La directiva del Txuri Urdin se reúne en la tarde de esta martes para valorar las medidas a adoptar como club después de los acontecimientos del fin de semana. El equipo femenino viajó a tierras ileredenses para afrontar allí un doble compromiso contra el Puigcerdà, un partido el sábado y otro el domingo. Pero lo deportivo quedó en un segundo plano al producirse en la pista catalana una fuga de monóxido de carbono en la máquina alisadora del hielo. Jugadoras e integrantes de la expedición inhalaron la sustancia y requirieron de una asistencia médica que además tuvieron que recibir en dos episodios, cuando lo recomendable y preceptivo habría sido vivir sólo uno.

"Aquella pista está a 1.200 metros de altitud, pero nuestras jugadoras habían estado muchas veces allí y sabían lo que esto implica. Es algo que se puede acusar, pero no como el domingo... Algunas decían que les costaba hasta patinar", expresa Judith Segurola, directiva del club y madre de una de las deportistas. El malestar de muchas de ellas, incluidas algunas integrantes del conjunto local, llevó este domingo a intervenir a los servicios sanitarios, que calibraron el estado de todas las afectadas, midiendo los valores de monóxido de carbono en el cuerpo de cada una de ellas.

"La cifra normal es 0: nada de monóxido de carbono. Dicen que con 2 ya te empiezas a sentir mal. Y que con 5 tienes que ser ingresado. Pues bien, las chicas se movían en valores de 11, 12, 15...", explica Segurola. La intervención in situ de los mencionados servicios sanitarios sirvió para rebajar dichas cifras y para que las afectadas se empezaran a encontrar mejor, lo cual no implicó, en cualquier caso, un regreso a la normalidad. Después de lo vivido y con el comprensible cansancio aún a cuestas, diez integrantes de la expedición se quedaron en Puigcerdà el domingo, para emprender el lunes el viaje de vuelta.

Tratamiento en Barcelona

Las cosas se complicaron este mismo lunes durante el trayecto. Varias de las afectadas comenzaron a sentirse peor, y el autocar se detuvo en Manresa (Barcelona) para acudir a Urgencias. "Allí volvieron a medir los valores de monóxido, que todavía estaban en torno a 7, 8...", relata Segurola. Las circunstancias obligaron a acudir a Barcelona capital para que nueve de las diez pasajeras se sometieran a un tratamiento en cámaras hiperbáricas: dos horas dentro implica rebajar los valores de monóxido a 0. Así que, una vez logrado tal objetivo, el autobús pudo por fin poner rumbo a Donostia, ya a última hora de la noche de este lunes.

La plantilla femenina del Txuri Urdin, esta temporda tras un partido. Txuri Urdin

La odisea ha concluido a las seis de esta pasada madrugada, con la llegada de las afectadas a sus respectivos domicilios. Tienen prescritas 24 horas de reposo, pero la directiva de la entidad no va a descansar durante las mismas. En la mencionada reunión de este martes va a quedar definida la postura del club y las medidas a adoptar ante todas las negligencias que se hayan podido producir durante las últimas horas. El susto más importante, el relativo a la salud de las integrantes del Txuri-Urdin, parece ya superado. Pero todo lo ocurrido ha tenido también sus consecuencias en otras vertientes, principalmente en la económica, ya que el retraso en el viaje de vuelta habría supuesto un coste adicional de en torno a 5.000 euros.