João Albuquerque | partner del estudio de arquitectura bjarke ingels group (Big)

João Albuquerque: "En cuanto vimos la expresión de una mujer que paseaba a su perro, entendí que no podíamos dejarle sin parque"

14.05.2022 | 00:39
João Albuquerque: "En cuanto vimos la expresión de una mujer que paseaba a su perro, entendí que no podíamos dejarle sin parque"

João Albuquerque (Coimbra, Portugal, 1981) es el artífice del edificio GOe y lo que más valora es la "simbiosis entre naturaleza y ciudad" y su valor como espacio público

donostia Muy internacional todo: arquitecto portugués, estudio danés, cliente vasco y objetivo el mundo. ¿Qué ofrece BIG a Donostia y quiénes son?

–Nosotros somos una oficina que cuando yo empecé era pequeña. Éramos 60 y ahora somos más de 600. Hicimos Noma, que es el restaurante número uno en el mundo, con tres estrellas Michelin, y lo que nos encanta es hacer proyectos desde el interior de su programa, pero mirando siempre a las necesidades públicas; ver lo que puedes contribuir en la ciudad. Y aquí partimos de esa premisa, que es fundamental para la creación de proyectos que no están desconectados de la realidad y que contribuyen y consiguen añadir valor a la comunidad. Este es un edificio absolutamente para la ciudadanía.

Ha hablado de sostenibilidad al presentar el proyecto. ¿Qué aporta este edificio en ese sentido?

–La intención es realmente mirar a materiales locales. Disminuir la huella de CO2y para ello el material es fundamental, visto desde una perspectiva de minimizar la huella, pero acorde con todas las otras estrategias sostenibles, que no son solo materiales: la estrategia de aguas, de residuos: para la basura vamos a utilizar una tecnología que reduce la basura hasta el 15% de su tamaño, porque retiras el agua y puedes además reutilizar esa agua para otras cosas; y también utilizar esa basura orgánica como biofertilizante. Lo mismo con la ventilación. Las cocinas tienen chimeneas, pero queremos un parque arriba y no queremos chimeneas ni malos humos al pasear. Tenemos un tratamiento de ultravioleta que filtra todos los humos por la fachada ventilada en forma de vapor. Es una tecnología que no produce olores ni toxinas. Y la arquitectura celebra esa nueva tecnología, ese hito y la utiliza para añadir valor para la sociedad.

Tiene algún referente este nuevo edificio GOe. ¿De dónde bebe?

–Hay know how de proyectos como Noma y otros más pequeños que hicimos para otros restaurantes, y también hay mucho know how de hacer parques de coberturas vegetales: esta simbiosis entre naturaleza y ciudad, pero de formas completamente distintas. Hacemos dos o tres semanas de pesquisa intensiva en la ciudad para entender realmente cómo podemos contribuir para esta simbiosis. ¿Descartaron muchas ideas?

–Pasamos por un proceso evolutivo, darwiniano, de experimentación. Esta fue una de las 50 o 60, 70 propuestas que hicimos, donde las hay más bonitas, pero menos funcionales; y más funcionales, pero menos bonitas. Es prueba-error, hasta que realmente encuentras la solución perfecta.

¿Conocía Donostia?

–Estuve con mis padres cuando tenía doce años y luego algunas veces más, pero esa fue la primera vez y recuerdo que fue un verano donde conocimos todo el País Vasco, y el primer recuerdo es que fue el verano con más lluvia que tuve. Y cuando llegamos a San Sebastián, como estábamos de acampada y la tienda estaba tan mojada, alquilamos una casa en la naturaleza. Era fantástico, porque esta proximidad entre ciudad y naturaleza da una calidad de vida única.
 

¿Donostia necesita su propia arquitectura? ¿Habría hecho un edificio así en Bilbao, por ejemplo?

Es interesante, porque San Sebastián y Bilbao ¡están tan próximas y son tan diferentes! San Sebastián es como muy escandinava porque es más calmada. Hay una parte de ese fluir entre la naturaleza y la ciudad. Y es por eso que lo que hicimos aquí jamás podría ser un icono como los de Bilbao, sino que tendría que ser un icono adaptado a la ciudad. El edificio, si nos lo hubiesen planteado en Bilbao, sería completamente diferente. Nuestra arquitectura tiene performances diferentes; no son edificios con una misma imagen, sino hechos específicamente para el lugar.

¿Cómo se gestó esta solución a la donostiarra?

–Fue crucial conocer la zona. Y una de las cosas que influenció a todos los miembros de nuestro equipo, fue que cuando estábamos visitando el lugar, había una familia, y la señora que estaba paseando al perro, se quedó cómo diciendo: ¡Que me van a tirar el parque! Eso nos llegó a todos. En cuanto vimos la expresión de la señora lo entendí. No podíamos dejarle sin parque. Esa intervención fue crucial, porque nos hizo entender que teníamos que mantener el parque al 100%. Y te hace entender la ciudad. l

"Nuestros edificios son hechos específicamente para el lugar; si nos lo hubiesen planteado en Bilbao, sería completamente diferente?


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