Haritz Ayarza (Eibar, 1996) es pescador submarino, investigador marino en la Universidad de Vigo y creador del canal de YouTube 'Kongriakos', donde comparte sus inmersiones y reflexiones sobre el mar. Nacido en Eibar, criado en Zumaia a partir de los 10 años, su trayectoria personal y profesional está marcada por una relación profunda con el océano. En esta entrevista repasa su recorrido, su pasión por la pesca sostenible y su visión crítica sobre la gestión actual del mar.
De Eibar a Zumaia
¿Cómo llega un eibartarra a ser zumaiarra y después “gallego”?
Tendría que contar toda mi vida (ríe). Resumiendo: vivía en Eibar y por circunstancias de la vida, me mudé a Zumaia con 10 años. Después fui a Galicia a estudiar y aquí sigo.
¿Comenzó en Zumaia a interesarse por el mar?
Sí. Recuerdo que en verano hacíamos esnórquel en la playa o entre las rocas. Era todo muy rudimentario, con un anzuelo y un aparejo pequeño. Antes de llegar a Zumaia yo me ahogaba hasta en una piscina (ríe). Recuerdo que en Itzurun me arrastró la corriente y me tuvieron que rescatar. No sabía nada del mar. Había visto un capítulo de Shin Chan donde flotaba boca arriba y lo intenté, pero me llevó la corriente.
Primeras inmersiones
Pese a eso, no le cogió miedo.
La ignorancia es atrevida. Me acuerdo que a un amigo le regalaron un fusil y aquello era como subir de nivel. Estaba deseando cumplir 16 años, la edad legal para usarlo). Un padre de un amigo nos enseñó a comprar el equipo y empezamos a hacer las primeras inmersiones. Flipábamos.
Y siguió.
Sí, como ahora, lo hacíamos y lo hacemos sin botella (está prohibido usarla). Todo depende de lo que aguantes bajo el agua.
Salto a Galicia
¿Cómo llegó a Galicia?
Primero hice Bachiller técnico en Zarautz con la intención de hacer alguna ingeniería. Cada vez me gustaba más la pesca submarina y no era tan buen estudiante. En segundo de Bachiller no tenía claro si estudiar una carrera y me apunté a un ciclo de acuicultura en Mutriku. Hice la selectividad, fui a Mutriku y la condición que me pusieron en casa fue ir a la Universidad después del ciclo.
Y al final fue.
Antes de ir a la Universidad en Galicia fui a Escocia de prácticas con 19 años. Me decidí por Galicia porque, en una charla, nos dijeron que era uno de los mejores lugares para la pesca submarina. Me planteé ir a Canarias, pero pensé que con ese clima no iba a estudiar nada (ríe).
¿Qué tal le fue en el Grado?
Tenía miedo. Venía de hacer un superior y no me acordaba de lo que eran las integrales. La asignatura de química también me daba respeto. Estaba en la residencia en Vigo, en la punta del monte y los fines de semana no había nada para hacer. Era una vida muy solitaria. Tenía coche e iba a pescar. Al principio pensaba a ver dónde me había metido, era duro. Conocí en clase a la que actualmente es mi novia y a partir de ahí ya encontré mi sitio y me centré. Creo que el haber entrado a la carrera con 20 años también me hizo estar más centrado. Además iba hasta Galicia a estudiar. No podía desaprovechar la ocasión. Saqué cinco matrículas de honor y todo durante la carrera.
'Kongriakos' en YouTube
¿Cuándo y por qué abrió el canal de YouTube?
Lo abrí durante el Erasmus en Noruega, aunque antes ya había subido un vídeo en Escocia con otra cuenta. Lo hice para compartir mis capturas. Volví justo antes de la Covid.
¿Comenzó llamándose Kongriakos?
Al principio se llamaba Haritz Ayarza, pero eso en YouTube no pega mucho. Decidí llamarlo Kongriakos, algunos en la playa me llamaban así (la mayoría me llama Ayarza).
En Noruega subió un vídeo. ¿Por qué decidió seguir con el canal?
Subía vídeos y tenían “éxito”. Hice una especie de relación con los que me veían y empecé a subir cada semana un vídeo. Llegué relativamente rápido a tener 1.000 seguidores. Eso me dio la motivación de seguir. Compré una GoPro que la enganché al fusil y así seguí.
Las redes enganchan
¿No tiene ese mono de dopamina de “me gustas” en las redes?
Para nada. Si le digo la verdad, desde el principio del canal, no he visto las estadísticas. Nunca. No tengo ni la aplicación instalada. Si va bien, genial y sino, tampoco pasa nada. Yo no lo hacía por el feedback de la gente, lo hacía para mí. Además, si descargo la aplicación o si empiezo a mirar estadísticas sé que me puedo enganchar y pierdes mucho tiempo. Está creado para eso. Tengo desactivadas las notificaciones de todas las aplicaciones, sino el móvil no para de sonar. Cuando tengo un rato libre, miro los comentarios que han hecho al vídeo y los respondo. A veces flipo porque un vídeo funciona mejor que otro que pensaba que la iba a petar. Pero por eso mismo no miro las estadísticas, paso de volverme loco por algo que no controlo yo.
¿Cuándo nota que el canal crece y que cada vez tiene más tráfico?
Cuando empezaron los shorts en YouTube, creo que fue en el 2022. Tenía 20.000 seguidores. Una semana subí tres o cuatro de vídeos cortos y tuvieron millones de visualizaciones. La curva creció exponencialmente. Me acuerdo que cuando moneticé el canal estaba en un bar de Zumaia celebrando que había ganado veinte céntimos (ríe).
¿Planifica los vídeos o improvisa la pesca?
La mar es, literalmente, mi fuente de inspiración. Si voy a pescar y cojo un bogavante, hablo de la situación de ellos. Si cojo un congrio hablo de ellos. Así con mil cosas. Si veo unas nasas ilegales de pulpo, hablo de ello. El mar tiene muchas historias.
Peces hermafroditas
En Orio se ha acabado el Bixigu Eguna porque cada vez tienen que ir más lejos a por el besugo. Además este pez es hermafrodita y cambia de sexo al crecer. ¿Qué cree que pasará con este tipo de fiestas tradicionales?
El problema de la sobrepesca. La FAO advierte que el 90% de los stocks pesqueros del planeta están explotados o sobreexplotados por la pesca profesional. El besugo es un buen ejemplo de eso, y encima tiene la peculiaridad de ser hermafrodita, lo que lo hace más vulnerable. Como dice el refrán: “quita y no pon, se acaba el montón”. El problema es que, al final, siempre acabamos pagando los de la pesca recreativa. Creo que este mismo año ha salido un decreto que prohíbe la pesca recreativa del besugo en la franja cantábrica y en Galicia. Ya me dirá cuánta gente va a cazar besugos por afición. Para atrapar uno hay que ir a las profundidades, no está visible en la costa. Yo no he visto uno en la vida. En la pesca submarina no se cogen besugos.
¿Cuál es el pescado más raro que ha visto?
Una ballena que apareció en el puerto de Getaria. Subí un vídeo y todo, pero acabé borrándolo porque entramos al agua y está prohibido. Eso fue hace mucho.
¿Y el más curioso?
Al final todos tienen algo. Como ha dicho del besugo que es hermafrodita. Los sargos, las doradas y los pintos también lo son. Cuando aprendes eso te choca la cabeza. ¿Cómo es posible? Hay de todo, siempre se aprende algo.
Problema de la pesca
¿Por qué cree que se imponen tantas limitaciones a la pesca submarina recreativa, siendo una de las modalidades más sostenibles?
Las limitaciones a la pesca submarina recreativa responden, en gran parte, a las presiones del lobby pesquero profesional, que busca eliminar cualquier competencia, incluso la del autoconsumo. Es paradójico que se restrinja una práctica selectiva, sostenible y sin descartes, mientras se permite la extracción masiva e industrial. Con ello, se vulnera un derecho fundamental como es el acceso al mar y a sus recursos para un uso responsable y no lucrativo.