La Real visita Getafe en la primera salida a domicilio con Pellegrino Matarazzo al frente del equipo. Después de un estreno ilusionante, en el que también se dejó dos puntos a pesar de merecerlos contra todo un Atlético, los duelos ante los más poderosos no acaban siendo las varas de medir más fiables para tomar el pulso a un equipo. Decía Joaquín Caparrós que pasar por el Camp Nou en la mejor época de Lionel Messi era como acudir al dentista, visitar el Colisuem getafense hoy en día sería algo así como la prueba de algodón. La hora de la verdad, la prueba definitiva o donde se separa el grano de la paja.
Y en la situación que se encuentra la Real, no parece que vaya a haber muchas más opciones que puerta grande, con tres puntos que se antojan vitales para alejarse de la quema, o enfermería, ya que una derrota podría hasta meter al equipo de nuevo en descenso cuando ya no es que hayamos dejado muy atrás las regatas, sino que nos encontramos en vísperas de San Sebastián y el siguiente visitante en la Liga será el Barcelona. Un empate, ni fu ni fa, nos recomendaría una visita cuanto antes al ambulatorio para seguir de cerca la evolución del enfermo.
Pellegrino Matarazzo, que dejó claro ayer su inconformismo al defender que en ningún momento declaró que acabó satisfecho el duelo ante el Atlético porque no se ganó, viaja con buenas noticias por las recuperaciones de los sancionados el domingo Zubeldia y Gorrotxategi. El primero será la novedad en la zaga en detrimento de Caleta-Car. Habrá que ver si el centrocampista desbanca a Turrientes o Carlos Soler del doble pivote. El resto serán los mismos, con esa posición más avanzada de Brais Méndez, en la que recuperó mucho más soltura y brillantez, y con Barrenetxea como arma letal para la segunda parte.
El rival El Getafe se presenta a la cita más importante de la temporada, en la que se juegan “la vida”, tal y como ha declarado José Bordalás, con muchas bajas. Los madrileños tienen tres puntos más que la Real y cinco más que el descenso.
El técnico alicantino deberá improvisar la defensa y en ataque se pondrá en manos de Sancris y Liso, aunque no se descarta que el peligro sea Juanmi.