Xavier Cazaubon (Biarritz, 1963), presidente de la Federación Internacional de Pelota Vasca (FIPV), se mantiene fiel a su discurso de tender puentes y que el deporte sirva para crear comunidad. El mandatario repasa en Bilbao una campaña marcada por la entrada de Euskal Selekzioa, la resolución del TAS al respecto –prorrogada hasta el 19 de diciembre– y nueve competiciones en apenas doce meses, la última, la Liga de Naciones de 36 metros.
Una vez finalizada la Liga de Naciones de 36 metros de Bizkaia, es el momento adecuado de valorar la competición, tanto en su aspecto deportivo como organizativo.
“Lo que a mí me interesa es lo que une a un vietnamita, una neerlandesa o un sudafricano: una pelota, una mano y una pared”
La valoración que hacemos es positiva. Disponemos de varios campos de acción: el frontball, frontón de 54 metros, 30 metros, el trinkete y 36 metros. En este último había unas asimetrías bastante fuertes entre los países participantes, pero el nivel ha sido muy bueno, tanto por las naciones de arriba como por las emergentes. Me refiero, por ejemplo, a Chile o Estados Unidos. Euskadi, Francia o España pelearon por la victoria y Cuba está regresando. Además, hay dos modalidades que han impactado: la pala corta y la paleta cuero. Nombraría también la entrada de la pelota adaptada y la mano femenina. En cuanto a la organización, ha sido un torneo redondo. En lo respectivo a la cobertura mediática, ha sido de 9,8. Ha habido una meramente deportiva y otra relacionada con los escritorios.
¿Qué ambiente han palpado?
Normalidad absoluta. Dentro de los frontones había gente que competía, que ponía el deporte por encima de lo demás. La relación entre las delegaciones ha sido normal. Por ejemplo, el recibimiento a España ha sido normal y se les ha aplaudido en la victoria. Ha habido respeto a los himnos. El deporte pasó a ser adulto en la competición internacional en cuanto a la inclusión de una nueva federación. Nada se ha quebrado.
La decisión del TAS
En varios de sus discursos ha aludido a tender puentes y crear comunidad.
La Internacional desde el mes de febrero de 2025 puede documentar cada uno de los mensajes que ha mandado a la Española y cada una de las reuniones que han tenido lugar tanto en Iruñea, en Argentina, en México, en Aguascalientes o en Bilbao. No hubo respuestas. Para dialogar hacen falta dos personas.
El TAS comunicó a finales de la semana pasada que prorrogará el tiempo para tomar la decisión sobre la Asamblea de la oficialidad de Euskadi hasta el 19 diciembre.
Es algo totalmente normal. Es lo habitual y no merece especulación alguna. El futuro de la pelota no depende de ese día, sino del siguiente. Hay que dejar de mirarse los pies y mirar arriba.
¿Es irreversible la situación de Euskadi como miembro afiliado a la Federación Internacional de Pelota Vasca –no tiene voto, pero sí voz, al no estar reconocido por el Comité Olímpico estatal y no haber uno vasco–?
Soy muy claro: la FIPV no redactó la Ley del Deporte, ni la de 1991 ni la de 2023, la FIPV no votó las leyes ni las enmiendas y, por supuesto, tampoco las promulgó. Eso sí, la FIPV, al tener sede en Nafarroa, tiene que cumplir la Ley del Deporte. Cuando estaba la de 1991, se mantuvo la misma posición. Yo siempre he tenido la misma postura: en esos momentos, las solicitudes eran inviables, por lo tanto no nos podíamos perder en coyunturas de desgaste que no nos iban a llevar a nada. Cuando en mayo de 2021 se nos informó, junto con el presidente de la Española, en las oficinas del Secretario de Estado para el Deporte en Madrid, de que la Ley del Deporte iba a tener una artículo que iba a permitir que tanto el surf como la pelota vasca iban a poder entrar, empieza una nueva situación. Impacta a dos federaciones y, según el artículo 26 de la Carta Olímpica, pueden tomar la potestad que quieran. Solicitamos entre las afiliadas una votación para dar una solución a una demanda que lleva más de 35 años. Si mañana se derogara la Ley, lo acataríamos. Cuando la Ley se vota, la Ley se respeta. Soy un dirigente deportivo, no un senador o un político.
Crispación política
La Internacional tiene su sede en Iruñea y se ha deslizado que no se les va a renovar.
Hay medios que piensan que tienen más información que yo. Antes de que acabe el año, la Internacional y su Junta Directiva va a plantearse la posibilidad de dejar la sede de Iruñea –llevan desde 2001, porque antes estaba en Hondarribia–. La Asamblea General es la única que tiene potestad de cambiarla. En 2026 haremos una y lo trataremos.
¿A qué se debe esa posibilidad de cambio?
Hemos pasado los últimos dos años en medio de un fuego cruzado bastante desagradable. Acepto los fuegos cruzados, siempre y cuando me llamen para poner sobre la mesa documentos como emails o audios para contrastar las posiciones. En la FIPV estamos cansados de que la pelota vasca sea usada como ajuste por la polarización que existe en la política navarra y española. La pelota vasca es un deporte, nada más. Si la Ley existe, respeten la autonomía de una Federación Internacional. Eso sí, México, Argentina y Francia han levantado la mano para acoger a la FIPV. Se tratará en la Junta y en la Asamblea con los afiliados. Hemos tenido buenas relaciones con Nafarroa durante décadas, pero el tema de la oficialidad vasca ha hecho crecer las crispaciones en asuntos que no están a nuestro nivel y uno se cansa de poner siempre la otra mejilla.
Represalias
¿Son represalias?
En primer lugar, la Internacional no ha sido notificada. Lo demás es política ficción.
“En la Liga de Naciones había asimetrías bastante fuertes en los países participantes, pero el nivel ha sido muy bueno”
Pero en Iruñea, sin embargo, se está trabajando el proyecto ‘Pamplona, Capital Mundial de la pelota’ y un Centro de Interpretación.
La pelota tiene que estar viva, no en un museo. Además, dentro de nuestros estatutos aparece que, cuando se refiere al deporte de la pelota vasca, el uso de los términos Internacional, Mundial o Mundo son estríctamente de la FIPV. Debíamos haber sido consultados para dar una perspectiva a un proyecto para un deporte en el que la FIPV está reconocida por el COI, tiene su tique para aspirar a los Juegos de Brisbane de 2032, que está en los Panamericanos. Si miramos más alto, podemos discrepar en invertir siete millones y medio de euros en hacer un edificio y ver qué se puede hacer con eso para la pelota. Las crispaciones alrededor del monotema en el que estamos inmersos los últimos veinte meses ha hecho que se perdiera de vista por dónde tenemos que ir, pero nosotros lo tenemos claro. No estamos para defender, sino para promover. ¿De quién quieren defender la pelota vasca? ¿Por qué amurallarse? Hay quienes hablarán del pasado, y está bien porque es parte de nuestra historia, pero lo que me interesa es lo que une a un vietnamita, una neerlandesa o un sudafricano. ¿Sabe qué es? Una pelota, una mano y una pared.
Román Maldonado jugó la Liga de Naciones sin la autorización de su empresa, Innpala, y puede verse inmerso un lío judicial o una cuantiosa multa por defender los colores de Argentina, mientras que Dan Necol, propietario al 50% y pelotari de la misma, sí que tuvo ese permiso. ¿Qué opinión le merece?
Los puentes también se construyen con abrazos y llegará el momento del abrazo entre Necol y Maldonado. Si podemos ser facilitadores, lo seremos. Hay tensiones previas a un campeonato que pueden desaparecer después. Fíjese, nadie habló de esto durante la Liga y sí del gran Sylvain Brefel, oro en corta y cuero, la aportación de Javier Labiano o el lamento de la lesión grave de Imanol. Hay que centrarse en lo deportivo.