Sandra Ramajo
exjugadora de la real sociedad

"Nunca olvidaré mi primer día en la Real, esos sudores, esos nervios, esa ropa con ese escudo"

24.05.2020 | 01:19
"Nunca olvidaré mi primer día en la Real, esos sudores, esos nervios, esa ropa con ese escudo"

En la Fundación Albacete, donde jugaba este curso, no cuentan con ella para la próxima temporada. Y la decisión deportiva del club ha precipitado otra, personal

donostia – Sandra Ramajo (Irun, 1987) se retira. Cuelga las botas dejando a sus espaldas una trayectoria larga y exitosa, que inició "dando patadas a un balón" en el parque, siendo una niña, y concluye ahora en el Albacete. Entre ambas experiencias, años y más años jugando a fútbol. Y pasando a la historia en mayo de 2019 al levantar al cielo de Granada, brazalete en ristre, la Copa de la Reina txuri-urdin. Ella se queda, sin embargo, con todo lo disfrutado durante el camino.

Deja atrás una semana de emociones fuertes.

–Ya han pasado unos días desde que anuncié mi decisión. Pero sigue costándome asumir el paso que he dado. Tengo una mezcla de sentimientos. La gente me llama, me envía mensajes, me escribe cosas súper emotivas... Y me queda esa especie de nostalgia, esa cosa dentro de no haber asimilado aún la retirada. Supongo que, con el paso del tiempo, las cosas irán ordenándose poco a poco.

¿Llevaba tiempo barajando la opción de la retirada?

–Siéndote sincera, debo reconocer que no, que mi idea consistía en quedarme en Albacete una temporada más. Pero todos sabemos lo que está suponiendo la crisis del coronavirus en el deporte, y el club va a sufrir sus consecuencias. No entro en los planes para la próxima campaña. Cuando me lo comunicaron, me llevé una sorpresa desagradable y pasé unos cuantos días bastante fastidiada. Pero a la vez entendí que me tocaba pensar y decidir. Y la cabeza me dijo que ya no quería otro cambio: buscarme otro equipo, otra ciudad... Son muchos años en el mundo del fútbol, con la exigencia que este conlleva.

¿Queda decepcionada con el Albacete?

–No, no, para nada. No guardo ningún rencor. Es más, estoy súper agradecida al club por haberme dado la oportunidad de salir de casa y vivir este año tan bonito. Es verdad que la decisión que han tomado conmigo ha precipitado mi retirada, en cierto modo. Pero también pienso que, una vez que no puedo continuar en el Albacete, colgar las botas es lo mejor. Creo que es el momento.

¿Qué le gustaría hacer ahora?

–Me gustaría seguir vinculada a este deporte de alguna manera, porque lo he vivido mucho desde pequeña, y no solo practicándolo sino también como seguidora. A mí el género no me importa. Yo siempre he visto fútbol, masculino y femenino. Y siempre he sido de la Real. Ahora voy a seguir formándome para continuar vinculada a esto profesionalmente en un futuro. Y, mientras, toca buscar un empleo. Se me va a hacer raro, porque, aunque el fútbol suponía mi trabajo durante estos últimos años, para mí en realidad no lo era. Más que un trabajo, el fútbol es mi pasión.

Me dice que desde siempre además.

–Sí. Desde muy pequeña. Mi padre siempre ha sido futbolero. Mi hermana mayor también jugaba. Luego vino la txiki, vio todo eso en la familia y dijo: ¿Cómo no le voy a dar yo patadas al balón? Empecé como todo el mundo, en los parques, en el patio del colegio, en las casas de los amigos... Al principio jugaba con los chicos. No me arrepiento y tampoco me importaba. En edades tempranas, las diferencias no son tan grandes, sobre todo a nivel físico.

Me habla de mediados de la década de los 90. Que las chicas jugaran a fútbol no era tan frecuente entonces.

–Digamos que no estaba tan de moda como ahora. Pero sí que terminaron apuntándose muchas amigas. Luego vi que ellas lo iban dejando y que yo seguía adelante, porque me gustaba. Pasé al fútbol federado con el Dumboa, siendo una niña pero jugando contra rivales de todas las edades, lo que me ayudó a progresar. Y con 16 años me fui al Mariño para competir en categoría nacional. Luego, a punto de cumplir los 21, fiché por la Real.

El tópico diría que hacerlo era un sueño. Pero la referencia de un equipo femenino txuri-urdin no existía para usted durante su infancia.

–Bueno, a ver... Como te decía, yo siempre he sido de la Real, desde que tengo uso de razón. ¡Y eso que el aita es del Real Madrid! Al hilo de tu pregunta, sí que es cierto que yo no tuve la suerte de la que sí pueden disfrutar las niñas de hoy en día. Ellas cuentan con jugadoras referentes en las que fijarse. Y yo no pude, porque el fútbol femenino no era entonces tan visible como ahora. Aunque existía, ¿eh? Ya había jugadoras muy importantes gracias a las cuales estamos hoy aquí.

Creo que me iba a recalcar que jugar en la Real sí era su sueño.

–Sí, eso es. Porque, aún sin jugadoras de referencia ni equipo femenino en la Real, sí seguía al masculino. Siempre pedía la camiseta txuri-urdin como regalo: en mi cumpleaños, en la comunión... E iba súper ilusionada a ver partidos a Anoeta. ¿Mi sueño? Sí, sí lo era. Más aún cuando, unos años antes de mi fichaje, vi que el club creó una plantilla de chicas.

¿Cómo fue esa llamada para reclutarle? ¿La recuerda?

–Primero nos llamaron a varias jugadoras para hacer unas pruebas en Zubieta. Recuerdo que coincidí con Irene Paredes y con Ainara Herrero. Entrenamos juntas durante una semanita y luego llegó esa llamada por la que me preguntas. También la recuerdo. Garbiñe Etxeberria se puso en contacto conmigo y me dejó como en estado de shock. Poco a poco, fui asimilando que me incorporaba al club. Y terminé de hacerlo el primer día de entrenamiento con el equipo. Viví sensaciones que, doce años después, todavía permanecen dentro de mí. Esos sudores, esos nervios, esas primeras charlas en las que nos decían que éramos la plantilla de la Real Sociedad... Y la ropa. Cuando te dan esa ropa, con ese escudo, da igual que estés entrenando o jugando un partido. Luces unos colores que te llevan a sentir algo muy dentro.

Fueron un total de once años en el club.

–Yo nunca he estado once años en un mismo sitio. Solo he pasado tanto tiempo en la Real, con el plus de todo lo que significa este club para mí. Así que pienso que en Zubieta es donde más he avanzado, tanto en lo futbolístico como en la faceta personal. Vistiendo de txuri-urdin pasé de niña a mujer. Pasé de deportista aficionada a considerarme profesional, con todo lo que esto conlleva.

El proyecto vivió un progreso constante durante su etapa en la Real. ¿Con qué se queda?

–La respuesta que todo el mundo puede esperar apuntaría a la Copa de la Reina, ¿no? Pero es que aquel fue un éxito colectivo por el que ha luchado muchísima gente. ¿Por qué me tengo que quedar con la Copa y no con toda esa gente? Yo he aprendido de todas esas personas: entrenadores, médicos, compañeras, medios de comunicación, incluso rivales... Son lo mejor que me llevo tras tantos años como txuri-urdin. Y también me suelen preguntar por lo peor, por la parte mala.

¿Cuál sería?

–El tiempo del que los deportistas no podemos disfrutar. Tienes que estudiar y trabajar, quieres vacaciones, se te echa encima la pretemporada y vuelta a empezar. Así, casi todos los años. Pero bueno, son cosas que van unidas al fútbol y a las que ya estamos acostumbradas.

¿Su grave lesión de rodilla en mayo de 2018 no forma parte de la cara negativa del fútbol?

–Gajes del oficio. Pasas momentos malos, eso no te lo voy a negar. Pero también se trata de un percance que te permite aprender ciertas cosas. Ves lo importante que es cuidar algunos aspectos y valorar otros. También te encuentras con una oportunidad para superarte, para recuperarte tras una operación. Luego sales del túnel y te sientes muy gratificada. Es un premio más que me llevo.

Relativizaba en una respuesta anterior la importancia de la foto de Granada, levantando la Copa.

–Es que esa imagen es el resultado de un proceso largo. Y me recuerda todo, no solo la final contra el Atlético, sino también el camino recorrido durante años. Me hace pensar, igualmente, en las personas que me he encontrado durante mi trayectoria. ¿Que yo he podido aportar mi granito de arena para lograr la Copa? Pues entonces me retiro más orgullosa aún. Pero, si para mí resulta importante haber recibido ese trofeo, lo es, principalmente, porque lo hice en nombre de toda esa gente a la que aludía ahora. Te hablo de miles de personas. Entre ellas Tximist, claro, cuyo fallecimiento figuraría igualmente entre las circunstancias negativas de mi carrera. ¿Sabes lo que pasa? Que si el equipo ha ido para arriba ha sido porque él no ha parado nunca de gritarnos.

"He meditado sobre el futuro y mi cabeza ha dicho que no quiere más cambios. No quiere buscar nuevo equipo y nueva ciudad"

"Quería continuar una temporada más en el Albacete, pero no entro en los planes del club para la próxima temporada"

"La foto con la Copa de la Reina es el resultado de un proceso colectivo; cuando la veo me acuerdo del camino y de sus protagonistas"