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“Las bofetadas las seguimos recibiendo las mujeres, no el género”

“Si difuminamos los términos mujer y hombre de nuestro vocabulario, el feminismo será estéril”, afirma Lidia Falcón

25.07.2021 | 00:30
Lidia Falcón, fundadora del Partido Feminista. Foto: N.G.

donostia – Lidia Falcón, cuya militancia pagó con la cárcel, es un referente en el Estado en la lucha por los derechos de las mujeres, pero también de gais y lesbianas que durante el franquismo fueron duramente perseguidos. "La mayoría de los colegas no querían defenderles, porque quedaban señalados", explica. Por eso le indignan las descalificaciones tan ofensivas que reciben ella y su partido desde distintos colectivos transexuales y homosexuales, acusándola de tránsfoba. ¿ Por qué? "Por atreverme a manifestarme contra el despropósito que supone la ley trans que, por de pronto, ya se ha cobrado una víctima política, la destitución de la vicepresidenta Carmen Calvo".

La abogada, periodista, filósofa y escritora ya alertó hace treinta años, cuando empezaba a instalarse en el lenguaje académico y político, "la absurda falacia del término género". Advirtió cómo se estaba enmascarando el lenguaje con el objetivo de hacer desaparecer la denominación mujeres y hombres.

"El lenguaje usado en los últimos años por una parte de las recién llegadas a las filas del feminismo pretende eludir referirse al sujeto mujer", añade contundente.

Para la fundadora del Partido Feminista, lo que que sucede es que los lobbies, irrelevantes en ocasiones y tan determinantes en otras, ganaron en las definiciones verbales, en la inclusión y afianzamiento de la denominada teoría queer".

Pero la terminología no es baladí y escondía, "como se ha visto ahora" unos propósitos "bastante oscuros". Entre sus fines, como se puede comprobar, se encuentra el sustituir el feminismo, no solo en su teoría, sino también en su práctica, por la teoría queer, que niega la existencia de hombres y mujeres sentenciando que solo hay sujetos que pueden cambiar de conducta y apariencia masculina a otra femenina o viceversa, indistintamente.

"Es decir, si mujeres y hombres no existen, sino solo seres vivos que intercambian corporalidad, sexo y capacidades genitales, cualquiera puede ser progenitor. Así, ser o no gestante dependerá del dinero que invierta en alquilar úteros de quienes sí son mujeres, pero pobres. Esta es una de las aberraciones que permitirá la ley si se aprueba, pero que la mayoría de la ciudadanía desconoce y a lo que el movimiento feminista debemos de oponernos, porque es apoyar una nueva esclavitud de las mujeres", remarca.

Porque, en su opinión, esta ideología queer es un arma ideológica del patriarcado, un ingenioso invento del neoliberalismo, "que lo mismo sirve para defender el negocio de la prostitución, que el de las industrias farmacéuticas y salud que los vientres de alquiler. La transformación del lenguaje, adoptado a partir del posmodernismo, tiene como finalidad olvidar las categorías antropológicas para despolitizar, al tiempo que banalizar las luchas del movimiento feminista, buscando deslegitimar la definición de la mujer como clase social explotada y oprimida".

lobbies influyentesLa abogada feminista va más allá en sus críticas a los lobbies LGTBI (gais, homosexuales, lesbianas y transexuales), porque "si de la libertad de elección de sexo se pasa a la de elegir prostituirse, lo que conseguiremos es afianzar el inmenso poder que ya tienen las mafias de la prostitución. No podemos olvidar que, tras la industria armamentística, la prostitución es el negocio más rentable del mundo", explica Falcón.

Alerta de las nefastas consecuencias que tendrá el que se vaya imponiendo esta ideología, con la complicidad de profesoras que tratan "el género" como una categoría aparte de la mujer desexualizando a los seres humanos.

Lo peor, añade Lidia Falcón, es que se está convenciendo a la sociedad de la legitimidad de que el deseo de cambiar de sexo, y de apariencia corporal, expresado por menores, incluso de cuatro años, debe ser suficiente para que se someta al niño a tratamientos hormonales y quirúrgicos, sin necesitar ningún dictamen médico y psicológico. "Es tremendo", sentencia. "Además, si no existen mujeres ni hombres ni madres ni padres, la lucha feminista es innecesaria", explica con enfado.

¿Es una estrategia perfecta del patriarcado para dividir al movimiento feminista que estaba logrando cotas de poder? "Una jugada maestra. Mejor no les podía salir. Están marginando al movimiento feminista, lo están ridiculizando y haciéndolo estéril. Es una de las formas más perversas y sutiles de socavar la lucha de las mujeres".

Para Falcón, mientras los altavoces mediáticos, "muy dirigidos", ensalzan las propuestas del LGTBI, en el Estado se padece un número inaceptabe de asesinatos de mujeres por el hecho de serlo, un alto porcentaje de pobreza y maltrato, de huérfanos de los feminicidios. Y la brecha salarial sigue en pleno siglo XXI.

"Con esta 'ley trans' los lobbies gais y trans lograrán legalizar los vientres de alquiler"

lidia falcon o'neill

Abogada, filósofa y escritora

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