Noche larga en Donostia. La clasificación de la Real Sociedad a la final de la Copa del Rey ha provocado un éxtasis generalizado tanto en Anoeta como en los bares de la ciudad y tambien de Gipuzkoa, donde se concentraron miles y miles de personas para ver el partido. Al término del choque del estadio de Anoeta estalló la alegría y la fiesta no solo acabó cuando el público abandonó el coliseo donostiarra, una vez el equipo dio la vuelta por todo el campo, si no que dicha fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada.

Prueba de ello es que nada mas salir del campo donostiarra, y en contraste con otros partidos de entre semana a las nueve de la noche, los bares de alrededor de la plaza Ferrerías, que ya habían registrado un gran ambiente en la previa del encuentro, volvieron a recibir a centenares de aficionados, la mayoría jóvenes dispuestos a continuar con la fiesta.

Como ya ha ocurrido en los prolegómenos del partido de vuelta a la semifinal de la Copa, aunque la gran mayoría de aficionados y aficionadas eran de la Real, también se dejaron ver seguidores del Athletic, que compartieron la alegría por la clasificación local a la final de Sevilla el 18 de abril.

Una vez terminada la fiesta, en los aledaños del estadio de Anoeta, parte de esos jóvenes siguieron hacia las discotecas del centro de la cuidad, donde continúo la fiesta como acreditan varios mensajes publicados en las redes sociales tanto por ciudadanos como por alguno de esos establecimientos como Bataplán. Aunque este local no acostumbra a abrir hasta el jueves, el pase a la final era una ocasión extraordinaria que bien merecía abrir sus puertas. Y ya en el interior, como no podía ser de otra manera, entre las muchas melodías que no podían faltar, el himno de la Real, la versión de la canción popularizada de Bad Bunny con la letra de Orri Óskarsson y un largo etcétera de melodías, hicieron disfrutar a los presentes hasta altísimas horas de la madrugada.

Noche mágica

La Real acababa de conseguir la clasificación a su octava final de la Copa del Rey tras derrotar al Athletic por 1-0 con gol de Mikel Oyarzabal de penalti en el minuto 87, poniendo fin a una incertidumbre, más por el marcador que por el juego que estaba mostrando el Athletic para remontar.

Fue el colofón a un gran día que comenzó con un ambiente increíble y un recibimiento épico a la afición en los aledaños del estadio de Anoeta. Esto hacía presagiar que el estadio iba a vibrar con su equipo y así fue. Con una de las mejores entradas, un Anoeta a rebosar llevó en volandas a su equipo que fue superior al Athletic pero al que le costó culminar el gol que le daría el paso definitivo a la final.

Hubo numerosas ocasiones en las que los txuri-urdin pudieron adelantarse en el marcador, aunque el empate les bastaba por contar con la renta del gol de Turrientes en el partido de ida. Al final, fue el capitán el que, a pesar de los intentos de Álex Padilla de ponerle nervioso, Oyarzabal mostró su sangre fía y subió el 1-0 al marcador que sentenció el pase a la final de la Copa. A partir de ahí, la fiesta se desbordó y la noche incluso se quedó corta para la celebración.