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Y Dinamarca, campeona de Europa, triunfó en su propia fiesta

La selección danesa, anfitriona, remata un Europeo sin emoción ante una valerosa Alemania (34-27)

Dinamarca cierra el círculo y gana el Europeo ante AlemaniaHenning Bagger / Efe

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Dinamarca perseguía el Europeo desde que en 2014 se le escurrió de las manos, cuando quería coronar en su casa a la generación que levantó el oro en 2008 y 2012, la de Mikkel Hansen. Doce años después, con cuatro mundiales y dos oros olímpicos en su haber, los daneses acaban con una sequía de cinco europeos. La victoria contra Alemania, con poca discusión y menos emoción para el espectador neutral, le sirve para volver a dejar patente su superioridad entre los terrenales y redondear una fiesta que organizó.

Cuando el viernes Dinamarca superó en semifinales a Islandia y Alemania a Croacia, no hizo falta rebuscar los precedentes. El lunes, los de Nikolaj Jacobsen derrotaron 31-26 a los de Alfred Gíslason y en verano de 2024, la final olímpica no tuvo color para Dinamarca. En esta ocasión, hubo más historia, en gran medida, porque el portero alemán, Andy Wolff, superó el 35% de eficacia en gran parte del partido. En París, la portería alemana no superó el 20%.

Un palco de lujo

La primera parte se erigió en un buen homenaje a la geografía que ambos países comparten, una llanada inmensa que invita a correr desde Hannover hasta Aalborg. Una invitación a correr campo a través que ambos equipos aceptaron, con sus respectivos primeros ministros, la danesa y anfitriona Mette Frederiksen, y el canciller alemán, Friedrich Merz, además de la reina Mary de Dinamarca, en la prominencia del palco. Síntoma de la relevancia social del balonmano en la Europa avanzada.

Superado el segundo minuto, Simon Pytlick estrenó la cuenta con el aperitivo de lo que vendría después con ocho goles que en fases del partido relevaron a un Mathias Gidsel que tuvo otro protagonismo. El suficiente para marcar otros siete goles y superar los 66 goles para erigirse en el máximo goleador de un Europeo.

Si a esa dupla —que por momentos buscaba las cosquillas del flanco de Renārs Uščins— sumamos la portería danesa, en la que Emil Nielsen ya había sacado un balón para el tercer minuto, el guion de la victoria danesa tiene escritas sus líneas maestras.

En las filas alemanas, un brillante Julian Köster dejó paso a un genial Juri Knorr, que acepta el reto de correr campo a través y opositar mediante fintas velocísimas a bailarín principal de un show en el que estaba Gidsel.

Ficha técnica

34 - Dinamarca (18+16). Nielsen; Hansen (7, 4p), Gidsel (7), Lauge (-), Pytlick (8), Magnus Landin (-) y Saugstrup (1) -equipo inicial- Kevin Moller (ps), Kirkelokke (2), Jakobsen (3), Mensah (-), Andersson (-), Hoxer (1), Arnoldsen (5), Svane (-) y Lasse Moller (-)

27 - Alemania (16+11). Wolff; Zerbe (2), Langhoff (-), Golla (5), Kiesler (-), Koster (4) y Knorr (5) -equipo inicial- Spath (ps), Lichtlein (2, 1p), Schluroff (-), Uscins (2), Semper (1), Dahmke (-), Mertens (1), Grgic (5) y Kohlbacher (-)

Parciales. 3-2, 5-6, 10-7, 12-11, 16-14 y 18-16 (Descanso) 21-19, 22-19, 26-22, 27-24, 30-27 y 34- 27 (Final)

Árbitros. Pavicevic y Raznatovic (Montenegro). Expulsaron con tarjeta roja directa a los jugadores de Alemania Tom Kiesler (m.14) y Jannik Kohlbacher (m.57). Además, excluyeron dos minutos a Pytlick, Arnoldsen y Kirkelokke por Dinamarca; y a Kiesler, Grgic y Golla por Alemania.

Incidencias. Final del Europeo de Dinamarca, Suecia y Noruega disputada en el Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca). Lleno, 15.000 espectadores, incluidos los primeros ministros de ambos países, Mette Frederiksen y Friedrich Merz, y la reina Mary de Dinamarca.

Ni la roja que vio Tom Kiesler en el minuto 13 (con 8-7) amilanó a los de Gíslason. Un doblete de Pytlick estiró la ventaja a 10-7, pero los teutones equilibraron a 12 y a 13. En este escalón mandó parar Jacobsen, que ya había relevado a Nielsen por el portero del Flensburg, Kevin Møller. Movimiento sin el que no se puede entender el choque.

El empate lo deshicieron entre los errores de Köster (que había participado en siete de los goles alemanes; cuatro de ellos, con firma propia) y el acierto rápido de hombres como Hoxer y Pytlick. Por momentos, Alemania jugaba mejor balonmano. Casi siempre, en cambio, Dinamarca imprimió velocidad para sacar rentas de su calidad suprema y llegar 16-14 al descanso.

Dinamarca cierra el círculo y gana el Europeo ante AlemaniaHenning Bagger / Efe

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Entre el pasado y el futuro inmediato

La reanudación en el Jyske Bank Boxen con 15.000 entradas agotadas y teñido de rojo trajo un ritmo entre el pasado y el futuro inmediato. Si echamos la vista atrás, un calendario loco que mete nueve partidos en 17 días y hace que los últimos partidos no hagan justicia a la expectación y la grandeza de la cita. Y si miramos a lo que quedaba, 30 minutos en los que Alemania aún merodeaba en el marcador de una Dinamarca a la que se le presuponía capacidad de romper el tablero.

Así empató Alemania a 19 y respondió Dinamarca con un 2-0 al que le siguieron carreras por las llanadas danesas: Wolff desbarató un lanzamiento de Gidsel, Knorr corrió para que Møller también apareciera y a la contra, Kirkeløkke se topó con el larguero.

No fue el único momento frenético de la segunda parte. Mertens y Zerbe buscaron responder al contragol el 25-22 y perdieron el balón. La vuelta trajo la exclusión del joven Grgic, a la que Alemania sobrevivió con un exiguo 1-0 en contra.

La selección de Gíslason, que ha vivido el Europeo contra las cuerdas desde que perdió en la fase de grupos contra Serbia, empezaba a emitir síntomas de fatiga. Aun así, la variante de siete atacantes, con dos pivotes, sirvió a Grgic dos dianas con las que Alemania apretó un escenario en el que Dinamarca se libró porque la acrobática parada de Wolff terminaría en la banda, o porque el siguiente rechace seguiría en manos danesas.

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Contra la ilusión de la remontada, el electrónico: los segundos pasaban y el 28-26 de Lichtlein desde los siete metros en el minuto 52 (sin lanzamientos de este tipo a favor de Alemania hasta ese momento) sería la penúltima desventaja de dos tantos antes del 29-27 de Grgic: Dinamarca exprimió la exclusión de Golla con el 30-27 y al salir de esa, Jannik Kohlbacher se fue a la grada por una fea entrada.

Faltaban cuatro minutos para alcanzar el minuto 60 de una final que ya agonizaba, y que terminaría con un 5-0 de parcial. El que corona a los daneses en su propia casa (34-27) después de 12 años con un Campeonato que confirmó el vaticinio inicial: Dinamarca, pese a su anecdótica derrota contra Portugal los primeros días, ganó el Europeo sin sombra.