En el pleno de toma de posesión de Jon Insausti como alcalde de Donostia, el portavoz de EH Bildu, Juan Karlos Izagirre, no quiso dejar pasar la ocasión de repetir eso de que ellos tienen un “modelo diferente”. El mantra del “otro modelo” (policial, industrial, fiscal, de vivienda…), ese que, en realidad, nunca definen.
Y como no lo definen, nos hemos tomado la molestia de analizar en qué consiste ese “otro modelo”, cómo lo llevan a la práctica allí donde gobiernan. Y nos hemos centrado en los municipios de más de 10.000 habitantes dirigidos por EH Bildu en Gipuzkoa: Andoain, Arrasate, Azpeitia, Bergara, Errenteria, Hernani, Oiartzun, Oñati, Ordizia, Pasaia, Tolosa y Zumaia.
Hemos empezado por analizar cómo gestiona EH Bildu sus presupuestos municipales y hemos observado dos elementos que llaman poderosamente la atención. Por un lado, el incremento constante del gasto corriente y de personal. Por otro, una muy baja ejecución del presupuesto de inversiones, con ejemplos tan escandalosos –con datos de 2024- como los de Arrasate (32%), Hernani (36%), Ordizia (26%) o Tolosa (26%).
El gran incremento del gasto de personal (aumento de las plantillas de trabajadores públicos) podría entenderse si disminuyera el gasto corriente (básicamente, contratas de servicios públicos). Pero el caso es que suben mucho ambos conceptos y los consolidan para siempre; y, al mismo tiempo, reducen las partidas para inversiones, sin capacidad para ejecutarlas.
Pues bien, el incremento exponencial del gasto corriente y de personal sumado a la incapacidad para gestionar las inversiones constituyen los dos elementos de una tormenta perfecta para dejar un municipio en parámetros de estancamiento e, incluso, de retroceso.
De modo que ese supuesto “otro modelo” que nos venden con desparpajo empantana nuestros pueblos y supone una hipoteca para las próximas generaciones.
Sin "publificación"
El otro tema al que hemos dedicado una atención especial es el de la famosa “publificación”. En el argumentario histórico de la izquierda abertzale, la pertinaz crítica a las supuestas “privatizaciones” –cuando gestiona el PNV– figura en un lugar muy destacado, junto a la impenitente exigencia de “publificación” de todo tipo de servicios. Para EH Bildu, el mero hecho de plantear una colaboración público-privada o de licitar servicios mediante concurso público sigue siendo signo de desprecio por lo público o de política “neoliberal”, cuando no de connivencia con inconfesables intereses privados.
¿Y qué hacen cuando ellos gobiernan? Pues bien, en ninguno de los ayuntamientos analizados se ha producido publificación de servicio público alguno. Ninguno. Cero. EH Bildu ha mantenido todas las licitaciones –tan denostadas ellas–. Y no solo las han mantenido sino que, en contra de su propio discurso, han “privatizado” nuevos servicios.
El caso más paradigmático y repetido es el del Servicio de Ayuda a Domicilio. ¿Cuántas veces hemos oído a EH Bildu reclamar su “publificación”? Y, del mismo modo, la de la limpieza viaria, el transporte, la OTA, la jardinería o los polideportivos, entre otros muchos servicios “privatizados”.
De modo que queda claro que el famoso “otro modelo” de EH Bildu no es ni el modelo de la “publificación” ni el de la coherencia. Porque, como hace poco dijo el alcalde de Hondarribia –que gobierna con EH Bildu–, “no creemos en la subcontratación de servicios, pero cuando pasas de la filosofía a la gestión, hay prioridades”. Toma ya.
El cumplimiento de los programas electorales
Otro capítulo aparte es el del seguimiento de los programas electorales de EH Bildu. Resumen ejecutivo: un largo listado de incumplimientos de proyectos comprometidos en campaña electoral, tan largo como el de las excusas que utilizan, en las que la culpa siempre es “de otro”, nunca propia. Porque el “otro modelo” de EH Bildu nunca se responsabiliza de sus carencias. Nunca, jamás.
Y, junto con lo anterior, se constata, además, una incomparecencia llamativa a la hora de plantear proyectos estratégicos o innovadores. El criterio principal del “otro modelo” de EH Bildu es… la inercia.
La vivienda es el principal paradigma de la parálisis por falta de iniciativa. Se limitan a la retórica vacía, siempre exigiendo soluciones a “otros” y olvidándose de la gran capacidad que tienen sus Ayuntamientos para tomar cartas en el asunto. Una parálisis, en el tema de la vivienda, a camino entre la ideología del decrecimiento y la falta de fundamento.
También merecería un examen el capítulo referente a la memoria y la convivencia. Es un tema este, el de la “muy selectiva” política de memoria de EH Bildu, que daría por sí solo para un monográfico. Tiempo habrá.
En definitiva, el discurso supuestamente alternativo de EH Bildu no aguanta un asalto en contraste con la realidad. Su “otro modelo” no tiene contenido, son palabras huecas repetidas una y otra vez (“otro modelo”, “otro modelo”, “otro modelo”…). En cuanto pasan de la oposición al gobierno, deja de existir.
El “otro modelo” de EH Bildu no existe, salvo que consista, precisamente, en la falta de proyecto, en la falta de iniciativa ante el problema de la vivienda y en el incremento del gasto al buen tuntún (o, a lo mejor, no tan al tuntún, sino dirigido a determinados sectores afines).
El “otro modelo” de EH Bildu es inexistente, salvo que debamos entender que se basa en contentar a esos agentes afines que, cuando EH Bildu está en la oposición, se encargan de catalizar cualquier problema que surge para generar malestar/mal rollo entre la gente. Problemas que, por arte de magia, sin inductores que los amplifiquen, desaparecen cuando es EH Bildu quien gobierna.
El “otro modelo” de EH Bildu no existe, salvo que sea una gestión basada en apariencias que engañan, en incumplimientos y “olvidos”, o en disimulados cambios de postura en relación con lo prometido desde la oposición. Salvo que sea estancamiento, parálisis y retrocesos plagados de excusas.
En definitiva, el “otro modelo” de EH Bildu es un mito que se derrumba en cuanto tiene contacto con la realidad.