Cercanías Gipuzkoa cierra un convulso 2025 con menos pasajeros, pero señales de mejora
Uno de cada de diez trenes sigue llegando tarde, aunque el número de cancelaciones se reduce en diciembre y vuelve a cifras razonables
El servicio de trenes de Cercanías en Gipuzkoa (Irun-Brinkola) ha cerrado 2025 como otro año convulso, aunque con un diciembre que rompe la dinámica negativa de los últimos meses. La puntualidad mejoró de forma apreciable, aumentó el número de trenes en circulación (1.427) y el grado de cumplimiento del servicio volvió a parámetros más asumibles. No para echar cohetes, pero sí claramente mejor que noviembre, que acabó siendo uno de los peores meses del año, junto a junio.
Renfe ha transportado a lo largo de 2025 a más de 4,8 millones de viajeros: unos de 13.200 de media al día; y ha movido un total de 16.105 trenes, con una ocupación media de 300 viajeros por trayecto. Pero, sobre todo, ha sido un año con muchos altibajos.
Mayo fue el mejor mes y septiembre y noviembre, los peores para un servicio que movió 4,8 millones de viajeros y 16.105 trenes
Después de otro verano con restricciones por las obras del tercer hilo y un regreso a la ‘normalidad’ marcado por números muy pobres en septiembre, octubre y noviembre, el informe de puntualidadpublicado por Renfe con los datos de diciembre indica que el 90% de los trenes, un total de 1.285, llegaron puntuales a su destino. Es decir, con un retraso inferior a cinco minutos.
Tres trenes al día llegan tarde
Aún así, hubo otros 142 vehículos que llegaron con retraso (más de cinco minutos). Traído al día a día, significa que de los 46 trayectos diarios de media, tres llegaron tarde. 48 de ellos en todo el mes, con más de 15 minutos; y nueve convoyes, con una demora superior a la media hora. Para tirarse de los pelos.
El retraso medio de esos 142 vehículos fue de 10,6 minutos. Renfe especifica también cuánto de ese retraso acumulado es atribuible al operador directamente, y cuánto se debe a factores externos: estado de la vía (Adif), desprendimientos, temporales u otras cuestiones.
En diciembre, Renfe calcula que solo el 21,3% del retraso le es atribuible a la compañía. El otro 78,7% sería por factores externos.
El cumplimiento del servicio, por otra parte, se situó de nuevo en términos aceptables.
Después del desastroso mes de septiembre, en el que las obras del tercer hilo se alargaron más de la cuenta y provocaron que se tuvieran que cancelar uno de cada cuatro trenes programados; esta vez, Renfe cumplió. Y de los 1.427 que tenía planificados, solo tuvo que anunciar la anulación de 13.
Son cifras semejantes a las que se manejan en el resto de servicios de Cercanías del Estado: porcentajes de cumplimiento del servicio por encima del 99%. En este caso fue del 99,1%. Solo Sevilla (94,6%) estuvo por debajo en diciembre.
No fue bueno en este sentido el mes de noviembre para los Cercanías de Gipuzkoa, con más de 50 trenes anulados. Y mucho menos octubre, con 90; y septiembre, para olvidar, con alrededor de 300 trenes que desaparecieron del panel.
Y eso pasó con muchos menos trenes en funcionamiento. Mirar el horario, ir a la estación y que el tren se cancelase había dejado de ser una excepción. En diciembre se recupera cierta normalidad.
Caída de pasajeros
Las cifras de viajeros después del verano se han estabilizado en torno a los 340.000. Diciembre no fue una excepción: 332.000 pasajeros. Es el dato más bajo después de agosto (169.000) y septiembre (291.000).
Lejos quedan los 547.000 que se movieron en mayo y los 545.000 de marzo. Cifras máximas. Antes del verano, todos los meses se registraron alrededor de 435.000 viajeros al menos.
Mayo puede considerarse el mejor mes, no solo porque transportó a más viajeros, sino porque registró una de las puntualidades más altas: 92% de los trenes llegaron en hora a su destino. Y más del 85% no se demoraron ni tres minutos en las estaciones intermedias. Y fue también, el mes en el que menos trenes se cancelaron: solo seis.
Aniversario de la transferencia
Año duro para los usuarios del día a día. El primero desde que la gestión de Cercanías de Renfe se transfirió al Gobierno Vasco. Fueron cinco líneas: las tres líneas del núcleo de Cercanías de Bilbao ¬-C-1 (Abando-Barakaldo-Santurtzi), C-2 (Abando-Barakaldo-Muskiz) y C-3 (Abando-Orduña)-; así como el Cercanías de Gipuzkoa (Irun-Donostia-Tolosa-Brinkola); y la C4f (Bilbao-Balmaseda) de vía estrecha.
Entre las cinco líneas se producen 22 millones de viajes cada año, con 426 circulaciones diarias.
Se acaba de cumplir un año desde que se produjo ese hito. Pero la puntualidad y fiabilidad del servicio todavía no se ha reestablecido a niveles esperados.
En el horizonte de 2026, el servicio de Cercanías de Gipuzkoa afronta otro año marcado por las obras. Debería ser el último. Se espera que los trabajos del tercer hilo puedan completarse a lo largo de este ejercicio y que el servicio opere “con normalidad”, ya definitivamente, en 2027. Así que, de momento, para valorar las cifras de 2026 habrá que mirarse en el espejo de 2025.
