De Egia al Mont Ventoux

21.02.2021 | 00:39
Carlos Rodríguez, ganando en 2019 en el barrio de Egia. Foto: N.G.

tras su exhibición en el tour de la provence, el mundo del ciclismo mira a carlos rodríguez (ineos), el jovencísimo granadino que hace menos de dos años ganó en donostia la gipuzkoa klasika junior

el protagonista

Nombre. Carlos Rodríguez Cano.

Edad. 20 años. Nació el 2 de febrero de 2001.

Lugar. Almuñécar (Granada).

Estatura. 1,83 metros.

Peso. 67 kilos.

Equipo. Ineos Grenadiers (segunda temporada en la estructura).

Contrato. Hasta 2023.

Trayectoria. Como junior competía con el Kometa, el equipo de la Fundación Contador.

 

Triunfos en 2019 (junior)

Gipuzkoa Klasika, Cto. España contrarreloj, Bizkaiko Itzulia, Vuelta al Besaya, Tour de Gironde.

Hace unas semanas, en plena concentración invernal del Ineos Grenadiers, el costarricense Andrey Amador compartía en las redes sociales un vídeo grabado en su habitación. Le acompañaba un joven corredor de la formación británica que, anclado a un pupitre, absorto entre libros y apuntes, preparaba sus exámenes de la carrera de Ingeniería Mecánica y Eléctrica. Poca broma. El chaval acaba de cumplir 20 años, es de Almuñécar (Granada) y se llama Carlos Rodríguez. Su nombre suena con fuerza desde hace tiempo en los mentideros ciclistas. El mundo en general, mientras, le descubrió el pasado sábado 13, con motivo de la etapa reina del Tour de La Provence.

Sucede que, aquí en Gipuzkoa, muchos ya tenían marcado en rojo el dorsal del andaluz. Mientras le veían destrozar literalmente el pelotón trabajando para Egan Bernal e Iván Ramiro Sosa, recordaban que hace menos de dos años, el 5 de mayo de 2019, Rodríguez levantó los brazos en la calle Virgen del Carmen, en el barrio donostiarra de Egia. En su última temporada como junior, se adjudicó la Gipuzkoa Klasika de la categoría, atacando en los metros finales de la subida al Alto de Perurena, de Oiartzun a Astigarraga, y llegando a meta con medio minuto de renta sobre sus siete compañeros de avanzadilla.

Aquello no supuso ninguna casualidad, dentro de una temporada durante la que el granadino dominó el panorama estatal con una superioridad insultante. Ganó también la Bizkaiko Itzulia, que ya se había adjudicado en 2018. Y sumó a la lista de logros la general del Tour de Gironde, la de la prestigiosa Vuelta al Besaya, el campeonato de España contrarreloj y una actuación tan valiente como protagonista en el Mundial de Yorkshire (24ª plaza final). Cuando a finales de año el Ineos anunció su fichaje por espacio de cuatro campañas, hasta 2023, ya resultaba de dominio público que la mastodóntica estructura británica se había fijado en él.

Al más puro estilo Evenepoel, pasando a profesionales sin ni siquiera tocar el campo sub-23, Rodríguez acusó los efectos de la pandemia durante la temporada de su estreno en la élite. El calendario se redujo. Y la primera unidad del Ineos acaparó las alineaciones de las carreras que se mantuvieron en pie. El andaluz solo disfrutó de 20 días s de competición, bagaje suficiente, en cualquier caso, para ofrecer destellos de calidad. Los sacó a relucir, por ejemplo, en la Vuelta a Burgos, donde más que resultados aportó sensaciones. Es descarado, se mueve bien en el pelotón y el trabajo que aporta al equipo no se limita a los instantes más tranquilos de las pruebas: también aparece cuando afloran los látigos o la carretera se empina.

Así ocurrió en la citada vuelta burgalesa. Y así volvió a pasar, ya esta temporada, el pasado sábado en el La Provence. La tercera etapa de la ronda gala suponía el primer final exigente de todo el curso ciclista. Así que el mundillo en general miraba con atención a la decisiva ascensión a Chalet Reynard (los diez kilómetros iniciales del mítico Mont Ventoux). Tras las primeros movimientos, el trenecito del Ineos apareció en cabeza para marcar el ritmo, con Carlos Rodríguez como locomotora, y el número de integrantes del pelotón comenzó a reducirse. 40 primero. 30 después. 20... El andaluz seguía en cabeza. A lo suyo. Hasta que llegó un punto en el que su compañero Laurens De Plus (fichado este año del Jumbo Visma) se dispuso a relevarle. No pudo hacerlo, asfixiado, y quedó rápidamente descolgado. Así que Rodríguez prolongó un kilómetro más su exhibición para allanar el posterior triunfo de Sosa. Restaban en torno a tres mil metros cuando atacó el colombiano. Pero el de Almuñécar, lejos de dejarse ir, terminó 18º a solo dos minutos del vencedor. Apunten su nombre...