Cuando el fin de semana se presenta como una pausa en la rutina, cocinar se convierte en un gesto de calma y disfrute. Este menú apuesta por sabores familiares y elaboraciones que no exigen prisas ni complicaciones. Recetas pensadas para compartir y disfrutar del tiempo en la cocina y en la mesa.
Primer plato: Alcachofas a la romana
Para abrir el menú, una receta sencilla y llena de sabor. Las alcachofas a la romana son un clásico de la cocina italiana que destaca por su ligereza y su carácter aromático. Cocinadas suavemente y aliñadas con hierbas, aceite de oliva y un toque de vino blanco, resultan un primer plato elegante y fácil de preparar.
La posibilidad de añadir patatas a la elaboración convierte esta receta en una propuesta algo más completa, sin perder su esencia vegetal.
Segundo plato: Pinsa con calabaza y ricotta
Para continuar, una receta que a primera vista puede confundirse con una pizza, pero que tiene personalidad propia. La pinsa, con su base ligera y crujiente, con una preparación rápida y sencilla, perfecta para una comida de fin de semana sin complicaciones.
En esta versión, la calabaza asada y ligeramente especiada se combina con la suavidad de la ricotta, creando un equilibrio de sabores y texturas que se realza en el horno. Una propuesta saludable, con pocos ingredientes y mucho sabor.
Postre: Pudin de manzana
El cierre dulce llega con un postre clásico y reconfortante. El pudín de manzana, elaborado con manzanas y sobaos, apuesta por sabores tradicionales y una textura suave. Las manzanas, previamente infusionadas, aportan un delicado aroma que eleva el conjunto.
Es una receta que invita a prepararse con calma y a dejar reposar, perfecta para sacarla de la nevera poco antes de servirla y disfrutarla sin prisas.
Un menú que celebra la cocina casera, los sabores de siempre y el placer de cocinar sin reloj. Propuestas accesibles, pero especiales y reconfortantes para convertir el fin de semana en un pequeño paréntesis gastronómico.