alerta mundial por el coronavirus

El aula virtual, más real que nunca

30.03.2020 | 00:41
Lucía López-Vailo, profesora de Mundaiz, conectando con sus alumnos, y Aitor Uriondo, director de Axular Lizeoa, se encarga de coordinar las respuestas formativas que da el centro a sus escolares. Fotos: N.G.

Los profesores echan mano de su ingenio y de la tecnología para seguir con las lecciones de la forma más normal posible y evitar así perder el curso.

La crisis del coronavirus ha puesto en jaque todas las rutinas diarias y ha obligado a muchos trabajadores a reinventarse. También a los profesores, a los que esta forzosa cuarentena les ha cogido a mitad de curso. La decisión de suspender las clases llegó de la noche a la mañana y el personal docente no ha tenido más remedio que adaptarse a marchas forzadas a esta nueva situación. El objetivo de todos ellos es que el estado de excepción que se está viviendo no suponga la pérdida del curso escolar, una situación que tendría un efecto nocivo en miles de estudiantes.

Por ello, desde el primer día de confinamiento, los profesores se han afanado por que sus alumnos sigan las rutinas escolares como si se encontraran en el colegio, tarea que facilita la tecnología. Así, desde hace dos semanas, foros en la Red, clases impartidas por videoconferencia, chats de dudas o tutorías virtuales se han convertido en la realidad diaria de los estudiantes. "Es una situación novedosa para todos y hay que readaptarse porque no vale con utilizar lo que hacemos en clase de forma presencial para trabajar desde casa. Hay que readaptar, rediseñar y reinvertar metodologías y maneras de funcionar". Quien habla es Aitor Uriondo, director de Axular Lizeoa, y encargado de liderar esta adaptación en este centro escolar donostiarra. Reconoce que la tarea no es sencilla y que dar respuesta a las inquietudes de 903 alumnos y 60 trabajadores ha requerido de jornadas de trabajo maratonianas para adaptar el material a la nueva forma de dar clases. "Es verdad que teníamos un montón de procesos diseñados y avanzados porque en el día a día hacemos mucho uso de las tecnologías, pero no podemos caer en el error de trabajar de la misma manera que lo hacemos en clase. Hemos readaptado todo, desde horarios a maneras de comunicarnos, tanto con los alumnos como con sus familias", explica, al tiempo que añade: "La competencia tecnológica de cada uno es diferente y, en estos momentos, tenemos que intentar ayudarnos y colaborar, porque al igual que no queremos que ningún alumno se quede en el camino, con el profesorado pasa lo mismo". "Tenemos que sentar bien las bases, trabajar con sentido y darle normalidad a lo que estamos haciendo, siendo conscientes de que esto va a ser una carrera de fondo y va a ser largo".

El reto

Adaptarse a la necesidad de cada etapa

Las necesidades varían mucho en función de la etapa escolar del alumno. "En las edades más tempranas, las familias requieren un mayor acompañamiento, que se les dé unas referencias muy concretas y que los niños reciban una serie de estímulos que les sirvan para seguir aprendiendo dentro de casa. En el caso de los mayores, es evidente que hay otro tipo de seguimiento y de trabajo y sobre todo la mayor preocupación con los de la Selectividad", explica Uriondo.

Lucía López-Vailo, profesora del colegio Sagrado Corazón de Mundaiz, agradece toda la formación que los docentes del colegio han obtenido sobre nuevas tecnologías –el centro donostiarra es referente de Google en educación en Euskadi–. "Gracias a dios todos los profesores de Mundaiz habíamos hecho una formación de Google bastante importante y estábamos trabajando mucho con todas las herramientas como classroom, met (videoconferencias o clases online)... Hasta ahora no le habíamos sacado mucho partido a esta formación pero ahora la verdad es que nos ha venido muy bien", reconoce. No obstante, eso no resta para que la preparación de las clases haya sido compleja. "Ha sido un encaje de bolillos. Hago videotutoriales, para explicar los ejercicios como en la pizarra, la cosa se complica; me he buscado la vida para hacer los ejercicios en un excel, videotutoriales en los que los números van saliendo en la pantalla y los voy narrando. Si va a funcionar o no, no lo sé", expone López-Vailo.

También Elisa Manterola agradece la inmersión digital por la que ha apostado Orioko Herri Ikastola, donde trabaja impartiendo clases de Lengua Castellana, Historia e Inglés en tercero y cuarto de la ESO. "Estábamos muy adelantados en el mundo digital y la verdad es que con nuestros alumnos es bastante fácil porque controlan bastante la tecnología", aunque reconoce que ha vivido jornadas maratonianas para preparar las primeras clases. "No te puedes hacer una idea del trabajo que supone preparar todas las clases. Son horas y horas y horas. Primero decidir cómo organizar, luego ver con qué medios contamos", explica.

Cada día, a las ocho y media, los alumnos de Manterola deben estar presentables frente al ordenador. "Les exigimos unos mínimos: no pueden estar ni en pijama ni con viseras, tienen que estar vestidos; tampoco pueden estar tirados encima de la cama, en el suelo o en el sofá. Tienen que estar como si estuvieran en la ikastola, delante del ordenador y currando", explica Manterola, profesora de Lengua Castellana, Historia e Inglés en tercero y cuarto de ESO. "Es una rutina que los padres agradecen mucho", apunta esta profesora, que trata de dinamizar sus exposiciones adaptándose a la nueva coyuntura.

"Procuramos que las clases sean un poco distintas, amenas, y para eso utilizamos diferentes aplicaciones por móvil. Les hemos dejado claro desde el principio que, aunque vayan a tener menos horas de clase, van a tener que trabajar. La intención es que dentro de lo especial y nuevo que es para todos, que tengan una rutina y que el curso se pueda seguir adelante", explica Manterola, que se congratula del avance digital que ha experimentado en los últimos años el ámbito de la educación. "Hay asignaturas más complicadas que otras, pero en mi caso, en tercero y en cuarto, los idiomas los damos con libros digitales".

reflexión

Necesaria revisión del currículo académico

Más complicada ha sido la tarea de adaptar las clases de Lucía López-Vailo, del colegio Sangrado Corazón de Mundaiz, de Donostia. Ella imparte Francés y Economía desde tercero de la ESO hasta segundo de Bachillerato y se muestra preocupada con la situación que están viviendo los alumnos del último curso, que tendrán que enfrentarse a la Selectividad.

"Hay mucha diferencia entre asignaturas. En Francés hay bastante material online, les puedes mandar vídeos y otros materiales para que trabajen, pero Economía, que encima la damos en euskera, hay poquísimo material virtual, las editoriales no están adaptadas, lo único digital que tenemos son los pdf del libro y no hay ninguna actividad en euskera didáctica relacionada con el libro que puedan hacer. Todo lo tenemos que elaborar", lamenta.

Por si fuera poco, los alumnos de segundo de Bachillerato tienen sobre sus espaldas la sombra de la Selectividad, algo que preocupa sobremanera a los docentes. "Con los demás puedes amoldarte y adaptarte un poco, pero los currículos de Selectividad son bestiales. No nos llega en el curso, dando las clases a un ritmo que no se puede parar, así que no sé cómo lo vamos a hacer", se pregunta López-Vailo, que añade: "Quizás es el momento de replantearse los currículos de Selectividad".

Esta reflexión es compartida por Uriondo. "Tal vez debemos pensar si el sistema educativo que tenemos responde a las necesidades reales de la sociedad. Y no es solo cuestión de tralla, tenemos que repensar todo aquello que estamos enseñando en la escuela; hay que empezar a pensar más en el desarrollo humano, el enseñar a enseñar por encima del enseñar a saber", plantea el director de Axular.

Pero mientras esta reflexión se produce, los docentes se enfrentan al día a día con todas sus complicaciones. "Nos encontramos con muchos problemas. Hay alumnos que tienen a sus padres teletrabajando, tienen hermanos y no tienen ordenadores para todos", cuenta la profesora de Mundaiz, que trata de solventar esta situación sustituyendo las videoconferencias por clases grabadas a las que los alumnos pueden acceder cuando mejor les conviene. "Me preocupa saber si mis alumnos están trabajando bien o no porque la vuelta va a ser muy complicada, sobre todo en Bachillerato. Como en todas las clases hay gente muy responsable, pero también tendremos otros que aprovechan la situación para decir que no entienden nada", lamenta.

En Orio, Manterola también ha detectado algún problema en la conectividad de los alumnos, especialmente en aquellos que viven en zonas alejadas del municipio. "Hay dificultades, pero la reacción de los alumnos está siendo brutal, entienden la situación y están trabajando bien", asegura.

Otro de los hándicap que quieren abordar desde la ikastola oriotarra es encontrar espacio para tratar la situación psicológica de los alumnos ante este encierro. "Son adolescentes y llevan muchos días en casa, para ellos también es muy díficil, aunque lo están haciendo genial. Tenemos tutorías una hora a la semana y estamos buscando la forma de abordar toda esa parte emocional, no lectiva, para tratar de ayudarles también en eso", afirma Manterola.

En Axular, han detectado dos problemas: familias que por la profesión de los progenitores no pueden atender debidamente a sus hijos en las tareas escolares –por ejemplo, aquellas familias con dos sanitarios–, y aquellos que no dominan el euskera y no pueden ayudarles con los deberes. Para enfrentar esta situación, el colegio ha echado mano de los exalumnos que forman parte de la red Axularkide, para que ejerzan de profesores particulares. "El objetivo es que dediquen un par de horas a la semana, conectándose telemáticamente por las tardes con esos alumnos y les puedan echar un cable en aquellas actividades o que quedan pendientes, deberes que les han podido mandar€ El objetivo es retroalimentar el proceso del aprendizaje", desgrana el director del centro.

La respuesta ha sido "muy positiva" y esperan alcanzar el medio centenar de voluntarios.

Cada uno, de una forma u otra, trata de que sus alumnos puedan continuar aprendiendo con relativa normalidad dentro de una situación extraordinaria.

"Debemos pensar si el sistema educativo que tenemos responde a las necesidades reales de la sociedad"

"No podemos caer en el error de trabajar de la misma manera que lo hacemos en clase"

Aitor Uriondo

Director de Axular Lizeoa

"Les exigimos un mínimo: no pueden estar ni en pijama ni tirados encima de la cama o en el sofá"

"Buscamos la forma de abordar toda esa parte emocional, no lectiva, para tratar de ayudarles"

Elisa manterola

Profesora de Orioko Herri Ikastola

"Hay poquísimo material virtual, las editoriales no están adaptadas y todo lo tenemos que elaborar"

"Quizás es el momento de replantearse los currículos de Selectividad"

Lucía López-Vailo

Profesora de Mundaiz