La Real Sociedad logró este sábado en Anoeta una importante victoria contra el Elche, sumando tres puntos que le meten de lleno en la pelea por Europa. El cuadro txuri-urdin sufrió de inicio, eso sí, para ajustarse al planteamiento táctico del técnico visitante, Eder Sarabia, quien apostó en Donostia por un dibujo 2-3-2-3 ante el que los locales tuvieron dificultades defensivas en su parcela izquierda, la de Sergio Gómez y Pablo Marín. Una vez que Pellegrino Matarazzo asignó marcas claras para la zona, la escuadra blanquiazul pudo asentarse atrás y lanzar los contragolpes que le condujeron al triunfo. Este es el análisis táctico del encuentro.

Confesó el entrenador txuri-urdin después del partido que, en la previa del mismo, no sabía con qué sistema iba a jugar el Elche. Venía de hacerlo con tres centrales ante el Barcelona. Pero en la anterior jornada, en el campo del Levante, había formado según el mencionado 2-3-2-3, con el que repitió en Donostia. Dentro de dicha estructura, los laterales franjiverdes, actuando a pierna cambiada (un diestro en la izquierda y un zurdo en la derecha), suelen moverse en posiciones interiores a la misma altura que el pivote, para intentar filtrar balones dentro, un funcionamiento franjiverde que ya se dio en el Ciutat de Valencia y que vivió en Anoeta un nuevo episodio.

Imagen cenital del Levante-Elche de la 21ª jornada, en un inicio desde atrás de los franjiverdes. La captura de pantalla muestra el dibujo 2-3-2-3 de los de Eder Sarabia, con cuatro alturas distintas y muy definidas.

Dificultades iniciales

El hecho de que los alicantinos recurrieran a este dibujo contra la Real generó dudas de inicio a los txuri-urdin. Eder Sarabia decidió escarbar en el sector de Sergio Gómez, llenándolo y vaciándolo constantemente desde la movilidad de Diangana. Mientras en la banda izquierda visitante actuaba permanentemente Germán Valera, emparejado con Odriozola, en la derecha Álvaro Rodríguez ejercía de falso extremo, partiendo algo escorado pero moviéndose siempre en un contexto de doble punta (junto a André Silva). El citado Diangana, mientras, tan pronto se ubicaba dentro (donde se dejó ver constantemente durante los primeros minutos) como salía a banda para ocupar la teórica parcela de extremo diestro. Al propio Sergio Gómez y a Pablo Marín les costó ajustar marcas. Y el equipo txuri-urdin lo sufrió...

Imagen de pizarra en la que se aprecia la presión que la Real comenzó aplicando ante el Elche. Los franjiverdes, mediante su 2-3-2-3, generaron de inicio una superioridad numérica en la zona de Gorrotxategi, quien se emparejaba con Neto viendo cómo Diangana quedaba libre. Marín y Sergio dudaban respecto a las posiciones de Pétrot y del propio Diangana, sin llegar a repartirse las marcas de ambos.

Minuto 8: así se gesta la gran ocasión de André Silva para el 0-1 y que salva Remiro. Marín y Sergio han saltado a presionar al mismo jugador, dejando libre a un Diangana que va a recibir solo al costado de Gorrotxa.

El desajuste en esta última acción resultó notorio. Y no tardó Matarazzo en entrar en escena para asignar un rival a cada uno de los dos futbolistas txuri-urdin afectados en la zona de conflicto. Sergio iba a permanecer en banda, aunque ganando metros y emparejándose con Pétrot. Correspondía a Marín, mientras, quedarse dentro para encargarse de Diangana y echar una mano a Gorrotxa en la zona del pivote.

Imagen de pizarra que muestra lo ordenado por Matarazzo tras los primeros minutos de juego: salta Sergio a por Pétrot, y se queda dentro Marín con Diangana.

Captura de pantalla que ilustra los emparejamientos ordenados por Matarazzo tras un sufrido arranque de partido. Marín, con Diangana. Sergio, con Pétrot.

El caballo de batalla del encuentro en el plano táctico resultaba precisamente este: el comportamiento con balón del Elche y el modo en que la Real le defendía, para robar en las mejores condiciones posibles y atacar al contragolpe. Por ello, tanto Eder Sarabia como Pellegrino Matarazzo centraron buena parte de sus esfuerzos en mover ficha a este respecto y en ir tocando teclas para optimizar sus respectivos recursos. Así, una vez que el técnico local corrigió lo visto de inicio, llegó la réplica del entrenador visitante, quien mediada la primera parte comenzó a enredar con la ubicación de Diangana. Este pasó de actuar en el centro del campo a tiempo completo a alternar banda y zona ancha, dificultando así los roles que en el conjunto txuri-urdin se les habían asignado a Marín y Sergio.

Mediada la primera parte, el 2-3-2-3 del Elche comienza a deformarse en su sector derecho, donde Diangana empieza a moverse en zonas más exteriores (imagen). Sobre el papel, esto no debe significar ningún problema para la Real: Marín y Sergio intercambian sus pares y es el catalán quien debe encargarse del propio Diangana...

... Pero el problema reside ahora en cómo defender el movimiento que traza Diangana desde fuera para recibir dentro. En esta imagen (minuto 35) se aprecia cómo, con Marín centrado ya en Pétrot, el centrocampista del Elche (círculo) corre a pisar carriles interiores para recibir de nuevo libre de marca.

Matarazzo se abre de brazos en la banda ante la recepción de Diangana. Ahora sí aparece en la imagen Sergio Gómez (círculo), quien no ha perseguido a su par con la agresividad deseable: le marca con convicción en banda, pero duda sobre si seguir acosándole dentro.

El ajuste definitivo de Matarazzo, en el tiempo de descanso, no resultó muy sofisticado en lo táctico. Consistió simplemente en reforzar las marcas individuales ya aplicadas antes del intermedio, y en ordenar a Sergio Gómez un emparejamiento individual con Diangana: le tocaba perseguir siempre al dorsal 19 rival, tanto en posiciones exteriores como en zonas interiores.

Emparejamientos a pares establecidos para la segunda parte y aparentemente reforzados durante el descanso por Matarazzo. A Sergio Gómez le toca perseguir (incluso dentro) a la pieza más móvil de todo el entramado del Elche, el dorsal 19 Diangana.

Perfectamente asentada ya para resistir ante los ataques posicionales del Elche, la Real Sociedad recorrió un importante tramo del camino hacia la victoria, así ordenada. Sin desajustes de pizarra que corregir, los txuri-urdin dieron continuidad de forma más cómoda a un trabajo defensivo cuya clave, más allá de cuestiones de estructura, residió en saber interpretar los momentos en que apretar de forma agresiva. Como punto de partida de cada jugada sin balón, los de Matarazzo se situaban en zonas altas del campo, pero sin presionar contundementemente al possedor de balón. De inicio se mostraban más contemplativos, para no exponerse a que el rival batiera sus líneas. Y, una vez que detectaban opción de robo, se lanzaban a por el esférico, seleccionando con mucho acierto estos momentos.

La Real presiona al Elche con el equipo situado en una zona media-alta del campo (obsérvese la adelantada línea defensiva), pero sin mostrarse agresiva de inicio a la hora de intentar robar. Las flechas blancas muestran la distancia entre Oyarzabal-Soler y los dos centrales del Elche, mientras el portero Iñaki Peña, con el balón en los pies, trata de atraer a los dos jugadores txuri-urdin. Estos no pican y permanecen sin saltar a por el esférico, para evitar que el rival les supere y empiece a generar un desequilibrio entre líneas.

Envíos directos

Según lo visto, y de forma progresiva durante toda la primera parte, la Real fue consiguiendo defender cada vez con mayor comodidad el juego posicional del Elche. Sin embargo, los txuri-urdin dejaron una importante puerta abierta hacia Remiro. Y por ahí corrió riesgo de escaparse el triunfo. Los de Eder Sarabia, un equipo con gusto por el fútbol combinativo, tampoco suelen tener inconveniente en lanzar envíos frontales y directos hacia los puntas Alvaro Rodríguez y André Silva. Estos superaron a menudo en el juego áreo a Zubeldia y sobre todo a Caleta-Car, logando así el único gol forastero del encuentro y también una clarísima ocasión del delantero portugués para el momentáneo 2-2.

El recurso del juego directo desde Iñaki Peña al dos contra dos de Caleta-Car y Zubeldia ante Álvaro y André Silva.

Estas dificultades para gestionar el juego directo del adversario nos sirven para enriquecer la lectura táctica de la victoria de la Real, un triunfo con dos vertientes muy claras. Para empezar, cabe destacar que la actuación de los txuri-urdin ante un rival muy rico con balón como el Elche tuvo un mérito mucho mayor que el que pueda asignarle cualquier aficionado de a pie. No resulta nada fácil ir contrarrestando sobre la marcha el modo en que defender, con ajustes variados, el fútbol posicional de los franjiverdes. Aunque Matarazzo y sus futbolistas lo lograron, trazando el primero un muy buen plan de partido y ejecutándolo a la perfección los segundos. Esta última afirmación, sin embargo, tiene un importante asterisco en las concesiones realizadas a la hora de contener los envíos frontales del portero franjiverde hacia sus puntas, una faceta desde la que pudo haberse escapado un triunfo muy trabajado.