinaga y Xebe Ibargoien, el restaurante Aballarri de Urnieta lleva más de 30 años haciendo las delicias de quienes se sientan a comer
urnieta - Más de 30 años lleva el restaurante Aballarri atendiendo a sus clientes. Ubicado en Urnieta y regentado por el matrimonio formado por Amaia Olinaga y Xebe Ibargoien, es especialmente conocido por sus ricos ibéricos, hamburguesas, tostas, pescado fresco del día... Un largo listado de tentaciones, a las que también se unen su completo menú del día, bocatas y platos combinados, entre otros.
Aballarri está siempre concurrido, pero según apunta Amaia “el fin de semana especialmente hay mucho ambiente”, siendo las cuadrillas las que más se decantan por este establecimiento. Recién reformado, Aballarri es un lugar acogedor, más moderno respecto a aquel restaurante que abrió sus puertas allá por el año 1984. “Antes predominaba la madera, y ahora hay más metal, se ve más claro, mucho más moderno, y estamos muy contentos con el resultado”. No en vano, inviertieron dos años planificando la reforma. “Todo empezó por un problema de electricidad y fontanería, y al final decidimos hacerlo todo”, aclara.
Fachada, paredes, barra, montacarga. Tras una obra que duró tres meses y que culminó en marzo de 2017, todo luce nuevo en este establecimiento.
confesiones a pie de barra Es habitual hablar de lo duro que resulta la labor del hostelero, pero en Aballarri prefieren destacar “lo mucho que aporta” el trabajo de cara al público. “Cuando estás detrás de una barra, tienes ocasión de hablar con mucha gente muy diferente y que, por tanto, te aporta muchas cosas”, confiesa la dueña.
Tres décadas al frente de un negocio dan para mucho, y muestra de ello es la respuesta de Amaia a la pregunta sobre las anécdotas vividas en su negocio: “Te sorprendes de la cantidad de gente interesante que te encuentras. Recuerdo especialmente un cliente que tuvimos hace unos años, y que desgraciadamente ya falleció. Era un hombre del pueblo, que venía todos los días y que había sido profesor de instituto. Cada día que venía tenía una historia que contar. Había vivido en París, era euskaltzale y le encantaban los bertsos. Mientras le sacabas la comida podía ponerse a improvisar un bertso”, rememora la dueña.
Contar con clientela fija es una de las claves para que un negocio funcione, y en Aballarri cuentan con clientes que llevan más de 20 años acudiendo a comer. “Nos esforzamos por ofrecer el mejor producto, fresco y de calidad en cada uno de los platos que servimos. Queremos que la gente se vaya contenta, y que sobre todo se queden con ganas de volver”, afirma contundente. - Oihana Prado