La ansiedad es más prevalente de lo que nos gustaría. En la UE una de cada cuatro personas tendrá un trastorno de ansiedad en su vida; hoy supone el 40% de los trastornos mentales diagnosticados y el 60% de las personas con ansiedad no recibe tratamiento adecuado. Para luchar contra la ansiedad o al menos aprender a gestionarla, Alejandro Martínez Rico acaba de publicar Ansiedad, ¡déjame en paz!, un libro que combina ciencia, empatía y estrategias prácticas. “Este libro no es solo para quienes sientan su balanza desequilibrada y su vaso demasiado lleno, sino que sirva para quienes desean vivir con más calma y quieran bajarse del ritmo frenético y remar hacia la orilla, al remanso que todos necesitamos”, afirma.

QUIÉN ES

Alejandro Martínez Rico es médico por la Universidad Complutense de Madrid. Está especializado en Psiquiatría en el Hospital Regional de Málaga y es experto en la ansiedad y su tratamiento. En 2024 fue nominado Mejor Psiquiatra de España en 2024 en reconocimiento a su labor clínica y divulgativa. Compagina su consulta con la divulgación del conocimiento sobre salud mental. En redes sociales, bajo el perfil @alejandropsiquiatra, comparte información rigurosa, consejos prácticos y reflexiones sobre la ansiedad y otros trastornos emocionales. Ahora acaba de publicar Ansiedad, ¡déjame en paz!, un libro que combina ciencia, empatía y estrategias prácticas.

¿Qué diferencia la ansiedad del bolero y la que usted nos presenta como patológica?

Hay que diferenciarlas, porque la ansiedad en muchos momentos es algo adaptativo, algo que nos indica que todos necesitamos atender o tener en cuenta cierta situación. El problema surge cuando se vuelve patológica y es un arma constante sin desactivar. Es como el detector de humo en la cocina, si salta porque me he dejado la sartén encendida me puede salvar de un peligro, pero si la alarma es demasiado sensible y se dispara ante cualquier minucia, me hace la vida imposible; es una alarma que no está bien regulada. La ansiedad es normal y todos la sentimos en algún momento; el problema aparece cuando me limita y está todos los días con una intensidad anómala.

La salud mental se presenta como un reto de epidemia creciente. ¿Es por causas solo personales o pesan más las del entorno social?

Influye absolutamente todo. Igual que en salud mental decimos que es multifactorial, que todo en salud mental depende de un componente genético, de uno social y de un factor que tiene que ver con nuestra personalidad. La salud mental es compleja y el reto es que se ve influenciada por todos estos actores.

"El descanso es esencial para la ansiedad, es el taller reparador del cerebro”

¿De dónde surge y de qué se nutre la ansiedad rampante en nuestra sociedad? 

Un poquito de todo. Depende de la hiperexigencia, de la intoxicación informativa, de las redes sociales, del uso inadecuado de las pantallas. La ansiedad es la enfermedad mental más prevalente del planeta y sigue siendo una de las grandes desconocidas. Vivimos en una sociedad donde hemos normalizado que queremos ser madres y padres perfectos, trabajadores perfectos y llegar a todo a costa de nuestra salud mental. 

¿Cuáles suelen ser los factores más frecuentes que hacen que la ansiedad curse como una enfermedad? 

Depende de la capacidad personal de enfrentar y manejar el estrés, de nuestro contexto vital y las herramientas. Al final, la ansiedad es como una balanza; en un platillo tengo aquello que me estresa y en el otro los contratiempos, que nos permiten el equilibrio. Si dejo de añadir peso a un platillo, la balanza se desequilibrará; si cruzo esa línea roja me bloqueo, la tristeza se apodera de mí y la única forma que tiene nuestro cuerpo de protegerse es decirnos que si no cambiamos nada, solo nos queda bajar los plomos y endosarnos una tristeza tan grande que solo nos apetezca meteremos en la cama sine die. Hay que analizar, parar y ver qué pesos puedo quitar porque me agotan con un peaje insoportable; o ver que herramientas puedo añadir a la balanza para equilibrar el estrés y la ansiedad de mi vida.

¿La ansiedad es fuente de enfermedades fisiológicas o es un círculo vicioso? 

Es un círculo vicioso como indico en Ansiedad, ¡Déjame en paz! La ansiedad es la enfermedad de las mil caras y puede coagravar cualquier síntoma que imagines: dolor de pecho, falta de aire, taquicardias, y también es un factor importante de riesgo cardiovascular. Ante el estado de alerta constante mi cuerpo se protege como si tuviera un león detrás y tuviera que salir corriendo, haciendo que el corazón sufra. Por eso es factor-riesgo de infarto de miocardio.

"Soy crítico con el uso de los fármacos en nuestro país"

La ansiedad la relacionamos con miedos, depresión, desequilibrio emocional… ¿dónde buscar la solución, en los fármacos o en modificar los hábitos?

Hay que estudiar cada caso. Soy crítico con el uso de los fármacos en nuestro país; España es campeón mundial en prescripción de benzodiazepinas, que no es la solución, porque aportan alivio sintomático, pero no curan la ansiedad. Si salta la alarma del coche, paro y ajusto el motor, no reparo, pero supero la urgencia; pero si sigo conduciendo puede ser más grave. Con la ansiedad, si yo solo recurro a fármacos, que suelen generar dependencia, no estoy cambiando nada. Hay que analizar por qué tengo ansiedad, qué falla en mi cuerpo, qué habito modificar, qué ajuste tengo que hacer. Hay casos muy complicados y no hay que demonizar nada, porque en ocasiones es buena la ayuda de medicamentos, pero a largo plazo hay que intentar no depender de ellos.

Su libro plantea el equilibrio en la dieta saludable, ejercicio moderado y sueño reparador, ¿estas mimbres facilitan construir un buen parapeto frente a la ansiedad? 

Por supuesto, en consulta veo que en la ansiedad leve-moderada los hábitos son el 90% del éxito. Los estudios de mayor calidad científica muestran que el ejercicio físico moderado llega a tener un efecto 1,5 veces mayor que el mejor de los fármacos y psicólogos. Cuando me muevo mi cuerpo libera BDNF, factor neurotrófico derivado del cerebro, un fertilizante maravilloso que hace florecer mi cerebro y mis neuronas; libero canabionides naturales como serotonina, la química de la felicidad que relaja y canaliza el estrés de forma saludable. Luego está el descanso, el taller reparador del cerebro. Con frecuencia la ansiedad empieza cercenando la capacidad para descansar. Si quieres machacar tu salud mental, convierte a tu almohada en tu psicólogo, ve a la cama y que tu mente no pare, que intente solucionar todos los problemas del día; llevarte a la cama para rumiar tus problemas es garantía de dificultar el descanso nocturno y sin un buen descanso no gestionas tus emociones, en el cerebro las conexiones neuronales no funcionarán y aumentarán las proteínas del deshecho, como la beta-amiloide, relacionada con el Alhzeimer. Es decir, el descanso es esencial en el círculo vicioso que tenemos que romper para solucionar la ansiedad y nuestra salud mental.

¿La edad y el sexo son factores relevantes de riesgo de la ansiedad?

Las mujeres sufren muchísima más ansiedad que los hombres, en parte porque ellos consultan menos. La ansiedad suele aparecer antes de los 25 años., pero son los factores sociodemográficos los que más influyen en la ansiedad. El 70% de mis pacientes son mujeres; la carga doble laboral-doméstica y el peso del cuidador les pasa a ellas una factura muy grande. 

Vivimos con prisa, estrés, actuamos sin reflexionar… ¿es posible que el medio nos acreciente la ansiedad y no la calma? 

Lo vemos más en los jóvenes, en los que su vivir con prisas, multitarea constante, estímulos continuos y la sensación de llegar tarde a todo es agotador. El cuerpo lo interpreta como un peligro real y vive en tensión, donde la ansiedad es la respuesta de un cuerpo que ya no puede ir más rápido; no es que la gente no pueda relajarse, es que no tienen cuándo hacerlo porque viven en una sociedad que cada vez nos exige más, nos empuja más. Tenemos que aminorar el ritmo, porque nadie está exento de acabar agotado frente este ritmo frenético. 

La ansiedad puede convertirse en una enfermedad crónica, pero usted ve posible superarla en tan solo 10 días. ¿No es muy corto plazo? 

Por supuesto que en 10 días no se consigue, lo que pone en el subtítulo del libro es recuperar el equilibrio. Sabemos que para vencer los miedos hay que afrontarlos cara a cara. Para lograr el equilibrio emocional hacen falta herramientas sencillas que todos podemos aplicar. En el libro propongo que lo primero es analizar en cada persona de qué lugar parte, en qué posición está. Hay quien sufre agorafobia, que le impide incluso salir de casa y ahí la lucha es más larga y agotadora. Pero otros, con pequeños cambios pueden lograr una mejoría importante.

Se dice en medicina que es mejor prevenir que curar, ¿también la ansiedad? ¿Las herramientas prácticas que propone sirven como preventivo? 

La medicina preventiva es superrelevante y en salud mental más. Por desgracia la mayoría de pacientes siguen viniendo en el último estadio. La ansiedad es un tren con destino a la depresión; tú decides en que momento te bajas. Si continúas, tu cuerpo te provocará una tristeza inmensa. Podemos prevenir y no llegar a ella, porque el cortisol y la ansiedad envejecen, agotan, quitan años de vida. Por eso, el libro no solo es para personas con ansiedad, sino para quien vive con estrés y quiera buscar la calma; la calma se aprende y se entrena.

Médico y divulgador en redes. ¿Dónde le hacen más caso, en consulta o en redes? 

Es un fenómeno curioso; en las redes sociales se transmiten mensajes simples para que lleguen a todos y no puedes profundizar mucho, pero en consulta los pacientes perciben bien esa cercanía de las redes. Es normal que a la primera consulta con el psicólogo o el psiquiatra el paciente vaya nervioso; con la cercanía que transmiten las redes se nota que llegan más relajados, más tranquilos que antes de empezar con la divulgación. Mi forma de entender la salud y la medicina es trasmitir toda la información posible al paciente para que sea quien decida qué solución se adapta a él. El viejo paternalismo del especialista que escribía en un papel sin mirarte a la cara, forzando a una fe ciega, hoy ya no tiene ningún sentido. Las personas quieren conocer las alternativas acordes a sus valores y prioridades. Les diagnostico y analizo las opciones, con sus pros y contras, para que el paciente elija en cual se siente más cómodo.