En una semana se cumplirán 45 años de lo que se conoce como el 23F. Fue en 1981, Suárez había dimitido, su partido UCD se estaba yendo por el sumidero, el rey frivolizaba con el general Armada para sustituir al presidente del gobierno, y los militares buscaban volver a un franquismo sin Franco al considerar que aquella democracia iniciada en 1977 ponía en riesgo la sacrosanta unidad de la patria. Todo un cuadro, no muy diferente, conceptualmente hablando, de lo que propone la actual Vox que tiene la mentalidad de Tejero, cobijando el PP de Feijoo a muchos que piensan igual.

El 23-F fue toda una sacudida. Estábamos aquella tarde en el piso del Partido en la calle Marqués del Puerto con la radio puesta. De repente se produce la asonada. Uxune Retolaza y yo, asustados, vamos a la oficina del fondo donde estaba Xabier Arzalluz. Volvemos a la sala donde estaba la radio, escucha y nos dice: ”¡Qué vergüenza. Este es el país de Pancho Villa!”. Y lo era.

Antonio Carro fue el último ministro de la Presidencia del franquismo. Había sido procurador en Cortes para ser luego diputado de AP. Era de Lugo y había escrito un libro El estado y las Fuerzas Armadas. Conocía muy bien el ejército. Un 24 de junio, ”onomástica del rey”, se me acercó en la recepción anual que antes se celebraba y sin que yo le preguntara nada, me dijo: ”El culpable del 23-F es éste (señalando al rey Juan Carlos que estaba cerca). Recibía militares, hablaba contra Suárez y animaba al golpismo diciendo que la Constitución había llegado muy lejos y que Suárez volaba solo. El Borbón es un frívolo”. Me quedé de piedra. No me dijo el por qué me hacía aquella confidencia tan grave. Yo le conocía del Congreso. Se le veía muy contrariado con el entonces jefe del estado. Y me quedé con la copla.

Hace muy poco, Juan Carlos de Borbón ha publicado un libro con la entrevista que le ha hecho la hija de Regis Debray, Laurence, aquel compañero del Che Guevara. Se llama Reconciliación y ha debido de lograr cabrear a toda su familia, mientras mendiga el perdón de su sufridora reina Sofía, que ya no le hace el menor caso. No me extraña que con motivo del 50º aniversario de la llegada de la mano del dictador, la monarquía borbónica, en los actos celebrados en noviembre 2025 en el Congreso y en el Palacio Real lo excluyeran de la conmemoración de su propia proclamación. Su hijo prefirió centrar los actos en la continuidad de la Corona, más que en el posible numerito que pudiera organizar quien lo fue todo hace 50 años. Eso sí, invitaron a Doña Sofía, para más cabreo del vecino de Abu Dabi, en los Emiratos Árabes donde tiene su residencia fiscal. España es así, señora baronesa.

Y de ese libro me ha llamado la atención como llama “traidor” al general Armada, fallecido en 2013, habiendo sido este quien organizó todo el golpe haciéndolo en nombre del Rey. No sé si su familia piensa querellarse porque motivos tienen.

Hablan los testigos

El pasado 17 de noviembre falleció el segundo portavoz del PNV en el Congreso, tras la muerte de Franco, Marcos Vizcaya. Los que le conocimos lamentamos mucho su fallecimiento. Todos los años hablábamos de sucedidos en la transición y en la Cámara. Hoy, a pesar de la famosa frase de que la cadena no se rompe, nadie, al parecer, pregunta nada sobre nada.

Un día le pregunté por el 23-F y si habían contactado previamente con él en Madrid. Se hablaba de la lista de un gobierno con el general Armada de presidente y con todos los partidos incluidos, menos CIU y el PNV. Me respondió que Alfonso Guerra y de manera muy imprecisa y nebulosa le debió preguntar qué pensaría el PNV sobre un gobierno presidido por un militar. Eran los prolegómenos del golpe. Comentado a Xabier Arzalluz, éste le debió decir ante la aparente astracanada. ”¿Y por qué no por un obispo?”. Y es que aquello fue un sainete diseñado por el general Armada con la anuencia del Rey que Tejero estropeó por la manera violenta y macarra como entró en el Congreso en plena investidura de Calvo Sotelo, tricornio, pistola y mostachos incluidos.

En 2011 se hizo en el hemiciclo un acto conmemorativo. Se cumplían 30 años. Previamente comimos con Andoni Monforte y Joseba Azkarraga. Marcos Vizcaya, que iba a ir, se indispuso y el resto se quedó en Euzkadi: Bujanda, Elorriaga, Iñigo Aguirre y Aristizabal no fueron. Ojalá hubiéramos grabado aquella comida tan fraterna y tan llena de recuerdos. Azkarraga nos contó lo que le dijo un guardia civil que no sabía dónde estaba y que solo se había embarcado porque le preguntaron si se sumaban a una operación para salvar a España.

El golpe no fracasó, por lo menos en sus objetivos. Les vino muy bien a aquellas fuerzas políticas que nunca asumieron el hecho diferencial” nos comentó Joseba. Monforte nos narró el intento de confesión de Bandrés con Urralburu, sacerdote exclaustrado. El comentario desde el conocimiento de Monforte fue que si hubiera estado Joseba Elosegi, se hubiera enfrentado a Tejero.

Aquel viejo gudari, que se había echado en llamas ante Franco en 1970, la hubiera armado gorda ante aquellos golpistas. Y hablamos de algo olvidado como fue el debate entre Arzalluz y Enrique Múgica en radio y con una inmensa expectación: Arzalluz acusaba a Enrique Múgica, presidente de la Comisión de Defensa, su connivencia con Armada. Tuvo razón. Fue muy agradable aquel encuentro con sus protagonistas. Estuvimos Erkoreka, Esteban, Olabarria, Azpiazu, Beloki, Agirretxea y yo con estos dos diputados de la época. Deberíamos tener un Aula de la Experiencia para menores de 30 años, en la que Agirre, Monforte, Azkarraga, y Elorriaga, que allí estuvieron, nos cuenten lo que vivieron y las consecuencias que tuvo aquel golpe militar con la aprobación de la Loapa, que nos ha llevado a tener, 46 años después, el estatuto sin cumplir. Y todo viene de aquello.

Todo al traste

Marcos Vizcaya, el día anterior acababa de cumplir 34 años y tenía en Madrid a su mujer y parte de su familia. Eso le mantenía calmado pero por su cabeza rondaba una sola idea: “Estaba convencido de que en Euzkadi se había producido una masacre. Y también que se iba al traste todo lo que estábamos construyendo. Veía en peligro el euskera, el Estatuto, veía todo el proceso vasco machacado y” eso me ponía los pelos de punta”. “Según mi composición de lugar, si las fuerzas de ocupación habían sido capaces de secuestrar al poder ejecutivo y legislativo, me imaginaba que lo mismo habían hecho con todos los poderes autonómicos. Yo creía que éramos el último eslabón del operativo. Pero el operativo empezaba y terminaba allí, de forma bastante chapucera, por cierto”. A él, un cabo primero le ”tranquilizó”: “Señor Vizcaya, no se preocupe, yo no dispararé”. “Fue tan repentino, tan violento y tan inesperado que el susto fue brutal”. Paco Vázquez, diputado socialista gallego, me miró: “Marcos reza, que nos matan”. “Porque al principio pensamos que disparaban a dar”.

“Con Twitter y YouTube, el golpe hubiera durado menos"

Andoni Monforte nos dijo que menos mal que no había Ley antitabaco. “Yo era fumador de puros, llevaba cuatro o cinco, y me los fumé todos. Algún guardia civil me miraba con muchísima envidia”, evocaba Andoni. “Con el paso del tiempo, valoro cada vez más el papel que jugó Suárez y su UCD aguantando derecho el chaparrón y siempre pienso, que si hubiera habido Twitter o YouTube, el golpe hubiera durado menos”.

Una de las cosas que más le indignó fueron los comentarios despectivos de que los diputados se metieron bajo de los escaños. “Es cierto que, al oír las ráfagas de metralleta me agaché, pero es que los impactos de bala están a unos centímetros de donde nos sentábamos. También los guardias civiles, tan valientes que eran y que se reían de que nos hubiéramos agachado, salieron tirándose por las ventanas del Congreso”. “Yo creo que ellos sabían perfectamente lo que tenían que hacer. Hubo un momento en que un agente ofreció un bocadillo a un diputado socialista”. “No lo quiero, que igual luego lo tengo que tirar”, le contestó. “Pues sabe lo que le digo que si pasa algo ya sé a quién tengo que disparar a usted, a usted”, dijo señalándonos. Así que algunos sí sabían qué pasaba allí. De hecho, Josu Elorriaga se puso a hablar con un guardia civil que le preguntó “¿y usted de qué partido es? “Del PNV.” ¡Hostia lo que me faltaba!”, le contestó.

"Pensé que nos llevarían al Bernabéu, como en Chile"

Iñigo Agirre era el tesorero del grupo parlamentario y enseguida empezó a echar cuentas. “En ese momento llevaba el dinero del grupo, tenía el talonario a cuestas. Y yo pensé: Si salimos de aquí, con esto aguantamos unos nueve meses en Baiona. Un propósito completamente ingenuo porque si hubiera triunfado el golpe, no hubiéramos podido salir de Madrid”.

“Lo más preocupante fueron las horas iniciales porque tuvimos la sensación de que la sublevación armada había triunfado. Al pasar el tiempo y ver que no aparecían los militares prometidos, nos fuimos tranquilizando. Pero sí temimos acabar en el estadio Santiago Bernabéu, como había pasado en Chile. Cuando oí a un militar que se había sublevado la región de Valencia y no escuché ni Madrid ni Burgos, me tranquilicé. Pasado el tiempo tuve un accidente en la autopista. Paré al primer coche. Era de la guardia civil. Me llevaron al bar para hablar por teléfono. Esperando uno de ellos me preguntó qué opinaba de la Guardia Civil, la Benemérita”.

“Pues se lo puede imaginar después de estar 18 horas secuestrado”, le respondí, y se quedó extrañadísimo. Resulta que él también había estado en el Congreso aquel día porque le habían dicho que había un comando de ETA. “Y un momento muy duro fue cuando empezaron a romper las sillas de los taquígrafos. Creímos las iban a prender fuego”.

“Lo que sí pensé es que aquello iba para largo. Por eso les dije a mis compañeros que se aflojaran la corbata, los cordones de los zapatos y el cinturón del pantalón y Gerardo Bujanda se puso con Monforte a jugar a los chinos”, evoca hoy con serenidad para concluir que “no se ha aclarado nada del 23-F. Está todo tan embarrado como al principio. Había muchos implicados. La Corona, el ejército, la derecha, los grandes medios, el PSOE, los nostálgicos. Y así seguimos. Sigue siendo un secreto oficial”.

Y lo seguirá siendo.

*Diputado y senador de EAJ-PNV (1985-2015)