El enfado crece en el seno del Txuri Urdin de hockey hielo con el paso de las horas y, sobre todo, la ausencia de explicaciones por el incidente en Puigcerdá (Lleida) que provocó que una decena de jugadoras precisaran de atención hospitalaria tras inhalar monóxido de carbono.

Más de 72 horas después, una integrante del equipo donostiarra permanece ingresada al presentar aún niveles de monóxido. Otra jugadora, que también acudió a un centro hospitalario tras llegar a Donostia, ha sido dada de alta, aunque aún no se ha terminado de recuperar. Todas presentan aún dolores de cabeza y mareos, como explica una fuente del club donostiarra, que no esconde su enfado ante lo sucedido.

Estamos esperando a que alguien nos dé explicaciones de por qué ha pasado esto”, señalan desde el club donostiarra, que este martes ya anunciaron en una comparecencia pública que han exigido a la Federación información sobre lo sucedido y que se depuren las responsabilidades pertinentes.

¿Por qué no hubo un desalojo antes?

La gran pregunta que aún se hacen es “por qué el monóxido llegó hasta esos niveles sin que nadie decidiera desalojar la instalación”, lo que enfada sobremanera a la institución donostiarra.

“La cifra normal es 0, nada de monóxido de carbono. Dicen que con 2 ya te empiezas a sentir mal. Y que con 5 tienes que ser ingresado. Pues bien, las chicas se movían en valores de 11, 12, 15...”, explicaba en este mismo diario Judith Segurola, directiva de la entidad y además madre de una de las afectadas.

Jugadoras e integrantes de la expedición guipuzcoana, en Puigcerdá para jugar un doble partido sábado y domingo, inhalaron la sustancia y requirieron de una asistencia médica que además tuvieron que recibir en dos episodios. Lo recomendable y preceptivo habría sido vivir solo uno.

"La salud, por encima de todo"

Ante la dimensión que ha adquirido lo sucedido, el propio club optó por comparecer en público a última hora del martes, cuando tuvo que quedar suspendido el entrenamiento. En la rueda de prensa que tuvo lugar en el Palacio del Hielo donostiarra, tomaron parte algunas de las afectadas como la entrenadora, Irene Senac, y la capitana, María Serna.

Senac puso por delante de todo la “salud de las jugadoras” por encima de los próximos compromisos deportivos, como el enfrentamiento contra Jaca: “Queremos proteger a las jugadoras y al equipo por encima de la competición”.

“El tercer tiempo, deportivamente hablando, fue como el culmen a no encontrarnos sobre el hielo de ninguna de las maneras y, apenas nos sentamos en el vestuario y cerramos la puerta, apareció uno de los árbitros diciendo que había una alarma sonando desde hacía bastante tiempo y que resultaba ser la alarma que detecta los niveles del monóxido de carbono, que estaban muy altos”, explicó Senac, que entonces sí las evacuaron “rápidamente”.

“Nos tocaron a la puerta y nos dijeron que teníamos que evacuar de urgencia”, expresó en su comparecencia, donde añadió cómo “había gente en patines, con los calcetines sudados, teníamos toda la equipación mojada del partido. Así que yo lo primero que grité fue: Chicas, poneos los protectores y ropa de abrigo. Porque fuera hacía mucho frío, menos cuatro grados, estaba todo nevado y no sabíamos cuánto tiempo íbamos a estar ahí”.

"No nos llegaba el aire"

Serna, por su parte, ofreció el testimonio de lo que vivían las propias jugadoras: “No nos llegaba el aire, no nos daba tiempo ni para penar, como si estuviéramos bastante desubicadas y mareadas”.

Con el cansancio lógico, optaron por hacer noche en tierras catalanas hasta el lunes, aunque el viaje de vuelta fue de todo menos llevadero. Varias de las afectadas comenzaron a sentirse peor, y el autocar se detuvo en Manresa (Barcelona) para acudir a Urgencias.

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“Allí volvieron a medir los valores de monóxido, que todavía estaban en torno a 7, 8...”, relataba Segurola a NOTICIAS DE GIPUZKOA. La expedición decidió poner rumbo a Barcelona capital para que nueve de las diez pasajeras se sometieran a un tratamiento en cámaras hiperbáricas: dos horas dentro implica rebajar los valores de monóxido a 0. Logrado tal objetivo, el autobús pudo por fin poner rumbo a Donostia, ya a última hora de la noche de este lunes.

Aun así, dos de las jugadoras han vuelto a precisar de atención hospitalaria durante el martes, y una de ellas aún en miércoles permanece ingresada.