la carta del día

Nor naiz ? ?

30.03.2020 | 00:43
1. Estuve hace muy poco en Anoeta, pero el míster no me dio minutos y me quedé sin poder saludaros.2. Mi único gol como txuri-urdin me emocionó hasta el punto de que derramé alguna que otra lágrima sobre el mismo césped.3. Este curso he demostrado que también puedo rendir en Primera División.

¡Kaixo afición txuri-urdin! Me habría encantado saludaros desde el césped hace bien poquito. Estuve en Anoeta y comprobé con mis propios ojos lo bonito que os ha quedado el estadio. Lástima que el entrenador no me diera minutos. Tuve que conformarme con abrazar a excompañeros antes y después del partido. Todavía no he jugado nunca en el estadio como visitante, pero sí lo hice como local, cumpliendo así con el sueño de todo canterano de Zubieta. Fui de los que prometían. Había muchas esperanzas depositadas en mí. Y se notaba. Recuerdo un partido de Liga que jugamos con el Sanse en Anoeta, contra la Arandina. El primer equipo disputó justo antes un amistoso. Y mucha gente se quedó en la grada solo para verme a mí.

Desde entonces hasta mi debut pasaron casi dos años. La oportunidad me la dio un entrenador al que siempre estaré agradecido, y a quien lamento que mi único gol como txuri-urdin sirviera de muy poco. Fue un momentáneo 1-0 que me emocionó hasta el punto de derramar alguna que otra lágrima sobre el césped. Pero nos remontaron al final, quedando ya el míster en una situación complicadísima. Le cesaron dos jornadas después. Me queda al menos el consuelo de que aquella misma temporada pude devolverle, de forma muy indirecta eso sí, la confianza que él había depositado en mí. Terminé el curso cedido en un club cercano. Y participé en una de las salvaciones más agónicas que se recuerdan. Quién sabe qué sería ahora de esa entidad y del técnico que me dio la alternativa si no llegamos a marcar sobre la bocina en tierras catalanas.

Como habréis podido deducir al leer mi introducción, milito en un equipo de Primera. Arranqué bien la actual campaña, jugando con asiduidad y completando partidos más que aceptables. Pero poco a poco he ido perdiendo protagonismo. Es una pena, porque aquellas jornadas iniciales me sirvieron para demostrar que también tengo cosas que decir en la máxima categoría. Hasta entonces, mi mejor nivel lo había ofrecido en Segunda: en el curso 2016-17, vistiendo de verde y blanco; y en el curso 2017-18, con mis actuales colores. Ya se sabe. Siempre existe el peligro de que a uno le encasillen. Pero insisto. Hace solo cuatro meses estaba jugando bien en Primera División. Y acabo de cumplir 27 años. Aún tengo mucho fútbol que ofrecer.