La Real Sociedad disputará las semifinales de la Copa del Rey tras eliminar este miércoles al Deportivo Alavés en Mendizorrotza (2-3). El conjunto txuri-urdin sufrió durante una larga fase del partido ante el muy buen trabajo de su rival, cuyo rigor en la presión consiguió dificultar los ataques de los de Pellegrino Matarazzo. Sin embargo, la parada de Remiro que evitó el 3-1 y la insistencia de los guipuzcoanos a la hora de ejecutar el plan trazado por su entrenador terminaron significando el camino hacia la remontada, gracias también a que en el entramado local fueron abriéndose pequeñas y comprensibles grietas con el paso de los minutos. Este es el análisis táctico del encuentro.
Los dibujos de base de ambos equipos podían apuntar a algo que luego, en la práctica, no se produjo. Y es que el 4-2-3-1 de la Real parecía significar sobre el papel una superioridad numérica en el centro del campo ante el 4-4-2 del Alavés. La teoría decía así que intentar filtrar balones dentro para aprovechar esta circunstancia suponía una buena opción en clave txuri-urdin, pero enseguida quedó claro como Eduardo Coudet, el entrenador local, había planteado paliar este supuesto déficit.
Cambio de estructura ofensiva
Visto lo visto, la Real no tardó en recurrir a una estructura ofensiva que ya había mostrado durante la etapa de Matarazzo, un 3-4-2-1 mediante el que pobló su ataque con hasta 5 futbolistas (carrileros, mediapuntas y punta) para amenazar a 4 zagueros del Alavés. Con este dibujo, los txuri-urdin pudieron ocupar de forma algo distinta esa espalda de los pivotes babazorros que tan golosa se antojaba de inicio.
Al conjunto guipuzcoano, en cualquier caso, le costó empezar a carburar. El rival defendía con rigor y energía, y se hacía difícil sacar rédito al cambio de estructura ofensiva ordenado por Matarazzo. Además, el Alavés supo amenazar en ataque a una Real desajustada en su sector izquierdo. Soler no detectó de inicio las caídas a banda de Denis Suárez. Y Gonçalo Guedes lo pasó mal con el lateral derecho Jonny Otto, quien gracias a su buen pie ejercía muchas veces de organizador en el bando local, sacando el esférico jugado con criterio.
Retoques para la victoria
A Matarazzo no le quedó más remedio que mover ficha. Renunció a contar en la derecha con un perfil más acorde (Sergio) para cerrar con defensa de 5 e intercambió las demarcaciones del catalán y de Guedes, para que el ex del Manchester City pudiera vigilar de cerca a Jonny. Funcionó en la contención, ya que la Real dejó de sufrir ese tipo de acciones ya vistas, pero el ajuste exigió retocar a su vez las posiciones del mencionado 3-4-2-1. ¿Cómo? El entrenador realista fue haciéndolo conforme cambiaban las circunstancias del partido, pero teniendo siempre claro que el premio de la remontada se escondía tras la insistencia mediante este tipo de estructura.
La Real logró finalmente la victoria en un duelo igualado que, hasta el minuto 75, veía cómo el plan del Alavés se imponía al txuri-urdin. Sin embargo, en la ecuación del análisis general deben figurar la parada de Álex Remiro en el penalti que pudo significar el 3-1, la confianza de los de Matarazzo en el plan trazado por su entrenador, y también el hecho de que la buena presión local perdiera energía de forma más que comprensible con el paso de los minutos.