La Mesa de Coordinación para la Atención de la Violencia Machista de Gipuzkoa ha celebrado este lunes su cuarta sesión plenaria en el espacio Gunea de la Diputación Foral de Gipuzkoa, consolidándose de esta manera como un espacio clave de diálogo, análisis y coordinación interinstitucional.

La Mesa, creada en 2023, trabaja para reforzar la respuesta institucional y ofrecer una atención más integral y coordinada a las mujeres víctimas de violencia machista y a sus hijas e hijos.

A lo largo de estos años, la Mesa ha centrado su labor en reforzar los mecanismos de atención, adaptar las prácticas de intervención a la normativa vigente y avanzar hacia modelos de actuación más integrales. Durante 2024, las instituciones participantes intensificaron especialmente sus esfuerzos para implementar un modelo de intervención basado en la coordinación entre sistemas, con especial atención a la interseccionalidad y a la respuesta en los casos de mayor complejidad.

Centrado en adolescentes y jóvenes víctimas

En 2025, la Comisión Técnica de la Mesa orientó su trabajo a analizar en profundidad los obstáculos que dificultan la atención e intervención con adolescentes y jóvenes víctimas de violencia machista, especialmente aquellos que condicionan sus procesos de recuperación durante los procedimientos judiciales.

El trabajo desarrollado responde al principio de mejora continua y rendición de cuentas que inspira el modelo de intervención de la Diputación Foral de Gipuzkoa, orientado a evaluar de forma permanente la calidad, accesibilidad y adecuación de los servicios públicos y a promover su mejora constante.

Para ello, la Comisión Técnica ha trabajado en el conocimiento detallado de los factores que caracterizan estos casos, en el análisis de buenas y malas prácticas, en el fortalecimiento del conocimiento mutuo entre sistemas (incluido el judicial) y en la incorporación a la reflexión de ámbitos clave como educación o juventud, cuya intervención resulta fundamental desde una perspectiva integral.

Las fases del proceso

La reflexión se ha desarrollado mediante un proceso de trabajo en tres fases: identificación de las características de los casos y de los factores que condicionan su intervención; análisis de buenas y malas prácticas a partir de casos reales complejos; y formulación de orientaciones y propuestas de mejora a corto, medio y largo plazo para los distintos sistemas implicados.

El documento que ha sido presentado incluye un diagnóstico detallado de la situación, la identificación de los principales nudos críticos que dificultan la intervención, un conjunto de propuestas de mejora y un anexo con orientaciones específicas para cada institución participante, que podrán servir de base para la adopción de nuevos compromisos de actuación.

Aumento en jóvenes

El análisis realizado pone de manifiesto la creciente relevancia de los casos que afectan a adolescentes y mujeres jóvenes. En los últimos años se ha constatado un incremento de la violencia machista en estas edades, lo que refleja tanto una mayor visibilización del fenómeno como la persistencia de patrones de desigualdad y control en etapas tempranas de la vida.

Los datos disponibles en Euskadi muestran que una parte significativa de las víctimas de violencia sexual son menores de edad y que un elevado porcentaje de las víctimas de violencia de pareja o expareja se concentra en mujeres jóvenes. A nivel territorial, en Gipuzkoa, el 31% de las mujeres que acceden a centros de acogida tienen entre 18 y 25 años, y una de cada tres personas atendidas en el centro foral de acogida inmediata Urrats pertenece a ese tramo de edad, una tendencia que va en aumento.

El diagnóstico destaca además que las adolescentes y jóvenes presentan trayectorias vitales, contextos relacionales y necesidades específicas que requieren respuestas diferenciadas en prevención, detección, acompañamiento y recuperación.

Seis puntos clave

El trabajo desarrollado ha permitido identificar seis ámbitos clave que requieren mejoras para garantizar una atención más eficaz y no revictimizante: el acceso a información completa y compartida entre sistemas; los dilemas en torno a la comunicación de oficio; la adaptación de los procesos y espacios de atención a las necesidades de las víctimas jóvenes; la identificación precoz de los casos; la prevención de prejuicios y dinámicas de revictimización; y el refuerzo de la coordinación y seguimiento entre servicios.

A partir de este diagnóstico, las instituciones han definido propuestas de mejora orientadas a reforzar la coordinación interinstitucional, mejorar la especialización profesional, adaptar los procedimientos a las necesidades de adolescentes y jóvenes y avanzar hacia respuestas más personalizadas y continuadas.

Líneas de trabajo para 2026

La sesión plenaria también ha servido para presentar las prioridades de la Mesa para 2026, orientadas a seguir reforzando la coordinación entre instituciones y mejorar la calidad de la atención a las víctimas desde un enfoque reparador y empoderador.

Entre las principales líneas de trabajo destaca el impulso de la participación activa de las mujeres víctimas en los procesos de atención y acompañamiento, con el objetivo de garantizar su voz y capacidad de decisión en su itinerario de protección y recuperación. Este trabajo dará lugar a conclusiones compartidas, herramientas prácticas para los servicios y un repositorio de buenas prácticas que facilite intervenciones más participativas.

Asimismo, la Mesa realizará un seguimiento del funcionamiento del recurso Hariberria y promoverá una lectura conjunta de la actualización de la Guía de Protocolos Locales en materia de Violencia Machista impulsada por Emakunde y Eudel, con el fin de reforzar una aplicación coordinada entre instituciones.

Consolidándose con el tiempo

La sesión plenaria celebrada este lunes ha permitido compartir los resultados de este trabajo, reforzar el compromiso institucional con la mejora continua y avanzar en la definición de nuevas líneas de actuación.

La Mesa de Coordinación para la Atención de la Violencia Machista continúa así consolidándose como un espacio estratégico para el análisis conjunto, la generación de conocimiento compartido y la mejora permanente del sistema de atención, con el objetivo de ofrecer respuestas cada vez más eficaces, coordinadas y centradas en las necesidades reales de las víctimas.