Dijo Matarazzo el viernes que todavía es pronto para hablar de los objetivos para el mes de mayo. Y seguramente tenga razón. Dentro de cuatro meses, cuando la Liga esté a punto de finalizar, seguramente miremos al partido de esta tarde en Anoeta (18.30 horas) con cierta sensación de intrascendencia, sin atribuir a este Real Sociedad-Celta el peso que hoy le otorgamos. Visto desde la incertidumbre previa, sin embargo, el duelo apunta a clave hasta el punto de poder marcar la temporada txuri-urdin, enterita ella. Es una cuestión de dinámica y de lo que un resultado favorable podría suponer a nivel mental. Pero también estamos ante un asunto meramente matemático: los de Matarazzo están aún más cerca de la zona de descenso que de la europea, una situación a la que darían la vuelta en caso de sumar los tres puntos ante su rival gallego.

El técnico estadounidense pierde para la ocasión a Carlos Soler por sanción y a Take Kubo por lesión, víctimas ambos de la costosa y sufrida victoria lograda frente al Barcelona. Sus bajas se suman a las ya conocidas de Arsen Zakharyan, Yangel Herrera e Iñaki Rupérez, cinco ausencias en total. La elevada nómina de futbolistas no disponibles obliga a recurrir al Sanse, de cuyas filas Matarazzo llama al centrocampista Ibai Aguirre y a los extremos Job Ochieng y Dani Díaz. El entrenador txuri-urdin recupera además respecto al último partido a Orri Óskarsson, cuya inclusión en la convocatoria no saca de la misma a Jon Karrikaburu. Esta vez el descarte técnico es Goti, a punto de salir cedido al Córdoba.

Variantes obligadas

Rino no parece de momento un técnico amigo de hacer grandes cambios en sus alineaciones, más allá de los obligados. Las entradas de Gorrotxategi y Barrenetxea por Soler y Kubo respectivamente podrían significar las únicas modificaciones respecto a la citada victoria contra el Barcelona. Se da la circunstancia, además, de que el perfil de Ander Barrenetxea, quien ya ha actuado de lateral ocasionalmente, permitiría a la Real cerrar con una línea de cinco en defensa para adaptarse así a la estructura del Celta, cuyo técnico acostumbra a dibujar un esquema 3-4-2-1. Dada la mencionada necesidad txuri-urdin y el buen estado de forma de Álvaro Odriozola, no puede descartarse tampoco que el ex del Real Madrid sea de la partida para ejercer ese rol de carrilero, aunque quizás la Real se quede así un poco coja en ataque cuando, con el balón en su poder, mute al 4-2-3-1 de cabecera. Pablo Marín, con cierta desventaja respecto a Gorrotxa, opta a ingresar en el doble pivote. Y en el eje de la zaga apunta a mantenerse Zubeldia junto a Jon Martín, ya que Caleta-Car sufrió una barbaridad en octubre en Balaídos...

Posibles alineaciones del partido de hoy.

El Celta, por su parte, aterriza en Donostia lanzado, con todos sus futbolistas disponibles e inmerso en una dinámica que convierte prácticamente en irrelevante quién juegue y quién no. Todo aquel que pisa el campo rinde a buen nivel, y comprende a la perfección qué el es lo que debe hacer sobre el verde.