Coronavirus en Euskadi | Tres semanas "cruciales" ante un virus que surfea olas

Los indicadores de la pandemia siguen siendo favorables y el 43% de la población vasca ya ha recibido al menos una dosis

17.05.2021 | 01:10
Clientes tomando un consumición en la terraza de un bar.

donostia – A falta de un paraguas jurídico para adoptar medidas contra el covid, ayer fue necesario echar mano del de toda la vida para protegerse de la lluvia pertinaz. Sin duda, la mejor aliada para evitar aglomeraciones de fines de semana, como reconocen desde la Ertzaintza y Guardia Municipal. Lo hacen con la boca pequeña porque el mal tiempo les da "un respiro" a la hora de velar por la seguridad contra el covid, pero a su vez es un contratiempo añadido para un sector turístico y hostelero soliviantado.

Por un motivo u otro todos miran cruzando los dedos a un verano que está a la vuelta de la esquina. Lo hacen con prudente optimismo a juzgar por la evolución de la pandemia que deja por sexto día consecutivo un porcentaje de positividad por debajo del 5% (en concreto, 4,5%), con 281 nuevos contagios por covid, la cifra más baja desde el 20 de marzo. Caen también los ingresos en los hospitales (28), lo que supone 33 menos que el día anterior. Además, la tasa de incidencia acumulada en catorce días por 100.000 habitantes se sitúa en 316,59 casos, con lo que son ya 19 días seguidos a la baja en Euskadi.

Quien más quien menos está curado de espanto a estas alturas de la pandemia y, a pesar de los buenos indicadores, parece prematuro anticipar ningún escenario. De hecho, sigue habiendo 145 pacientes críticos en los hospitales vascos, según los datos facilitados ayer. Será necesario por tanto aguardar todavía "tres semanas cruciales", según expresó ayer la consejera de Salud Gotzone Sagardui, que visitó el frontón Lakua, uno de los puntos de vacunación de Osakidetza en Gasteiz, junto al lehendakari Iñigo Urkullu y la directora general de Osakidetza, Rosa Pérez.

Tres semanas. Es el plazo de tiempo estimado para saber si definitivamente comienza a pasarse página a esta pesadilla que se ha cobrado la vida de 4.273 personas en Euskadi o si, por el contrario, la curva de contagios vuelve a dispararse, y con ella el temor a una quinta ola, tan poco probable como demoledora a estas alturas de la crisis sanitaria.

reglas de juego El actual compás de espera viene marcado por las reglas de juego que ha puesto sobre la mesa el Gobierno central, que ha desprovisto a las comunidades autónomas del único paraguas jurídico posible para adoptar medidas de calado –toque de queda o cierres perimetrales–, en el caso de que los indicadores de la evolución epidemiológica así lo requirieran. El estado de alarma ya es pasado, mientras se asoma el verano, como atestiguan las agencias de viajes de Gipuzkoa que han despertado del letargo y atienden estos días a una clientela ávida de experiencias después de tanta quietud.

Entretanto, "estamos a 100 días de la inmunidad". Así lo ha puesto de manifiesto al menos el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, señalando el 17 de agosto como fecha en la que 33 millones de ciudadanos estarán protegidos frente al covid-19.

Expertos en epidemiología ya han avanzado que no conviene marcarse plazos ni crearse demasiadas expectativas. Pero han transcurrido ya catorce meses de pandemia, una eternidad para una población que, como decía ayer una hostelera donostiarra, "tiene muchas ganas de salir, de gastar y de festejar". Y no hace falta más que asome tímidamente el sol para advertir el apremiante deseo de echarse a la calle, a la espera de que la vacunación haga el resto.

A día de hoy, en torno al 43% de la población vasca ha recibido al menos una dosis y más del 18% ha obtenido la máxima inmunidad. La vacunación en Euskadi continúa con un ritmo diario de 18.000 dosis y ya se han puesto más de 1.100.585 pinchazos, según el último boletín de datos facilitado por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco. ¿Será suficiente para tomar la delantera a una pandemia liberada de corsés jurídicos?

"Vamos a ver qué pasa dentro de quince días. Si nos llevamos un susto, igual resulta que el Gobierno se tiene que replantear algo. Si la cosa va bien y ojalá vaya bien, esto se habrá convertido en un rifirrafe y algunos éramos unos exagerados. Pero me habrá parecido una imprudencia. Sabiendo que hay vidas en juego, lo lógico hubiera sido cubrirse las espaldas", señalaba ayer en una entrevista a este periódico el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban.

Se da por agotada la vía judicial porque recurrir al Tribunal Supremo supondría un plazo de tiempo que excede al que concede el virus, que no pierde ocasión. De ahí que la actual coyuntura esté poco menos que al albur de los acontecimientos mientras sigue siendo elevada la ocupación de las unidades de críticos de los hospitales vascos, donde ayer había 145 enfermos. La consejera de Salud incidió en la importancia de seguir cumpliendo con las medidas de prevención y apeló a mantener las menos reuniones posibles.

A este respecto, aunque el fin de semana se ha saldado en Euskadi sin incidencias reseñables, no hay más que ver lo ocurrido en Iruñea para advertir que basta una chispa para que prenda la mecha. Un total de 151 personas que participaban en una macrofiesta en una fábrica abandonada en el barrio pamplonés de Echavacoiz fueron identificadas por la Policía Municipal. Buena parte de ellas estaba bebiendo y comiendo "sin mascarilla ni guardar la distancia de seguridad".

Varias patrullas acudieron al lugar, con el apoyo de dotaciones de la Policía Nacional y Policía Foral, que no llegaron a intervenir. No fue el único incidente.

La Policía Municipal destacó la "violencia inusitada hacia los agentes" que se registró en otros puntos de Iruñea, donde se recibió a los policías que vigilaban el cumplimiento de la normativa sanitaria con insultos, quema de contenedores y lanzamiento de botellas. Cuatro de los agentes resultaron heridos. En total, cinco personas detenidas, once botellones controlados y un nuevo motivo de reflexión: ¿hemos vuelto a la normalidad?

El Departamento de Salud insiste en que las próximas tres semanas van a ser cruciales para la evolución de la pandemia y entiende que es preciso hacer converger dos objetivos: reducir al mínimo la tasa de incidencia e incrementar al máximo la vacunación.

Está previsto que el Estado reciba hoy 1,7 millones de dosis de Pfizer que se repartirán entre las comunidades, mientras que aún no hay confirmación oficial de cuántas vacunas de Moderna, AstraZeneca y Janssen habrá disponibles.

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