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La joya natural de Hondarribia

Museo al aire libre. Los aficionados a la naturaleza, la historia o la arqueología tienen en Jaizkibel un museo sin paredes.

10.08.2020 | 00:12
l entorno del santuario de Guadalupe cuenta con un amplio parking desde el que que explorar el monte

hay quien dice que cuando la vida te da limones, hay que hacer limonada. Pero, ¿qué haces cuando la vida te hecha a la cara una pandemia que no termina de irse ni en verano? En una situación como la actual, el monte Jaizkibel es un destino magnífico para pasar una jornada explorando el entorno natural, y es apto tanto para los amantes de la playa como para los que prefieren la montaña.

Situado en el extremo oriental de la costa guipuzcoana, las faldas del monte Jaizkibel sirven de cobijo a Pasai Donibane, Lezo y Hondarribia, si bien son estas dos últimas localidades las que contienen el monte en sus términos municipales. Con 543 metros de altitud, Jaizkibel es el segundo punto costero más alto del Estado, solo por detrás de los acantilados de Herbeira (A Coruña).

En su arsenal, Jaizkibel cuenta con todo tipo de atractivos para atraer a visitantes, desde un amplio catálogo de calas, como las de Artzuportu o la de la playa de los Frailes, hasta una centenaria fortificación que perteneció al llamado Campo Atrincherado de Oiartzun, el fuerte de Guadalupe, pasando por una interminable colección de senderos acondicionados por el Ayuntamiento de Hondarribia.

Para los aficionados a la arqueología o a la historia, Jaizkibel es una auténtica delicia. A lo largo de su cresta, cuenta con cinco torreones construidos durante la última guerra carlista. Además del de Guadalupe, el monte también contiene otro fuerte, el de San Enrique, que también data de las guerras carlistas, si bien de este solo quedan ruinas a día de hoy. Sus restos, de planta rectangular, se encuentran cerca de la cima. Pero los monumentos que pueden hallarse en Jaizibel se remontan hasta la prehistoria, gracias a los crómlechs descubiertos por Aranzadi.

Con una oferta así, las posibilidades son infinitas, pero es necesario tener en cuenta que el Consistorio corta cada verano el acceso de vehículos a las vías que conducen a las calas de Jaizkibel y que hizo lo propio el pasado mes de julio. Como explicó el edil de Agricultura de Hondarribia, Juan Luis Silanes, se trata de una medida enfocada a respetar el medio ambiente, una tarea que "tenemos que realizar entre todos". Asimismo, desde el Ayuntamiento instaron a la ciudadanía a no aparcar frente a las cadenas que cierran el acceso a estas vías.

Y es que el aparcamiento en Jaizkibel no debería ser un problema, pues el entorno del santuario de Guadalupe cuenta con un espacioso parking que puede ser utilizado de campo base para explorar el monte a pie. Si lo que se quiere es visitar específicamente la vertiente oriental de Jaizkibel, el entorno del faro de Higuer también ofrece posibilidades de aparcamiento.

Teniendo en cuenta el inmenso escaparate natural que tiene en su término municipal, el Ayuntamiento de Hondarribia lleva promoviendo actividades de conservación y divulgación del patrimonio de Jaizkibel desde 2011. Con el apoyo del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco y bajo la asesoría de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, desde entonces se han puesto en marcha varios proyectos a favor de la biodiversidad autóctona en 250 hectáreas de Jaizkibel.

El pasado mes de julio, el Ayuntamiento estrenó una nueva acción de la mano del Gobierno Vasco y Aranzadi, con financiación de los fondos europeos Feder: una exposición sobre los hábitats y la biodiversidad de Jaizkibel que puede visitarse desde julio en el propio monte.

los tesoros de jaizkibel La muestra está compuesta por una serie de paneles informativos colocados en la vegetación de Talaia Bidea y que recalcan la importancia de respetar el entorno natural de Jaizkibel, un monte protegido por la Unión Europea y que forma parte de la Red Natura 2000, en un enclave protegido cuyo fin es preservar la biodiversidad.

Según la muestra, los tesoros de Jaizkibel no son otros que las especies de flora y fauna que lo habitan, como el sapo partero común, el murciélago de bosque o la grasilla páldia. Estas y otras muchas especias conviven en los hábitats que forman parte del monte, como los bosques, los humedales, los acantilados y los brezales costeros.

Para que la biodiversidad de Jaizkibel no se deteriore, las autoridades desmenuzan en la muestra una serie de acciones en desarrollo, como la sustitución de plantaciones de especies exóticas por marojales o la recolección de semillas de especies locales para su estudio de forma que puedan realizarse las plantaciones necesarias para conservar la diversidad genética.

También se están realizando seguimientos a las especies amenazadas que habitan Jaizkibel para conocer el estado de sus poblaciones a nivel local. Finalmente, las instituciones también están realizando actuaciones realacionadas con la sensibilización y la divulgación de la educación ambiental, pues, al fin y al cabo, Jazkibel es de todos.