Iñigo Peña
Piragüista

Iñigo Peña: "Si estamos al 100%, muy pocos barcos son capaces de batirnos"

21.07.2021 | 00:29
Iñigo Peña: "Si estamos al 100%, muy pocos barcos son capaces de batirnos"

Iñigo Peña (Zumaia, 7-9-1990), junto al manchego Paco Cubelos, aspira a ocupar las primeras plazas del k-2 1000. Su trayectoria en estos últimos años les sitúa entre los candidatos a las medallas

Donostia ¿Cómo está viviendo los días previos a su participación en Tokio?

–Tranquilo, con la seguridad que te da el trabajo bien hecho, y con muchas ganas de que llegue esta gran cita. Ha sido un ciclo largo, de cinco años, y tengo ganas de montarme en el avión, de estar en Tokio y de trasladar el trabajo hecho durante estos cinco años. Hemos trabajado muy bien y llegamos en un gran momento de forma, con mucha motivación y con ganas de competir.

¿El ciclo olímpico ha sido muy diferente al de Río 2016?

No. Hasta el año pasado fue muy parecido. El gran cambio, como todos sabemos, ha sido la pandemia, el aplazamiento de los Juegos hasta 2021, la incertidumbre, o los rumores que llegaban sobre si iba a haber Juegos o no.

Su debut olímpico se produjo con un quinto puesto en la prueba de k-4 1000 de piragüismo sprint en los Juegos de Río. Para competir en Tokio ha tenido que adaptarse al k-2 1000.

–Tampoco hay tanto cambio. Mi objetivo era mantener la distancia de 1.000 metros, que es mi especialidad, la distancia que llevo entrenando toda la vida. Aposté por este proyecto nuevo porque quería seguir manteniendo mi distancia preferida y el k-2 me permitió seguir compitiendo en 1.000 metros. La adaptación fue súper rápida y en un par de meses estaba hecha. Al final los piragüistas solemos competir en las tres modalidades –k-1, k-2 y k-4–. Luego , internacionalmente, competimos más en una que en otra, pero estamos acostumbrados. Los resultados fueron muy buenos desde el principio.

Y tanto. En 2017, Paco Cubelos y usted se estrenaron en una Copa del Mundo batiendo el récord mundial.

–Esa Copa del Mundo nos sorprendió a nosotros mismos. En los selectivos nacionales ganamos con bastante solvencia y eso nos dio confianza, pero de ahí a batir el récord del mundo... Nos dio una motivación increíble de cara al ciclo olímpico. Vimos que teníamos un proyecto que aspiraba a todo, y así ha sido. Hemos sacado medallas en todas las pruebas, y ahora queda la prueba más bonita, que son los Juegos Olímpicos.

Desde su debut en esta modalidad han logrado una plata y un bronce en Campeonatos del Mundo (2019 y 2018), y dos bronces en el Europeo (2017 y 2018), además de varios podios en Copas del Mundo. Su objetivo en Tokio será lograr una medalla...

–No me gusta decirlo así. El objetivo sí que es mejorar el quinto puesto de Río. Tanto Paco como yo ya tenemos diplomas olímpicos, porque él fue séptimo en Londres y yo fui quinto en Río. El objetivo es mejorar ese diploma. Y el cuarto puesto tampoco es muy bonito, así que sí, el objetivo es pelear por las medallas.

En su última prueba internacional tuvieron que conformarse con ganar la final B.

–Sabíamos que no llegábamos en nuestro mejor momento. La temporada tenía dos picos de forma claves. En abril teníamos que ganarnos la plaza, porque no era nominal, sino para la Federación. La Federación dijo que la iba a poner en disputa dos o tres meses antes de los Juegos, que quería llevar al barco más en forma, y que entonces había que hacer un selectivo. El segundo pico son los Juegos Olímpicos. Ese campeonato quedaba en medio y no pudimos prepararlo bien, aunque otros años habíamos tenido campeonatos que no eran el objetivo y estuvimos en el podio o cerca de él, y esta vez no ha sido así. En un primer momento te da rabia, pero luego volvimos a casa, vimos que el trabajo seguía por buen camino, que el barco estaba corriendo, que la temporada estaba transcurriendo como había planteado nuestro entrenador y que todo estaba bien. Un mal día lo tiene cualquiera. Ahora estamos en un muy buen momento de forma. Si alguna competición tenía que salir mal, mejor que fuera la Copa del Mundo de mayo. Está olvidado. Sabemos lo que valemos y sabemos que si estamos al 100% es muy difícil ganarnos y muy pocos barcos son capaces de batirnos. En Tokio esperamos estar en nuestra mejor versión, dar el 100% y ponérselo muy difícil a los demás.

La competición será diferente a lo habitual.

–Es un formato nuevo. Nuestra prueba siempre ha tenido clasificatoria, semifinal y final, y esta vez tenemos un cambio de formato. El primer día vamos a tener la eliminatoria y los cuartos de final, y luego la semifinal y la final. Esa será la particularidad. Los rivales son prácticamente los mismos de estos cinco años, nos conocemos de sobra. Será una regata muy disputada y muy dura, con un plus de nervios por la tensión de ser unos Juegos, pero yo espero una regata muy parecida a los últimos mundiales. Alemania es la gran favorita. Ha ganado los últimos dos mundiales y a priori es el rival a batir. También están muy fuertes Eslovaquia, Chequia, Hungría, Australia, Italia... Ese es el grupo de los favoritos. Y nosotros, evidentemente (ríe).

En estos Juegos, los deportistas apenas podrán disfrutar de la Villa Olímpica...

–Es lo que hay. Después de todo lo que ha pasado y todo lo que hemos tenido que esperar, ir a Japón y estar allí ya es un éxito. La situación ha cambiado por completo. Todas las competiciones que hemos tenido en este último año y medio han sido sin público, con mascarillas, con un montón de test... Es un mal menor. Estaremos más aislados en la habitación, pero es lo que nos ha tocado vivir. En el día a día también hemos cambiado nuestros hábitos. Estamos centrados en entrenar, ver los últimos detalles y dar el 100%. De momento no quiero pensar más allá del 4 y el 5 de agosto –cuando se disputará la prueba de k-2 1000–.

 


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