El Sanse sigue ganando

Los de Xabi Alonso ganan al Toulouse en Tarbes con goles de Karrikaburu y Martón, tras poner sobre la mesa en el primer amistoso del verano ilusionantes pinceladas de su juego

14.07.2021 | 00:56
Los jugadores del Sanse celebran uno de los goles de ayer ante el Toulouse. Fotos: Real Sociedad

Toulouse1

Real Sociedad B2

REAL SOCIEDAD B Zubiaurre; Sola, Blasco, Cantero, Ezkurdia; Pokorny, Magunazelaia, Roberto López; Ander Martín, Karrikaburu, Naïs Djouahra. En la segunda parte jugaron Ortega; Carbonell, Peru Rodríguez, Arambarri, Zoilo; Pokorny (Gorrotxategi, m. 64), Garrido, Aldasoro; Alkain, Martón (Martínez-Losa, m. 74), Lobete.

TOULOUSE Dupé, Amian, Rouault, Diakité, Diarra, Sylla, Bangré, Spierings, Vd Boomen, Healey, Antiste. También han jugado Sanna, Mvoué, Sidibé, Rapnouil, Kasongo, Serber, Ngoumou, Skyttä, Adli.

Goles 1-0, m. 17: Karrikaburu. 2-0, m. 48: Martón. 2-1, m. 79: Skytta.

Árbitro Stinat. Amonestó a los realistas Cantero y Gorrotxategi; y al jugador del Toulouse Adli.

Incidencias Partido disputado en el estadio Maurice Trélut de Tarbes ante mil espectadores.

Tarbes – El Sanse se impuso ayer al Toulouse en su primer amistoso de pretemporada, dentro de un duelo en el que el rival dispuso de ocasiones para obtener un mejor resultado pero que también sirvió para poner sobre la mesa ilusionantes fortalezas del filial txuri-urdin. Sabe de sobra a lo que juega. Maneja diferentes registros. Y en su banquillo se sienta un entrenador con cintura y dirección de campo para cambiar partidos. En Tarbes lo hizo. Es pronto aún para sacar excesivas conclusiones, sobre todo tras jugar ante un adversario en el que el Montanier, técnico del Toulouse, introdujo una alineación bastante alternativa. Pero tiene toda la pinta de que este equipo va a competir siempre. En Segunda. Y con argumentos sólidos.

Para la primera parte, y dentro siempre de los lógicos matices aplicables a estas alturas de temporada, Xabi Alonso apostó por un once a priori más titular que el de la segunda mitad. Lo cierto es que gustó el Sanse en lo colectivo, por mucho que errores en la circulación y en la entrega implicaran rápidas transiciones con las que el Toulouse pudo y mereció marcar antes del descanso. Al fin y al cabo, el paso de las semanas servirá para que las piernas de los jugadores se afinen en lo técnico. Y, en cambio, permanecerán ahí determinados automatismos que los potrillos sacaron a relucir dentro de un 4-3-3 asimétrico y muchas veces mentiroso.

Porque Ezkurdia se convertía a menudo en tercer central para que Naïs diera amplitud. Porque un notable Martín, extremo del lado opuesto, compensaba la posición del galo metiéndose a mediapunta. Porque un gran Magunazelaia interpretó a la perfección su rol en la tercera altura de la medular, cayendo a banda izquierda o incluso subiendo a la punta. Y porque Karrikaburu permitió con su movilidad que todo lo que sucedía en la sala de máquinas terminara encajando. Como pivote posicional, ayudado en la salida por Roberto López, actuó el debutante Pokorny, poco preciso con el balón en contextos de presión y mucho más acertado cuando pudo ver el juego de cara.

El partido transcurría igualado cuando una posesión francesa que la Real defendió casi en 4-4-2, con Magunazelaia en paralelo a Karrikaburu, propició el gol del baztandarra en el minuto 17. Roberto López lanzó el contragolpe al sector derecho para que Martín asistiera al navarro. Curioso: el Sanse se adelantaba en una acción de extremo del propio Martín, a quien el plan reclamaba por dentro. Debió empatar luego el Toulouse, porque dispuso de oportunidades claras siempre que robó y corrió. Pero la falta de acierto y una gran parada de Zubiaurre impidieron la igualada.

En la segunda parte, Alonso solo mantuvo sobre el campo a Pokorny, y el eslovaco no tardó en darle la razón, confirmando las sensaciones previas. En cuanto pudo levantar la cabeza y otear el horizonte, le puso a Lobete un pase largo y medido que el lezotarra convirtió en asistencia a Martón.

El panorama general, sin embargo, fue muy distinto tras la reanudación. El Toulouse ajustó su presión, acertó a igualar estructuras (actuó siempre en 3-4-3) metiendo dentro a su carrilero zurdo y cortocircuitó así la salida blanquiazul. Llovieron las ocasiones en la meta de Ortega, hasta que Xabi Alonso movió ficha: primero ordenó salir en largo, y luego cambió a 5-3-2, con lo que, ahí sí, los suyos empezaron a encontrar superioridades en la zona ancha.

Cuando parecía que había pasado lo peor, el Toulouse recortó distancias. Asedió desde los extremos, principalmente desde el derecho. Y vio cómo la opción de empatar se le esfumaba tras el último giro de tuerca de Alonso, quien varió a 5-2-3 para que Lobete y Garrido ayudaran por fuera. Esto no ha hecho más que empezar. Pero ganar nunca está de sobra. Enfrente ayer había un rival de la segunda francesa que empieza a competir dentro de diez días. Con poco habituales cierto. Pero con otro ritmo. Buen arranque de los potrillos.

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