Salvador Sánchez Tapia (Zaragoza, 1961) es profesor de la UNAV y general de Brigada en situación de reserva. También ha sido profesor de estrategia en el Colegio de Guerra del Ejército de EEUU. Con esa experiencia trata de entender las posiciones que esgrime cada actor internacional, para así analizar sus movimientos. Considera que la estrategia de Trump es una vuelta explícita a las relaciones de poder internacional, y que “el objetivo de cambiar el régimen político en Irán” va a conducir a un alargamiento bélico si EEUU busca “articular una oposición armada desde dentro”. Un “proceso largo y bastante complicado” que podría “escapar del control norteamericano y derivar en una guerra civil o en una gran inestabilidad en el país”.
¿Cuál puede ser la capacidad militar iraní de infligir daño?
La tiene, aunque no es competidor en modo alguno para la suma de Israel y de EEUU, dos ejércitos hipersofisticados.
¿Pero es más que la de Irak?
Sí. Irán es un país muy respetable, de más de 85 millones de persas. Perciben ser los herederos de un pasado imperial. No es cualquier país, además es la cabeza del chiismo, en una región dominada por el sunismo, la otra rama del islam. Irán tiene aspiraciones de convertirse en una potencia regional. Podemos estar en desacuerdo con los ayatolás y con los mulás, pero actúan con alguna razón, y hay que intentar comprenderlas. No quiere decir estar de acuerdo, pero sí tratar de entender por qué hacen esto y se empeñan en tener una bomba atómica. Irán con esa bomba es un peligro para toda la humanidad.
Había conversaciones en curso.
Sí, pero yo he leído en medios norteamericanos que los norteamericanos se dieron cuenta –cosa que ya se sabía– que (Irán) quería ganar tiempo, porque la sospecha, que creo que ha disparado esta guerra, es que Irán ya tiene uranio enriquecido suficiente para dar el último paso en la producción de una bomba atómica.
Han traído polémica unas palabras de Marco Rubio sobre si EEUU había seguido a Israel.
Yo no lo creo, aunque no lo descarto. Pero no lo puede decir. Si fuese así, el socio pequeño es el que estaría forzando y dictando qué hacer al grande. Y eso no tiene ni pies ni cabeza, y mostraría a EEUUcomo un pelele en manos de Israel.
¿Qué espera de China en este contexto?
Creo que, mientras pueda, va a seguir practicando su política, ir creciendo en poder global, y que de momento no tiene ambiciones imperialistas clásicas. Quiere ser un gran poder, pero fundamentalmente, de forma bastante pragmática, quiere que su economía funcione. Porque la legitimidad de su régimen, que no está en las urnas, reside en que el gobierno comunista sea capaz de garantizar a los ciudadanos chinos crecientes márgenes de prosperidad.
La clave económica.
Mientras el sistema funcione China permanecerá estable. China necesita estabilidad global, porque su economía es altamente dependiente de las exportaciones. Para ello necesita vías de comunicación expeditas, estables y abiertas. Y un flujo ininterrumpido de recursos energéticos. Eso es primordial para cualquiera, pero para China mucho más.
Entonces...
–EUU está tratando de restringir el flujo de petróleo desde países sancionados como Venezuela, Irán o Rusia a China. Cuanto más agobiada se vea China y más en riesgo vea el suministro empezará a ser a lo mejor más beligerante en cuestiones como el acceso internacional a recursos críticos. China es el país con los mayores depósitos del mundo de estos recursos, incluidas las tierras raras. Y tiene casi el monopolio del procesamiento de esas tierras, una ventaja estratégica indudable. Si China ve que su economía empieza a estar en peligro reaccionará, a lo mejor restringiendo la exportación de estos recursos, vitales para la tecnología actual.
¿Y Rusia? ¿A Putin le viene bien que la atención se desplace? ¿Puede alargarse el conflicto en Ucrania?
Desvía el foco de atención, aunque debilitando a uno de los pocos amigos que tiene Rusia. Hay que entender lo que significa Ucrania para Rusia y lo que querría Rusia de Ucrania. Si se acuerda que Rusia se quede el Donbás y Crimea y el resto del país se mantenga independiente, o que países de la OTAN se desplieguen militarmente en Ucrania para mantener la paz, yo entiendo que Rusia se va a resistir, pues fue a la guerra entre otras razones porque no quería que Ucrania se utilizara como territorio donde la OTAN pudiera desplegarse. Pensar ahora que va a aceptar alegremente que países de la órbita occidental desplieguen sus tropas en misión de paz a mí se me antoja un poco complicado. La presión internacional y de EEUU le podría llevar a negociar algún tipo de alto el fuego o acuerdo de paz, pero Rusia tiene sus necesidades de seguridad. No es que Putin esté loco, tiene un interés geopolítico. Podremos estar de acuerdo o no, pero desde su percepción, ellos necesitan el control de Ucrania. Y todo lo que sea cerrar esa guerra sin garantizar ese control será en falso. Lo veremos, tarde o temprano Rusia volverá a intentar controlar Ucrania.
Entonces cualquier acuerdo será un cierre en falso para Putin.
No, habrá que ver una gama de posibilidades.
Un acuerdo es ceder en algo...
Para alcanzar una situación que satisfaga intereses suficientemente.
Política de hechos consumados, con decenas y decenas de miles de bajas rusas tras cuatro años sangrientos.
Factor a tener en cuenta en la negociación, hay un desgaste. En cualquier guerra un país hace un esfuerzo proporcional al interés que se esté dirimiendo. La importancia que confiera al objetivo.
Y el orgullo de quien ha puesto en marcha toda esa maquinaria.
Sí, como el empeño de Hitler en tomar Stalingrado, por prestigio personal. Franco se empeñó en liberar el Alcázar de Toledo y a lo mejor, si no lo hubiera hecho, la guerra civil en vez de tres años hubiera durado medio. Y Vietnam...
Ejemplo paradigmático...
Pasa en todas las guerras, cuando se empieza a perder ciudadanos, entran cuestiones ya psicológicas que no son de mera razón de Estado. Una fuerza muy potente contra la idea de irse. La guerra es un fenómeno humano ejecutado por seres humanos falibles, con errores y horrores.
Este conflicto afecta a los bolsillos y a la incertidumbre. ¿Cómo puede condicionar estas cuestiones?
Ya está teniendo repercusiones. Sin que Irán dijera que iba a cerrar el estrecho de Ormuz las bolsas empezaron a bajar y el barril Brent empezó a subir. Irán tiene la capacidad de bloquearlo Ormuz, y si ese bloqueo lo mantiene en el tiempo, las consecuencias para la economía internacional pueden ser muy importantes, y las economías globales –las europeas desde luego– van a sufrir severamente. Me atrevería a compararlo con el crack bursátil del 29; se fueron encadenando desgracias y a la postre fue una de las cosas que nos llevó a la Guerra Mundial.
Tremendo precedente.
En una situación tan complicada nadie puede descartar que se produzca un cisne negro, y de repente pase algo, cualquier cosa, y entremos en una espiral impredecible. Yo soy optimista, creo que la humanidad ha avanzado lo suficiente como para que haya mecanismos de gestión de crisis, pero es verdad que la situación puede escapar de control. El martes me preguntaba un alumno si vamos a la Tercera Guerra Mundial.
¿Y qué le respondió?
Yo creo que no, pero si me dice que se lo garantice al 100% no lo voy a hacer, porque no lo sé. Puede ocurrir, pero yo creo que no.