Bandera de la Concha | Arraun Lagunak: entrenador y patrona, las caras del éxito

14.09.2021 | 00:39
José Manuel Etxabe posa con la bahía donostiarra de fondo. Foto: Gorka Estrada

Donostia Arraun Lagunak sumó el domingo pasado la primera Bandera de La Concha a su palmarés y volvió a dejar el preciado trapo en su ciudad después de 71 años. Juan Mari Etxabe y Andrea Astudillo fueron dos de los pilares que fraguaron la fiesta donostiarra para poner un broche de oro a su temporada. Ambos analizan, con alegría, para este periódico lo ocurrido en la bahía.

¿Cómo están? Una Concha no se gana todos los veranos, aunque usted, Juan Mari, tenga una docena.

Juan Mari Etxabe: Cuesta mucho ganarla, y cuando se consigue se celebra por todo lo alto. El equipo está muy contento, no había mejor manera de terminar esta bonita temporada. Yo, personalmente, después de todas las experiencias vividas en mi trayectoria, estoy muy emocionado al ver que he conseguido llevar a lo más alto a un grupo de jóvenes remeras.

Andrea Astudillo: Nosotras estamos muy contentas, todavía nos cuesta creérnoslo un poco, porque todas hemos cumplido uno de los mayores sueños que tiene cualquier remera.

Fue el broche de oro.

J.M.E.: Así es. Ha sido una temporada bestial, y, aunque no hubiésemos ganado La Concha, lo habría sido. No puedo pedir más después de ganar la liga, dos campeonatos, La Concha... Ha sido un verano de diez. Solo nos ha faltado la Ikurriña de Zarautz, pero no ganarla nos fortaleció mucho, así que no cambio nada.

A.A.: Cuando empezamos Juan Mari sí que nos decía que tenía la certeza de que estaríamos peleando por el primer puesto, pero nunca nos imaginamos que todo habría salido tan redondo. Es increíble.

¿Cómo vivieron la última regata? Por momentos la ventaja que tenían se volteó.

J.M.E.: Yo estuve en el agua, pero en ningún momento tuve miedo de perder la bandera. A partir de una desventaja de tres segundos es cuando me hubiese preocupado. De todas maneras, ya sabíamos que Orio tenía una calle ligeramente mejor para salir y que eso podría pasar. Sabíamos que la regata volvería a su ser con el tiempo y pudimos aguantar bien su fuerte salida. En el momento en el que nos pusimos a la par, fue una lucha de tú a tú.

A.A.: Nervios siempre hay, porque es verdad que ya nos jugaron una mala pasada en Zarautz, pero desde esa regata hemos madurado mucho y hemos aprendido a gestionar mejor las ventajas que tenemos a favor.

La estrategia fue la de mantener la calle. ¿Estaba pensado?

J.M.E.: Sí. Si les dejábamos ir a nuestra calle (la 2) o a la tercera, la lucha ya no sería tan igualada, y decidimos no dejarles cruzar nuestra calle en ningún momento. El campo recibía una pequeña ola y dar a Orio la opción de cogerla podía ser peligroso. Le dije a Andrea que aguantase la calle y dentro de la bahía ganó la mejor.

A.A.: Haberles cedido mi calle hubiera sido un error que podría haber supuesto la derrota; fuimos cabezotas y buscamos el límite. Al final, nos salió a favor y pudimos ganar incluso la regata del segundo domingo.

¿Qué sintieron al ver que entraban primeras en meta?

J.M.E.: Una emoción muy grande. Hemos ganado las tres regatas de la edición, hemos hecho el récord de un domingo y también de la suma de los dos. Fue increíble por las remeras, y que estuviese mi hija entre ellas también lo hizo más especial. No se puede explicar lo que sentí.

A.A.: Felicidad plena. Sabíamos que la posibilidad estaba ahí, pero también teníamos a un rival directo muy fuerte que podía aguar nuestra fiesta.

Además, rompieron una mala racha de 71 años sin ganar que vivía la ciudad. ¿Qué supone eso?

J.M.E.: Eran muchos años sin que se quedase aquí la bandera. Esta bandera será un antes y un después. Mucha gente de Donostia no ha visto nunca una Concha ganada en su ciudad y esto volverá a crear afición y acercará a más gente al remo. Este logro es muy importante para el club, para la ciudad y para que la gente sepa que en Donostia el remo femenino tiene muchísimo nivel.

A.A.: Para mí, personalmente, es un logro enorme, que lo de casa se quede en casa y gracias a mujeres. A ver si esto hace aumentar el altavoz del deporte femenino.

¿Son conscientes de lo conseguido?

A.A.: Sé que es algo muy grande, pero todavía no soy consciente ni de que yo soy la campeona.

Ha roto la racha un club que, según sus dirigentes, está discriminado por el Ayuntamiento.

J.M.E.: Así es. En Arraun Lagunak nos sentimos discriminados por el trato que recibimos, y no veo lógica alguna en tener apartado a un equipo de la ciudad que compite en la elite además. No entraré en las negociaciones que se dan para repartir las ayudas, pero si me entristeció ver el domingo pasado que nadie del Ayuntamiento dijo ni hizo nada cuando vio que estábamos cerca de dejar la bandera en la ciudad. Ayer sí que me pareció ver más ganas entre algunos representantes, por lo que espero que ahora se sienten sobre una mesa los que tengan que hacerlo para que algunas cosas cambien.

A.A.: Yo me limito a remar y si es posible a ganar, pero sí que no es un detalle muy bonito el feo que nos hace el Ayuntamiento. Pero, bueno, eso nos ayuda a demostrar que somos capaces de estar en la pelea igualmente.

Sus logros en el mar cambiarán quizás las cosas en las oficinas.

J.M.E.: Espero que así sea. Al fin y al cabo, somos un equipo de Donostia, y tienen que verlo así aunque no les guste nuestro nombre, el color, ni la gente. Creo que tras 71 años sin ver una Bandera de La Concha en la ciudad se habrán alegrado aunque la hayamos traído nosotros. Las cosas pueden ir cambiando poco a poco.

¿Cómo celebraron la victoria? ¿Hubo alguna comida o cena de la tripulación?

J.M.E.: Fue una pena, pero comimos solo los del equipo en la sociedad. Estuvimos muy a gusto, pero nos falto poder celebrarlo junto a la gente. Y eso sí que no está en manos del Ayuntamiento. Lo pasamos muy bien en la comida que pudimos hacer y también ofrecimos la bandera a nuestros aficionados en el recibimiento que nos hicieron al mediodía. Vi lagrimas en las caras de mucha gente y pienso que eso hace aun más grandes los premios que hemos conseguido este año.

A.A.: Hicimos una comida todas las del equipo, y alargamos un poco la fiesta teniendo en cuenta las limitaciones que hay todavía por el covid.

¿Con qué momento se quedan de la temporada?

J.M.E.: Yo me quedo con las charlas del vestuario. En el momento que llegué dije que en el equipo había mucho nivel y tiempo para mejorar, y ninguna remera me creyó. Hemos ido poco a poco trabajando en invierno y lo hemos conseguido. El momento clave fue el de Zarautz donde nos proclamamos campeonas, pero me quedo con las charlas y ver el nerviosismo en las caras de mis remeras.

A.A.: Hay muchos para elegir, pero siendo la primera... Yo creo que me quedo con el del domingo.

¿Y ahora qué? ¿Les queda algún reto para el año que viene?

J.M.E.: Ganar con más tranquilidad las regatas (ríe). Saben que el próximo año será muy exigente y que no pueden dejar el nivel al que hemos llegado. En estos momentos toca descansar y a la vuelta nos reuniremos para hablar sobre el futuro del equipo, pero yo estoy muy ilusionado con el proyecto que hemos forjado.

A.A.: Es difícil ponerse ahora un reto, pero lo primero que me viene es... ¿un pleno en la Liga Euskotren?

"Esta bandera volverá a crear afición en Donostia y acercará a más gente"

"Nadie me creía cuando decía que el equipo tenía un gran nivel"

Juan Mari Etxabe

Entrenador de Donostia Arraun Lagunak

"No es lógico tener un equipo de la élite apartado; a ver si ahora cambia esto"

"No es un detalle muy bonito el 'feo' que nos hace el Ayuntamiento"

"El próximo reto es hacer un pleno en la Liga Euskotren"

Andrea Astudillo

Patrona de Donostia Arraun Lagunak

"Es muy grande que lo de casa vuelva a quedarse en casa, y gracias a mujeres"


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