La ‘Doctrina Monroe’ del siglo XXIChet Strange
Cuando el quinto presidente de los Estados Unidos, James Monroe, planteó en 1823 la doctrina que ha tomado su apellido, la América española (y portuguesa) se había emancipado en la práctica de la metrópoli. La idea de “América, para los americanos”, implicaba no aceptar la injerencia de potencias europeas en los asuntos del continente.
A los pocos días de tomar posesión Donald Trump, su flamante secretario de Estado, Marco Rubio, en una rueda de prensa en Costa Rica declaró a los regímenes dictatoriales de Cuba, Nicaragua y Venezuela “enemigos de la Humanidad”. El recurso dialéctico se vio como declaratorio por la mayoría de los analistas (incluido un servidor) porque Nicolás Maduro se había juramentado el 10 de enero, pero resultó ser toda una declaración de intenciones.
Un año después, podemos constatar que la Administración Trump ha sido claramente asertiva en los asuntos continentales: Maduro duerme en una cárcel de Nueva York, el régimen cubano se ve cercado como nunca y abandonado por sus aliados y, finalmente, la sociedad de gananciales de los Ortega en Nicaragua ha tenido que excarcelar a algunos opositores. Todo esto, durante el mes de enero.
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La actual Administración estadounidense asume una nueva dinámica multipolar y reconoce a China, por la vía de los hechos, su condición de máximo competidor industrial y comercial. Dentro de este equilibrio geopolítico, no quiere perder influencia en América y desea recuperar la que ha perdido, ya sea por la vía comercial con la Argentina de Milei o militar con su flota en el Mar Caribe.
¿Estamos ante un nuevo movimiento geopolítico global? Sí. ¿Estados Unidos ha actuado por intereses económicos y de seguridad, y no altruistas? Obviamente. ¿La captura de Maduro, pasado un mes, ha sido beneficiosa para los venezolanos? También; para muestra, un botón: ya se ha liberado a 344 presos políticos y la comercialización de petróleo por parte de los Estados Unidos ya está dando réditos para el país.
En el actual contexto la Doctrina Monroe, para ser funcional, tiene que pasar por una democratización de las dictaduras que perviven en Latinoamérica. Cuando el director ejecutivo de Exxon se niega a regresar a Venezuela para invertir lo hace porque solo un gobierno representativo (el votado el 28 de julio de 2024) proporciona la seguridad jurídica que necesitan las empresas para firmar acuerdos a largo plazo. Democracia es igual a Estado de Derecho, y este implica separación de poderes, respeto a los contratos y no arbitrariedad en las decisiones… lo que no han ofrecido en las últimas décadas los regímenes venezolano, cubano y nicaragüense. El campismo, pues, tiene que enterrarse definitivamente. Estados Unidos ha actuado defendiendo su interés, sí, pero, en estas acciones, ese interés coincide con el de aquellos que defendemos la democracia para todos los pueblos de América.