Real Sociedad: La fuerza de la afición: "Vamos a ganar la final de Copa seguro"

01.04.2021 | 19:51
Los aficionados realistas, convencidos de la victoria.

El aliento de los forofos realistas llegará hasta La Cartuja: quieren la Copa del Rey 34 años después

"Es pasión". Así resumen cómo sienten a la Real. La llevan dentro. Viven los partidos con tensión. Gritan, celebran con cada gol propio y victoria, se cabrean con cada tanto en contra y con cada derrota. Los lunes son más alegres si su Real ha ganado. Son cinco forofos blanquiazules, de los que iban a ir a Sevilla si la dichosa pandemia no lo hubiera impedido. De los que no se pierden un partido en Anoeta y que ahora tienen que ver los choques en su casa. Son Mertxe Marieta, Xabier Almandoz, Óscar Aldaya, Izaskun Oyarzabal y Marco Antonio Megino, y en los días previos a la final han mantenido en NOTICIAS DE GIPUZKOA una tertulia sobre el fútbol y sobre su Real. Una charla que comienza a media tarde, que continúa cuando ya está anocheciendo y que podría haberse alargado durante horas... pero había que respetar el toque de queda. Todos ellos están convencidos de que la Copa vendrá a Donostia. No conciben otra opción porque confían ciegamente en el equipo de Imanol. Su aliento, y el de muchos miles más, empujará a la Real en La Cartuja.

Xabier, Óscar y Mertxe saben lo que es vivir en directo un título de Copa, ya que los tres estuvieron en 1987 en la inolvidable final de La Romareda. Las sensaciones que vivieron aquel 27 de junio las tienen muy presentes, pese a que han pasado casi 34 años. "El primer recuerdo que tengo es de pasar mucho calor, de que se acabaron las bebidas, hasta el agua, y de la cantidad de mosquitos que había", comenta Óscar: "Fue de los primeros viajes que hice con el equipo. El partido fue de altibajos, nos adelantábamos, nos empataban, al final de la prórroga hubo un penalti clarísimo a favor del Atlético que no pitaron.... y al final fue como una explosión de alegría, algo impresionante".

Mertxe, que acudió a Zaragoza con 17 años, recuerda "la tensión previa al partido" e incluso "el miedo con el Frente Atlético": "Fuimos en autobús y nos recibieron con pedradas. Todo el día hubo una mezcla de esa tensión y de pasarlo bien con nuestra gente. Tengo súper marcado el calor que hacía. Luego en el campo siguió la tensión y al final fue un subidón bestial. Es uno de los mejores momentos futbolísticos que he vivido, porque las dos ligas me pillaron muy cría. La Copa fue lo más de lo más".

"Soy un seguidor muy afortunado", comienza diciendo Xabier Almandoz, un fiel y veterano seguidor realista: "Estuve en El Molinón y luego en La Romareda con mis hijos, que entonces tenían diez y once años. Éramos 25.000 guipuzcoanos, fue algo inenarrable el ambiente, lo que tocó sufrir, la explosión final... Al acabar los 90 minutos, antes de la prórroga, nos juntamos un montón de aficionados en el baño para beber agua de grifo porque toda la bebida se había terminado y nos vinimos arriba cantando No pasa nada, tenemos a Arconada".

Fotos de boda en Anoeta

Izaskun y Marco no estuvieron en La Romareda. Ella tenía cinco años y recuerda lo que le ha contado su padre. "Nací en 1982, con el segundo título de Liga. Empecé a ser socia con 16 años y el primer éxito que viví con la Real fue el subcampeonato de 2003", cuenta. Marco se quedó "con pena" de no poder acudir a La Romareda. Tenía entonces 17 años. "No pudimos ir y lo vimos y lo celebramos en casa con la familia. Tengo el recuerdo muy vivo, como el del título de Liga en Gijón o el de la semifinal de la Copa de Europa contra el Hamburgo".

No vivieron en primera persona el título de hace casi 34 años, pero su pasión por la camiseta txuri-urdin es absoluta. Hasta el punto de sacarse en 2017 las fotos de boda en Anoeta. "Hicimos la gestión por medio del fotógrafo. Fue una sesión de fotos, la visita al museo y un partido en el palco", cuentan. Se sacaron fotos en el césped, en el museo, en la sala de prensa y hasta en la sala de trofeos. "Hay sitio para más copas ahí, ¿eh?", dice entre risas Izaskun. La foto de ambos en la pista de atletismo da pie a hablar del nuevo estadio. "Qué pesadilla de pistas", reconoce Mertxe: "No lo hemos disfrutado mucho por la pandemia, ahora que estábamos a tope, con una comunión muy buena entre afición y equipo"... "Desde que está el estadio nuevo, llego todos los partidos afónica a casa de chillar", añade Izaskun. "Ha quedado un campo precioso", remata Óscar: "¡Qué ganas de volver!".

Este Anoeta, el Anoeta sin pistas, trae algo del espíritu del viejo Atotxa. "Aquello era puro fútbol", dicen. "Un día estuve con Agustín, el que fue portero del Real Madrid. Me lo presentaron. Me dijo: No sabes cómo sufríamos en Atocha. Pero si hay algo que echo en falta es jugar en Atocha", relata Xabier: "Para los jugadores eso era fútbol en estado puro".

La "espina" de no estar en Sevilla

Al hecho de no poder ir a Anoeta desde hace ya más de un año se une, encima, la imposibilidad de acudir a la histórica final de Sevilla, una cita que los cinco tenían marcada en su agenda. "Nosotros teníamos un viaje previsto a Vietnam y lo íbamos a cambiar para ir a la final de Copa", comentan Izaskun y Marco. "Yo cogí apartamento tres veces", dice Xabier en referencia al baile de fechas tras la primera cancelación: "Yo quería volver a vivir una final con mis hijos. Todos echaremos en falta ir, pero es lo que hay, la situación sanitaria es lo primero". Los demás asienten, pero reconocen que se les quedará "clavada" esa espina de no ser testigos directos de la final. "¿Cuántos realzales hubiéramos ido? Buf, no sé, un montón, 25.000 con entrada y sin entrada igual otros tantos", cree Xabier. "En su momento no pude ir a la final, ahora a esta tampoco por otros motivos... es una pena", lamenta Marco. "Nos quedaremos con ese sabor agridulce", añade Izaskun.

"Nosotros ya teníamos apartamento en Sevilla. Íbamos a comer con amigos del Athletic", comenta Mertxe. "Yo eso no", le replica Óscar: "En su momento dijeron que querían poner una fan zone de esas para las dos aficiones, pero yo no estaba de acuerdo. Cada uno por su lado que aquí de lo que se trata es de ganar el título".

"Yo era partidario de haberla jugado el año pasado", opina Xabier, "con los jugadores que se habían ganado el pase a la final, con Odegaard y compañía". "Yo creo que se ha intentado por todos los medios que hubiera público. Se ha esperado y no ha podido ser, ya está. Los clubes han hecho bien en apurar todo lo posible. La Real ha mirado por su afición", dice Óscar.

La Cartuja no estará, al menos por ahora, en la lista de estadios visitados por estos aficionados, que tienen unos cuantos viajes con la Real a sus espaldas. "Tengo la entrada del primer partido de la Real en la Copa de Europa. Fue en el campo del CSKA Sofia", comenta Xabier. "Óscar, mi cuñado José Luis y yo fuimos a Noruega y Óscar se empeñó en ver un campo muy bonito que había en una isla. Y en Trondheim había un bar con cuadros de Donostia", recuerda el veterano seguidor txuri-urdin. Balaídos, donde se perdió la Liga de 2003, también lo tienen muy presente. El recuerdo de aquella derrota les hace quedarse unos segundos en silencio. "En Vigo también se acabó la bebida", dice Óscar, provocando las risas de los demás: "Solo quedaba orujo". "¿En Salzburgo no os acabarías la cerveza, ¿no?", le pregunta Mertxe. "No, ahí había de sobra", responde. "Vaya fama que vamos a tener...".

Más alegre que el de Vigo es el recuerdo de la semifinal copera contra el Mirandés, el que dio el pase a la gran final. Óscar y Xabier estuvieron en Miranda, aunque sin entrada. "No nos tocó entrada en el sorteo, pero allí fuimos desde la mañana. Lo pasamos muy bien. Vimos el partido en una pantalla gigante fuera del campo, habría mil seguidores o así de la Real", cuenta Óscar, que añade: "En Miranda se acabó la comida en vez de la bebida".

"Yo pondría madurez"

Llega el momento de hablar del partido en sí, de lo puramente deportivo. De lo que sucederá en el rectángulo de juego. Todos coinciden en que Imanol pondrá en liza el once de gala, el que todos los aficionados tienen en la cabeza, a la espera de si Aritz Elustondo está disponible. "Sería importante tenerlo atrás con Le Normand", señala Izaskun". Si el beasaindarra no está, su lugar lo ocupará Zubeldia, que también les da tranquilidad. Quizás la única duda podría estar en el extremo derecho: ¿Portu o Januzaj? Xabier lo tiene claro. "¿Quién es el lateral izquierdo del Athletic? El que les dio el pase a la final", pregunta. "Yuri", responden sus contertulios. "Pues eso. ¿El belga le va a tapar?". Así que todos tienen claro que Portu es titular... y que Januzaj tendrá su oportunidad en el segundo tiempo.

"Con Janu no se sabe, pero yo creo que en algún momento saldrá", apunta Mertxe. "También Barrenetxea", señalan. "Y Carlos Fernández, que no ha jugado mucho pero me está gustando", añade Izaskun. En caso de duda, Óscar señala: "Yo pondría madurez". "¿Y si vamos ganando y hay que amarrar el resultado?", pregunta alguien. Ahí tienen más dudas, pero optan por "Zubimendi o Guevara".

El factor clave es "que Silva esté bien": "Es el jugador fundamental. Oyarzabal tiene una importancia terrible, pero los dos hombres clave son Silva y Merino", dice Xabier. "Merino va a estar bien, como siempre", apunta Óscar, "y Silva es clave, sí. Es que si juega, ya obliga al otro equipo a estar pendiente de él".

El Athletic y Marcelino ocupan un rato de la tertulia. "Con el cambio de entrenador, ellos juegan distinto. Ten en cuenta que somos el equipo que juega con la defensa más lejos del portero. Queda un espacio a la espalda que ellos querrán aprovechar. Eso lo sé yo y lo sabe Marcelino, que, por cierto, sabe lo que es ganar la Copa", señala Xabier, "pero la Real también tiene su cuerpo técnico y sus armas. Sabemos lo que va a hacer el Athletic". Los dos equipos se conocen bien. "Imanol no es tonto. No se va a empeñar en jugar desde atrás si no puede, porque sabe a lo que va a jugar el Athletic. La Real sabe jugar de más de una manera", opina Óscar. "Yo creo que van a ir a por todas y a tratar de imponer su juego ante el Athletic, que va a buscar otro tipo de fútbol", añade Izaskun. Las dos últimas derrotas han dejado un poso de duda en Mertxe: "Me quedó un poco la sensación de que igual nos falta ese empuje, ese extra. A ver...".

El factor emocional tendrá, evidentemente, su incidencia. No en vano, está en juego un título, con el añadido de tratarse de un derbi. Y esto lleva directamente a la semifinal contra el Mirandés, a ese partido de ida en el que los jugadores salieron "atenazados", reconoce Óscar. "Hay que tener en cuenta que aquel día se montó algo que ni ellos mismos esperaban. Ahora no va a haber público", dice Xabier. "Pero seguro que los jugadores recibirán vídeos, postales...", comenta Mertxe. Está claro que las emociones estarán a flor de piel no solo entre la afición, sino entre los propios jugadores. Así que se agarran "al fútbol que está haciendo la Real", como dice Marco: "Jugando a fútbol, la Real es mejor".


Convencidos de la victoria

Con todos los elementos sobre la mesa –los futbolísticos y los emocionales–, los cinco confían ciegamente en su Real. Es el momento de acabar con la sequía de títulos. Se atreven a hacer una porra y todos apuntan a la victoria. Xabier apuesta por "una prórroga y penaltis, como Zaragoza", comenta Xabier. "No sé si aguantaría yo unos penaltis", responde Mertxe. "No creo que vayamos a sufrir", le tranquiliza Óscar.

"Estoy convencida de ganar", señala Mertxe: "Me gustaría ganar por esos jóvenes que no han vivido ningún título, que no es algo habitual en la Real. También me gustaría ganarla por esas generaciones que han sufrido tanto por la Real en años no tan buenos". "Estoy seguro de que vamos a volver a ganar, como en el 87 en Zaragoza. Sin nosotros en la grada, pero esta Copa es nuestra. Tengo algo dentro que me lo dice. Estoy seguro de que vamos a ganar, somos mejores. Los jugadores van a responder, no tengo ninguna duda". "La Copa va a venir 34 años después", añade Marco. "Tenemos muchas ganas de ganar, nos merecemos ya un título. Tenemos un equipo que confía en lo que hace, bien trabajado, con muchas ganas", remata Izaskun.

Xabier, que cree que el título serviría para "compensar" aquella final copera que la Real perdió en 1988, va más allá y cree que "se están poniendo las bases de una Real que nos va a hacer gozar de más cosas. Tendremos más ocasiones. Estoy convencido de que vamos a ganar". "Hay base para que en los próximos años sigamos así. Ojalá podamos disfrutar de otra final con público", dice Mertxe. "Hay una base muy buena de chavales, y no tiene pinta de que nos vayan a dejar", añade Óscar. Izaskun dice que el título sería "un chute" para una afición que lleva demasiado tiempo sin pisar el estadio, "sin disfrutar de Europa. El título sería la recompensa para todos".

La celebración, "el domingo"

Las restricciones provocadas por la pandemia hace que cada uno tenga que ver la final "en casa, qué remedio", reconoce Mertxe, que ya ha avisado a sus vecinos de que la van "a liar durante la final. Será difícil aguantar la emoción y los gritos". Y las celebraciones no podrán tener lugar el sábado por la noche. "Como mucho podemos salir al balcón a aplaudir", comenta. "Yo veré la final en casa y con la camiseta de la final de Copa puesta", dice Xabier. En casa de Izaskun y Marco tienen la bandera puesta en el balcón "desde el año pasado". "Habrá que celebrarlo el domingo desde la mañana. Saldremos a la calle todos y todas con la camiseta de la Real puesta", propone Óscar. "Al día siguiente va a estallar todo, va a ser una fiesta", confirma Izaskun.