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Euskal Herria insólita

Collado de Larrano, rumex crispus para dirgir a Aidegaxto

En esta ocasión, un hermoso collado, que habitualmente sirve en nuestras caminatas para encadenar lugares de interés, se hace meritorio de nuestra atención por la mitológica historia que atesora

Collado de Larrano, rumex crispus para dirgir a AidegaxtoAitor Ventureira San Miguel

Existen parajes en nuestra geografía ampliamente conocidos y transitados. Lugares habituales en las rutas de montaña por los que hemos pasado en muchas ocasiones; pero, a veces, no vemos todo lo hay ante nuestros ojos. A menudo sucede que sigo sorprendiéndome cuando descubro los insólitos secretos que lugares habituales en mis paseos me tienen reservado, que me descubren recovecos desconocidos. Entonces surge la magia en forma de sorpresa deliciosa, surge el susurro de la tradición, de la historia, de la mitología, de la leyenda, de una vieja manera de entender la vida. Hoy les descubriré uno de estos parajes conocidos, o no tanto,… Descubramos el secreto del collado de Larrano.

Estamos en el Parque Natural de Urkiola, un bellísimo paraje bizkaino, que nos regala montañas y bosques espectaculares. Su nombre ya nos pone sobre la pista de su esencia, ya que Urkiola, deriva de Urkia, abedul en euskera, uno de los grandes árboles sagrados de la Vieja Europa. Aparcamos en el parking que se ubica junto al santuario. Nada más comenzar a caminar, nos topamos con un desvío balizado, donde tomamos hacia nuestra izquierda, siguiendo las señales hacia Urkiolagirre. Ascendemos decididamente y, tras vadear la alambrada por un paso habilitado, subimos por un cortafuegos para introducirnos en un bosque. Caminando por él un tramo, siempre ascendiendo, salimos a terreno de praderas que nos lleva sin perdida hasta la cima de Urkiolagirre, de 1.008 metros de altura.

Ficha práctica

  • ACCESO: El aparcamiento junto al Santuario de Urkiola, se alcanza siguiendo al carretera BI- 623, desde Durango o bien desde Otxandio.
  • DISTANCIA: 9 kilómetros.
  • DESNIVEL: 400 metros.
  • DIFICULTAD: Fácil.

La vista es sublime; de manera magnética llama nuestra atención la mítica cumbre de Anboto, donde la diosa Mari tiene una de sus principales moradas. Descendemos por la vertiente contraria, hasta el marcado collado de Asuntze, para enlazar con la ruta más popular de ascenso a Anboto. Unas señales nos indican la dirección que debemos tomar, buscando la ermita de Santa Bárbara y el pico Larrano, abandonando el camino a la morada de la diosa. Giramos hacia la izquierda, por praderas, para cruzar un característico paso entre las piedras calizas. Continuamos por la ladera de la montaña hasta alcanzar el collado de Larrano, conde se ubican la ermita de Santa Bárbara, y un refugio. Estamos en la conocidísima cresta que une la cumbres de Anboto y Alluitz, recorrido solo recomendado a montañeros experimentados.

Conducir al genio

El collado es un lugar de paso, pero que curiosamente atesora una de las historias mitológicas más curiosas de nuestra tradición, que lo unen a Aidegaxto. Aidegaxto es un genio mítico vinculado con las tormentas que podían traer el pedrisco. Está considerado el numen que dirige dichas tempestades y que, según creencias de la zona de Lapurdi, también las crea. Pertenece al ciclo de seres maléficos, tan presentes en las leyendas de Euskal Herria.

Nuestros antepasados eran lógicamente muy temerosos a estas tormentas, ya que podían causar serios estragos; por ejemplo arruinar una cosecha que garantizaba el alimento durante meses. Por ello, empleaban una serie de fórmulas que buscaban prevenirse de las acciones de Aidegaxto: por ejemplo, encender velas bendecidas –claro ejemplo cristianizador de los antiguos cultos al fuego– o quemar ramas de árboles sagrados como el laurel o el espino albar. También se ponían ramas de estas especies sobre la cabeza e incluso colocaban un hacha con el filo hacia arriba en la puerta de la casa. Pero empleaban una insólita fórmula para alejar al genio; la misma que nos ha traído hasta aquí. Cuando aparecían por el horizonte las señales de que se acercaba una de estas tormentas, cogían una rama de Rumex crispus, planta conocida popularmente como lengua de vaca, acedera rizada o con un precioso nombre como es Hierba del arco iris. En euskera, a esta planta mágica, prodigiosa, se la conoce con el nombre de Uztai-bedar. Pues bien, con ella enroscada en la mano subían a ciertos altos e indicaban con un gesto de la mano que tenía la hierba, la dirección que debía seguir Aidegaxto. Lo alejaban del pueblo y, de paso, lo enviaban al pueblo vecino con el que mantenían alguna disputa. Su visión era la de que el genio estaba en la nube tormentosa y que, indicándole la dirección a la nube, se la indicaban al genio.

Simbiosis de cultos Hasta aquí, una historia propia de la mitología, pero hay dos cosas curiosas: la acción de alejar al genio pagano, portando el Rumex crispus, la llevaba a cabo un sacerdote cristiano, impresionante simbiosis de cultos; y, por otra parte, los altos desde los que se realizaba la conjura están cristianizados con ermitas a Santa Bárbara, de la que nos acordamos cuando truena, precisamente. Existen datos que nos dicen que, desde este collado de Larrano, se conjuraba a Aidegaxto.

Podemos ascender al cercano pico Larrano, que queda cerca del collado. Basta con encaminarse entre el lapiaz, hacia la pequeña cumbre picuda, de 981 metros de altura. La subida es sencilla, solo debemos tener precaución con la sima que se abre junto a la cumbre del pico.

De vuelta a Larrano, regresamos hasta el collado de Asuntze para seguir en dirección a Urkiola por la marcada pista que nos lleva directamente hasta el Santuario.