Durante años, el café ha estado en el punto de mira por su supuesta relación con la hipertensión.

Muchas personas con problemas de tensión, o con miedo a desarrollarlos, han optado por reducir o eliminar esta bebida de su dieta diaria. Sin embargo, la evidencia científica actual matiza mucho esta creencia y desmonta, en gran medida, el mito de que el café sea perjudicial para la presión arterial cuando se consume de forma habitual y moderada.

El cardiólogo José Abellán explica que el café es una bebida estimulante que puede provocar un aumento puntual de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca.

"Aunque su consumo eleva la presión arterial y la frecuencia cardiaca, no hay evidencia clara de que consumir café de manera crónica aumente la incidencia de hipertensión arterial crónica", señala el especialista.

Esta diferencia entre el efecto inmediato y el impacto a largo plazo resulta clave para entender por qué el café no debe considerarse automáticamente un enemigo de la salud cardiovascular.

Cuando una persona toma café, especialmente si no está acostumbrada, la cafeína puede generar un ligero pico de tensión. No obstante, en consumidores habituales este efecto tiende a ser transitorio y el organismo desarrolla cierta tolerancia.

Por eso, los estudios no encuentran una relación directa entre el consumo regular de café y el desarrollo de hipertensión mantenida en el tiempo.

Café con leche

Efectos positivos

Más allá de no aumentar el riesgo de hipertensión, el café podría incluso tener efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular.

José Abellán subraya que el consumo moderado y regular de esta bebida podría ejercer un papel protector sobre el corazón y los vasos sanguíneos.

En este sentido, destaca los resultados de un estudio que analizó la relación entre café y enfermedad cardiovascular.

Según este trabajo, las personas que consumían entre una y cinco tazas de café al día presentaban entre un 5% y un 11% menos riesgo de enfermedad cardiovascular.

Este dato refuerza la idea de que el café, lejos de ser perjudicial, puede formar parte de una dieta saludable si se ingiere con moderación.

Antioxidantes y polifenoles

El posible efecto protector del café no se atribuye únicamente a la cafeína. Esta bebida contiene numerosos compuestos bioactivos, como antioxidantes y polifenoles, que podrían contribuir a mejorar la función de los vasos sanguíneos y a reducir procesos inflamatorios.

De hecho, el propio cardiólogo recuerda que numerosos estudios asocian el consumo de café con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Seguir las recomendaciones del médico

Los expertos insisten en que no todas las personas reaccionan igual al café. Quienes son especialmente sensibles a la cafeína o padecen determinadas patologías deben seguir las recomendaciones de su médico. En términos generales, la clave está en la moderación y en el contexto de un estilo de vida saludable.

En conclusión, la evidencia disponible indica que su consumo habitual no aumenta el riesgo de hipertensión y, además, podría aportar beneficios al corazón cuando se integra de forma equilibrada en la dieta diaria.