El arzobispo de Burgos, Mario Iceta, levantó el pasado 18 de febrero –miércoles de ceniza– la excomunión a las dos exmonjas de Belorado que, pese a sumarse inicialmente al cisma y anunciar su salida voluntaria de la Iglesia católica en mayo de 2024, abandonaron el convento burgalés pocos meses después e iniciaron un proceso de conversión y retractación pública.
Fuentes del Arzobispado de Burgos han confirmado a EFE que Iceta remitió una carta a la Federación de Nuestra Señora de Aránzazu y a la parroquia de Belorado comunicando la decisión de levantar la excomunión a las exreligiosas conocidas como sor Paz y sor Adriana.
Han explicado que, poco después de abandonar el convento –una en agosto y la otra en octubre de 2024–, iniciaron a petición propia un "proceso de acompañamiento", en el que se han arrepentido de sus acciones y se han retractado del manifiesto católico que firmaron en mayo de 2024.
El arzobispo recuerda que sor Paz y sor Adriana, junto con las otras ocho exmonjas que firmaron aquel manifiesto –hecho público el 13 de mayo de 2024–, fueron excomulgadas el 22 de junio de 2024 por un delito de cisma. En ese momento también fueron expulsadas de la vida consagrada, una expulsión no reversible, por lo que si desean volver a ser religiosas deben iniciar el proceso desde cero, como si nunca hubieran sido monjas.
Desahucio el 12 de marzo
Por lo que respecta a las otras ocho excomulgadas, una de ellas –sor Myryam– dejó el convento en enero, acogida a la figura de "ausencia comunitaria temporal", y ha anunciado que reabrirá junto a su familia el restaurante que hace un año alquilaron las exmonjas en Arriondas (Asturias), cerrado desde diciembre.
Mientras, para las otras siete exmonjas, continúa su desahucio del monasterio de Belorado, previsto para el 12 de marzo a las 9:30, y siguen "unidas y fuertes ante la adversidad", según indicó su portavoz, Francisco Canals, en un breve comunicado a los medios.