La cocina es fundamental en la vida, y numerosos estudios insisten en la importancia de priorizar los alimentos vegetales. Sin embargo, además de la elección a la hora de cocinar, también es importante saber cómo cocinarlo.

Uno de los cocineros que más ha insistido en mirar al origen de los alimentos es Jordi Cruz.

El chef, en uno de sus vídeos más recientes, explica que cada producto vegetal encierra pistas claras sobre cómo debe tratarse en la cocina.

"La tierra te dice cómo cocinar", señala. Y lo desarrolla con una reflexión sencilla: "Cada alimento trae escrita su propia lógica, solo hay que aprender a leerla".

Lejos de técnicas complejas o procesos sofisticados, el jurado de 'Masterchef' propone observar dónde nace cada vegetal y cómo se desarrolla.

A partir de ahí, la forma de cocinarlo resulta casi evidente. Esta mirada conecta la técnica culinaria con la naturaleza y permite mejorar los resultados sin añadir dificultad.

Raíces, tuberculos y bulbos

Uno de los ejemplos más claros está en las raíces y los bulbos.

Patatas, zanahorias, nabos o cebollas crecen bajo tierra, protegidos de la luz y sometidos a cambios de temperatura muy progresivos.

Según el chef, esa condición marca su comportamiento en la cocina. Por eso, cuando se cuecen, "agradecen empezar en agua fría".

El motivo es sencillo: el calor va subiendo poco a poco, penetra de manera uniforme y llega hasta el centro del alimento sin provocar contrastes bruscos.

Este tipo de cocción evita problemas habituales como pieles que se rompen, exteriores pasados o corazones duros.

El resultado es una textura homogénea y un sabor más limpio. No es una cuestión de tradición, sino de coherencia con el entorno en el que el alimento ha vivido desde su origen.

Patatas y cebollas Freepik

Verduras de superficie

El planteamiento cambia por completo con las verduras que crecen sobre la superficie.

Hojas, tallos tiernos, judías verdes, brócoli, calabacín o tomates están expuestos al sol, al aire y a variaciones térmicas mucho más rápidas.

Esa adaptación natural explica por qué reaccionan mejor al agua hirviendo. En estos casos, introducirlas directamente en ebullición permite aprovechar un "choque térmico" que tiene varias ventajas.

Según el popular chef, este golpe de calor "fija el color, preserva la textura y evita que se laven los sabores".

El verde se mantiene más intenso, la verdura conserva su punto crujiente y el gusto no se diluye en el agua.

"Es un truco sencillo, casi intuitivo, pero cambia resultados", señala el chef.

La clave, insiste, está en no imponer una técnica universal a todas las verduras. Cada uno pide un trato distinto en función de su origen.

"La naturaleza ya hizo la mitad del trabajo: solo hay que observar dónde nace cada alimento para saber cómo tratarlo", sentencia.

Esta filosofía conecta la cocina doméstica con una lógica natural que cualquiera puede aplicar. Sin necesidad de grandes conocimientos técnicos, basta con mirar la tierra para entender cómo cocinar mejor los alimentos vegetales y respetar al máximo su sabor y textura.