La socióloga y exdirectora de Emakunde, María Silvestre, analiza en esta entrevista la reciente desconexión de la juventud con la etiqueta feminista. Lejos de ver un retroceso en los valores de igualdad, Silvestre apunta a una combinación de factores: el “espejismo de la igualdad” en las nuevas generaciones, el impacto tóxico de la manosfera en redes sociales y una resistencia masculina al cambio que interpreta la pérdida de privilegios como discriminación. Con una mirada histórica y crítica, la experta advierte que la actual fatiga de género no es más que la reacción cíclica ante los avances de un movimiento que, a pesar de los algoritmos y las fakes, sigue transformando la base social.

Los datos del Barómetro 2025 muestran que solo el 38% de los jóvenes se dice feminista, una caída libre desde 2019. ¿Estamos ante una generación que rechaza la igualdad o que simplemente rechaza la "etiqueta" feminista?

No creo que la expresión de un rechazo al feminismo entre la población más joven implique un rechazo a la igualdad entre mujeres y hombres, sino más bien al concepto del feminismo o a la idea que tienen sobre el feminismo. Considero que en este rechazo intervienen varios factores: por un lado, la generalización del espejismo de la igualdad, también entre la gente más joven, que implica que, aunque existen indicadores y evidencias de que persiste una desigualdad estructural de género, la mayoría de la sociedad considera que ya se ha alcanzado la igualdad real y efectiva. Este espejismo de la igualdad es más generalizado entre la población más joven puesto que, debido a su edad, es muy posible que no hayan tenido que afrontar situaciones de desigualdad de género. El acceso a la educación es universal y no discrimina y es evidente que muchas familias han avanzado significativamente en el reparto de tareas y transmisión de valores más igualitarios. El rechazo tiene más que ver con la “mala prensa” que recibe el feminismo como concepto y movimiento social, cuestión que no es nueva. Lo que es novedoso actualmente es la transmisión de determinados valores a través de las redes sociales que es el medio que la juventud más utiliza para informarse. En las redes circulan mensajes populistas, mentiras y fakes en torno al feminismo que general rechazo o resistencia. Estos mensajes dirigidos a desacreditar al feminismo y reaccionar a los avances en materia de igualdad por parte de determinados agentes son lo que también pueden estar detrás de la concepción del feminismo como “herramienta de manipulación política y de adoctrinamiento”, pero este punto, cabe destacar que no se trata solo del descrédito del feminismo, puesto que también están siendo criticados y desautorizados discursos ecologistas sobre el cambio climático o discursos más integradores con la población migrantes.

El CIS de 2024 reveló que el 44% de los hombres cree que se ha llegado "tan lejos" que ahora ellos son los discriminados. ¿Cómo hemos pasado de la calle inundada en 2018 a este sentimiento de agravio masculino en apenas seis años?

Si tenemos en cuenta que el grupo social más privilegiado del plantea es el de los hombres blancos occidentales de clase media, el hecho de que un porcentaje importante de hombres se sienta discriminado, no tiene nada que ver con la existencia de una discriminación real, sino más bien con una resistencia al cambio y a la pérdida de privilegios. A su vez, este discurso también tiene mucho que ver con cómo se viven y comunican las acciones positivas ya que si partimos del espejismo de la igualdad es difícil entender o justificar la necesidad de acciones positivas en las políticas públicas, por ejemplo, en las oposiciones a la Ertzaintza o a una plaza de bombero. También creo que está relacionado con cómo se ha abordado el debate en torno al consentimiento en los casos de agresión sexual, lo cual es sumamente extraño puesto que habría que hacer la pregunta a quienes se sienten amenazados por esta cuestión cómo gestionan sus relaciones personales y sexuales.

"El sentimiento de agravio masculino es resistencia al cambio y a perder privilegios".

Conoce bien cómo se mueven las corrientes de opinión. Casi el 50% de los jóvenes ve el feminismo como una herramienta de "manipulación política". ¿Qué papel juega la "manosfera" y TikTok en la construcción de este relato de desconfianza?

Si tenemos en cuenta que la principal vía información de la juventud son las redes sociales, no podemos obviar el impacto que tienen los mensajes de determinados influencers en TikTok o las fakes y sandeces que se difunden la “manosfera”. Se trata de una toxicidad que se extiende y se multiplica debido a la propia naturaleza de los algoritmos, que refuerzan los mensajes más vistos y terminan generando burbujas informativas completamente desconectadas, sin posibilidad de diálogo o contraste, y mucho menos, oportunidad para profundizar en las cuestiones que les preocupan, les generan miedo o resistencia.

La socióloga María Silvestre cerca de la Universidad de Deusto. Miguel Acera

¿Es posible que el feminismo académico e institucional haya dejado un vacío que los "gurús de la masculinidad alfa" han sabido llenar con un lenguaje más emocional y directo para los adolescentes?

El feminismo académico y el feminismo institucional han realizado aportaciones muy importantes en la teoría política y social y han permitido avances sustantivos en el ámbito de la política y de la legislación, promoviendo sociedades más justas e igualitarias. Quizá lo que no hemos sabido hacer es visibilizar todas las mejoras y el bienestar alcanzado gracias a las reivindicaciones del feminismo. Actualmente los chicos se sienten más amenazados porque los hombres, socialmente, han avanzado menos en la redefinición de su masculinidad y de su rol social, cuestión que las mujeres sí han hecho, lo que les ha permitido resituarse y afrontar los cambios sociales de otro modo más proactivo. Esto también permite explicar por qué un número importante de hombres se siente inseguro o descolocado ante los avances de la igualdad. Es importante avanzar en la construcción de una nueva masculinidad, pero esa revolución la tienen que liderar y protagonizar, sobre todo, los hombres.

"Las redes sociales alimentan mentiras que presentan el feminismo como manipulación".

Hubo un tiempo en que el feminismo era "cool" y las marcas vendían camisetas de empoderamiento. Hoy hablamos de "fatiga de género". ¿Cree que la mercantilización del movimiento (el purplewashing) terminó por quitarle la pátina de autenticidad y lo volvió vulnerable al cinismo?

No ha sido la mercantilización del movimiento la que explica la “fatiga de género”. Esta fatiga ha existido siempre porque el feminimo (o los feminismos) siempre ha sido un movimiento social y político contestado y cuestionado. Las reivindicaciones del feminismo siempre han cuestionado la realidad existente y han provocado represión, resistencia, caricatura y fatiga. Olympe de Gouges terminó en la guillotina por reclamar los derechos políticos de las mujeres durante la Revolución francesa y las sufragistas británicas sufrieron la tortura en las cárceles por reclamar el derecho al voto. Simone de Beauvoir ya nos advirtió en la década de los cincuenta del riesgo de los retrocesos en materia de igualdad, y Susan Faludi en su obra Reacción: La guerra no declarada contra la mujer ya analizó la reacción contraria (backlash) que surgió en los años 80 contra los avances conseguidos por el movimiento feminista en las décadas anteriores. Tristemente, el rechazo y cuestionamiento del feminismo ha existido siempre. Pero también es cierto que, muchas veces, la reacción se explica como respuesta a los avances: “ladran, luego cabalgamos”.

Cuando una causa social se convierte en una "moda corporativa" y luego las empresas se retiran por miedo al boicot conservador, ¿qué queda del mensaje original en la base social?

La manifestación del 8 de marzo de 2018 de Bilbao fue portada del New York Times. Pocos años antes, los movimientos feministas temían por el relevo generacional. No fue una “moda”, fue una respuesta ante cuestiones como la injusta sentencia en el caso de la Manada o el activismo en redes sociales del #MeeToo o #YoSíTeCreo. Una respuesta a la que se sumaron muchas mujeres jóvenes. El movimiento fue muy transversal, intergeneracional y diverso. La cuarta ola del feminismo se ha caracterizado por el activismo digital de las nuevas generaciones, la centralidad del rechazo a las violencias machistas y la interseccionalidad. Todo ello persiste en la base social del feminismo contemporáneo.

"El rechazo al feminismo es la respuesta a sus éxitos: ladran, luego cabalgamos".

El movimiento vive hoy tensiones internas profundas (identidad de género, prostitución). ¿Hasta qué punto este ruido interno contribuye a que el ciudadano medio perciba el feminismo como un campo de batalla confuso en lugar de una propuesta de progreso clara?

Siempre hemos hablado de feminismos y siempre ha habido debates en el seno del feminismo. Actualmente el posicionamiento ante cuestiones como la prostitución y la identidad de género son debates abiertos en los que no hay consenso, pero sí ricas reflexiones y avances tanto teóricos como legislativos. No son los debates lo que alejan a la ciudadanía del feminismo, sino más bien el uso que muchas veces se hace de estos desencuentros. También es cierto que en España al debate ideológico hay que añadir la disputa política y dialéctica entre representantes socialistas y de Podemos, que colocó en una falta primera plana, el verdadero sentir y la sororidad que ha representado siempre el feminismo.

Ante este escenario de retroceso global reportado por la ONU, ¿cuál debería ser la estrategia del feminismo para volver a interpelar a ese 44% de hombres que se siente señalado o "victimario" por el sistema?

Como he comentado antes, creo que es importante informar y formar en los avances en bienestar y democracia que han venido de la mano de la lucha feminista y de la consecución de sus reivindicaciones y, por otro lado, es importante avanzar en la construcción de nuevas masculinidades más adaptadas a estos cambios: hombres que no se sientan amenazados por el empoderamiento de las mujeres, que no se sientan inseguros por dar entrada a sus emociones, hombres que disfruten de la paternidad corresponsable y que sitúen el cuidado en el centro de la vida. Estos hombres ya existen y representan al 56% que no se siente discriminado por el feminismo y que son mayoría.

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"La revolución de la nueva masculinidad la tienen que liderar, sobre todo, los hombres".

Por último, ¿es este retroceso un síntoma de que el feminismo está "muriendo de éxito" —al haber corregido las desigualdades legales básicas— o es simplemente la reacción lógica de un sistema que se resiste a perder el poder real?

El feminismo está todavía muy lejos de “morir de éxito” porque son muchos los logros por conseguir y, sobre todo, por asentar. El mayor riesgo es la involución y la historia nos ha enseñado que los avances en materia de igualdad de género son muy volátiles. La desigualdad de género es estructural y requiere de un cambio sistémico y radical, pero es precisamente, la reivindicación de ese tipo de revolución lo que genera la reacción y la resistencia. La lucha es continua, constante y tozuda. Como señala Rebecca Solnit, estamos sentando las bases y las condiciones para que, llegado el momento oportuno, la sociedad esté plenamente preparada para asumir un nuevo avance. Mientras tanto, hay que seguir afirmando el feminismo y reivindicando la igualdad.