Las bodas son para 2021

02.10.2021 | 01:14
María y Matixa, de Casamentera’s Events. Foto: Itsaso Alcalde (Neunenaiz)

En 2020 se registró una acusada bajada del número de bodas por la pandemia. Este año las cifras y la ilusión remontan. NOTICIAS DE GIPUZKOA habla con una pareja que decidió dar el paso y unas ‘wedding planners’ para conocer sensaciones.

Las bodas no tuvieron su época dorada en 2020. La pandemia afectó, entre otros muchos aspectos, a la celebración de estos eventos, que descendieron considerablemente en número respecto al año anterior. Así, en la CAV se celebraron 4.041 enlaces, un 45,9% menos que en 2019, debido a que muchas parejas decidieron posponer e incluso cancelar la ceremonia y posterior fiesta hasta que la situación tuviera mejor perspectiva. En este 2021 los ánimos han florecido y la situación ha remontado, a tenor de los datos y testimonios de contrayentes y organizadoras.

"Fue un año muy duro en ese sentido. Nosotras hicimos tres bodas", lamenta María Alkiza, recordando el 2020. Alkiza y Matixa Oteiza componen Casamentera's Events, una empresa de organización de bodas o, utilizando el anglicismo habitual, son wedding planners. Desde que fundaron su negocio en 2016, limitan el número de enlaces a organizar al año a quince, "para dar un servicio de calidad a las parejas". Con los datos del año anterior, entraron en 2021 pensando que la cifra se alejaría mucho de ese tope impuesto, pero no ha sido así. "La gente se ha ido animando y las hemos hecho; y para el año que viene tenemos una muy buena previsión", confirma Alkiza.

Ella y Matixa Oteiza han tenido que gestionar en el último año unos cuantos retrasos en las fechas de bodas, con sus consiguientes extras. "Hemos cambiado lugares, proveedores... Ha sido como una boda multiplicada por dos", confiesa la segunda.

Entre esas parejas de la CAV que decidieron que era mejor casarse en 2021 se encuentra la formada por Amaia Zubeldia e Iñigo Murua, que vieron cómo la pandemia les difuminaba su intención de contraer matrimonio el 11 de julio de 2020. "Creo que lo decidimos mes y medio después de que nos confinaran, a finales de abril", rememora Iñigo. "Vimos que esto iba para largo y que no sería posible y recuerdo que dije: Lo retrasaremos al próximo año, como si para entonces todo hubiera pasado", recuerda. A pesar de que la situación no sea como antes, se dieron el sí quiero el pasado 17 de julio.

Esta pareja pospuso una única vez el enlace, justo para un año más tarde, pero ha habido parejas, según confirman desde Casamentera's Events, que han pospuesto la fecha varias veces "sobre todo hasta este año", recalca Matixa. También los ha habido que han aplazado el enlace hasta dos años. "Es que, claro, tenemos parejas que son de Australia o Estados Unidos, o que tienen invitados de esos lugares", confirma, por lo que hasta 2022, o incluso más tarde, no celebrarán su enlace.

El servicio de wedding planner todavía no está tan extendido entre las parejas vascas y estatales. María y Matixa establecen en un 50-50 el número de contrayentes autóctonos y extranjeros con los que trabajan. Estas cifras se entienden por lo que se conocen como destination weddings o bodas destino, que no es otra cosa que el hecho de viajar a un lugar con el único objetivo de contraer matrimonio. Entre las procedencias de las parejas, este año están recuperando a clientela europea, con origen en Suiza, Noruega, Escocia, Bélgica o Alemania, entre otros lugares. Las parejas estadounidenses reservan para 2022; las australianas, para 2023.

Amaia e Iñigo no contrataron ningún servicio de organización de bodas, pero contaron con la ayuda inestimable de Abeletxe, donde tuvo lugar tanto el enlace como la posterior celebración y donde tienen incluido en su servicio a personal con un rol muy similar al de wedding planners. "Teníamos a un responsable y nos ayudó mucho", reitera Iñigo. Les pasaron la fecha de la celebración de un año a otro, les organizaron espacio en el exterior para que se pudiera celebrar ahí la ceremonia y así la presenciaran más invitados –en un principio pensaban realizar una ceremonia religiosa en la iglesia de Gabiria– y hasta les aconsejaron en la elección del DJ. Todo ello, sumado a que han sido "una pareja que lo ha llevado con bastante calma", ha hecho que preparar una boda en mitad de una pandemia lo hayan llevado "bastante bien", lejos del estrés previsible con tanto cambio e incertidumbre.

Precisamente toda esa inestabilidad frente al futuro o incluso el presente ha revalorizado la labor que realizan personas como María y Matixa, tal y como relata la primera. "Antes valoraban nuestro trabajo, pero si previo a la pandemia una pareja no se planteaba contratar a una wedding planner, ahora a lo mejor sí que lo hace, porque con el covid al final surgen muchas dificultades. A nosotras esto nos ha incrementado mucho nuestra labor, y las complicaciones también, pero las parejas piensan que si hay algún problema o hay restricciones, si sucede algo, están estas personas, que se harán cargo de todo y darán tranquilidad en ese aspecto".

Dentro de esos cambios que se han realizado en la estructuración de este tipo de eventos, se encuentra el número de invitados. "Se hacen bodas más pequeñas, más íntimas", incide Matixa. No sabe confirmar una media exacta, pero asegura que ronda los 60 comensales. "Tenemos bodas de 15, de 100 o de 70", comenta. "En Euskal Herria, sobre todo, ciento y pico", interrumpe María a media risa. "Seguimos con esa mentalidad", concluye. Algo que corrobora la experiencia de Amaia e Iñigo, que decidieron restringir el número de asistentes, que inicialmente tenían previsto que fuera de 175-180, a finalmente 133 personas.

Otra modificación que han tenido que realizar varias parejas contrayentes no tiene que ver con el día del enlace en sí, sino con la luna de miel posterior. Debido a las restricciones de viaje, Amaia e Iñigo cambiaron el destino inicial de Estados Unidos por un recorrido por las islas griegas. "Por si acaso, preferíamos más cerca, dentro de Europa", confiesa él. "Nos queda pendiente realizar el otro viaje", añade ella.

A pesar de esta situación de pandemia tan poco habitual, esta pareja describe el día de su boda como "maravilloso". Amaia señala: "A decir verdad, comentábamos que a lo mejor no podía ser como quisiéramos, pero nos rompió todas las expectativas". Por ello, animan a las personas que todavía tienen dudas sobre si casarse. "Ha sido una boda, por la situación en la que estamos, todavía más especial. Yo no la cambiaría por nada", reafirma.

Iñigo también describe su enlace como "más sentimental, por la situación. Yo cuando escuchaba que la gente retrasaba la boda dos años, decía: Madre mía. Porque eso es retrasar lo que tienes en mente tres años, que es mucho". Esa misma idea transmiten desde Casamentera's Events.

"Tenemos que aprender a vivir con el covid. No se acaba el mundo y se pueden hacer bodas muy especiales, a lo mejor más especiales y bonitas, incluso en esta situación", reitera Matixa. "Además, como no celebramos nada, porque al final no nos juntamos, ese día es muy especial, los sentimientos son más fuertes", confirma María. Un mensaje de positividad de todas las partes porque, guste o no el cómo, la vida sigue.

"Ha sido una boda más especial por la situación que estamos viviendo. Yo no la cambiaría por nada"

amaia zubeldia

Novia

"Decidimos retrasarla mes y medio después de que nos confinaran; vimos que iba para largo"

iñigo murua

Novio

"Ahora las parejas sí se plantean contratar a una 'wedding planner'; al final, surgen dificultades"

María alkiza

Casamentera's Events

"Hemos cambiado sitios, proveedores... Ha sido como organizar una boda multiplicada por dos"

"Tenemos que aprender a vivir así. No se acaba el mundo y se pueden hacer bodas muy especiales"

Matixa Oteiza

Casamentera's Events

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