kirolak

Empatar ya es poco

01.04.2020 | 00:22
Mikel Merino trata de escaparse de Pablo Hervías en el partido de Zorrilla. Foto: Efe

La Real desaprovechó una gran oportunidad de ganar fuera en una plaza muy exigente ante un Valladolid inferior que se conformó desde el inicio con el empate

Valladolid0

Real0

REAL VALLADOLID Masip; Moyano, Kiko Olivas, Salisu, Nacho (Pedro Porro, m. 65); Hervías (Óscar Plano, m. 70), San Emeterio, Míchel, Toni Villa; Guardiola y Sandro (Anuar, m. 81).

REAL SOCIEDAD Ramiro; Gorosabel, Llorente, Le Normand, Monreal; Odegaard, Guevara, Merino; Portu (Barrenetxea, m. 90), Willian José (Isak, m. 69), Oyarzabal.

donostia – Algo estaba haciendo muy bien la Real cuando se presenta en Valladolid, rasca un punto y el vestuario parece un funeral. Esto fue lo que explicó Martin Odegaard que sucedió nada más acabar el partido en un estadio que siempre se le ha dado bastante mal a los donostiarras. El 0-0 les dejó un amargo sabor de derrota después de haber dominado con nitidez a un adversario que se temió lo peor de antemano y que firmó las tablas casi de salida, consciente de que podía salir muy mal parado si entraba en un intercambio de golpes.

poca afición El encuentro no estuvo a la altura de las expectativas que había generado. Lo que se esperaba como una invasión txuri-urdin con más de 2.000 aficionados que habían confirmado su intención de viajar se quedó en poco más de 500, que, al menos, no tuvieron que pagar un alto precio por las entradas tras el acuerdo al que llegaron ambos clubes. Esta vez la Real sí tuvo paciencia para asumir el control y tratar de buscar líneas de pase buenas por el interior ante un anfitrión replegado.

Antes del descanso, los blanquiazules fueron mejores, pero solo Willian José remató con peligro de cabeza, mientras que Hervías estrelló en el larguero un obús al saque de una falta. En la reanudación, Odegaard entró mucho más en juego y el partido se abrió mucho más. Willian José perdonó lo infallable con la zurda; a Sandro le anularon el gol que todos los realistas esperaban; Remiro se hizo gigante para salvar un mano a mano con Guardiola; y Oyarzabal dispuso de tres opciones al final para marcar el ansiado y merecido gol decisivo.

Un punto fuera siempre se consideraba un buen resultado. O eso pensábamos casi siempre antes de esta temporada en la que la Real de Imanol prefiere jugársela a vida o muerte...