Las mandarinas forman parte habitual de la dieta en muchos hogares, especialmente durante los meses fríos.

Su sabor dulce, su facilidad para pelarlas y su precio accesible las convierten en una fruta muy popular, y muchos se preguntan qué le pasa al cuerpo si comemos mandarinas todos los días.

Refuerzo para el sistema inmunitario

Uno de los principales efectos del consumo diario de mandarinas es el aporte constante de vitamina C.

Una sola mandarina puede cubrir una parte importante de las necesidades diarias de este nutriente, clave para el funcionamiento del sistema inmunitario. La vitamina C contribuye a la formación de glóbulos blancos y ayuda al organismo a responder mejor frente a infecciones comunes, como resfriados o gripes.

Además, esta vitamina participa en la síntesis de colágeno, esencial para la piel, los vasos sanguíneos y los tejidos.

Mejora de la digestión y del tránsito intestinal

Las mandarinas contienen fibra, especialmente fibra soluble, que favorece el tránsito intestinal.

Consumidas de forma regular, pueden ayudar a prevenir el estreñimiento y a mantener una digestión más regular.

También aportan una gran cantidad de agua, lo que contribuye a la hidratación general del organismo y facilita el trabajo del sistema digestivo.

Al ser una fruta ligera, suele tolerarse bien y resulta fácil de integrar como postre o snack.

Efecto antioxidante y salud celular

Otro aspecto relevante es su contenido en antioxidantes, como los flavonoides y los carotenoides.

Estas sustancias ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso relacionado con el envejecimiento celular y con el desarrollo de diversas enfermedades. Un consumo frecuente de frutas ricas en antioxidantes se asocia a una mejor protección de las células frente al daño diario.

Impacto en el control del peso y el azúcar en sangre

Las mandarinas tienen un aporte calórico bajo y un índice glucémico moderado.

Comerlas a diario, dentro de una dieta equilibrada, no suele suponer un problema para el control del peso.

Su fibra ayuda a generar sensación de saciedad, lo que puede reducir el consumo de otros alimentos menos saludables.

En personas sin problemas metabólicos, su consumo habitual no provoca picos importantes de glucosa en sangre, siempre que se tomen enteras y no en forma de zumo.

Las frutas cítricas como la naranja, el pomelo, el limón y la mandarina son conocidas por su elevado contenido de vitamina C y antioxidantes Freepik

¿Tiene algún efecto negativo?

En general, comer mandarinas todos los días es seguro para la mayoría de la población.

No obstante, es importante tener en cuenta que un consumo excesivo puede causar molestias digestivas leves, como acidez o irritación en personas sensibles, debido a su acidez natural.

También es importante mantener variedad en la dieta y no sustituir otras frutas por una sola de forma exclusiva.