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La buena costumbre de ganar

21.03.2020 | 01:24
Isak se estira de forma impresionante para robar un balón al espanyolista Víctor Sánchez. Foto: N.G.

Una solvente Real también venció en Cornellà al aprovechar su buena primera mitad con doblete de Willian y rescatarle Isak cuando más sufría

Espanyol1

Real3

ESPANYOL Diego López; Víctor Sánchez, Lluís López, Calero, Dídac Vilà (Pedrosa, min.57); Marc Roca (David López, min.80), Darder, Granero (Campuzano, min.65); Vargas, Wu Lei y Calleri.

REAL Moyá; Zaldua (Le Normand, min.80), Elustondo, Diego Llorente, Monreal; Zubeldia, Merino (Zurutuza, min.84), Odegaard; Portu, Oyarzabal y Willian José (Isak, min.65).

Goles 0-1, m.18: Willian José. 0-2, m.34: Willian José. 1-2, m.72: Zaldua (p.p.). 1-3, m.74: Isak.

donostia – La Real también ganó en Cornellà. Lo consiguió casi por inercia. Como si hubiese alcanzado una velocidad de crucero que le permitiera doblegar a la mayoría de adversarios de la Liga. Sin duda, lo mejor fue esa sensación de fortaleza transmitida por el equipo que solía provocar que a los pocos minutos de iniciarse el duelo la mayoría ya le catalogase como claro favorito para hacerse con los tres puntos. Jugara en su guarida de Anoeta o a domicilio, sin tener en cuenta demasiado la entidad del anfitrión para encararlo de una u otra manera. Siempre compitiendo con personalidad y, por encima de todo, con las ideas muy claras.

un arsenal temible Por el campeonato empezaba a correrse la voz de que esta Real contaba con un arsenal ofensivo temible, con delanteros de todo tipo y registros y con dos arietes capaces de liquidar partidos. La mejor demostración llegó en los goles ante un deprimido Espanyol. En el primero, Merino metió en largo a Oyarzabal y la asistencia posterior de este la culminó Willian José. Y en el segundo, un exterior majestuoso de Odegaard proyectó la carrera de Portu antes de que, a la segunda, sirviera en bandeja el doblete al brasileño.

Tras el descanso, los pericos se estiraron y un precipitado despeje en propia meta de Zaldua les metió en el encuentro. Cuando el resultado peligraba, apareció Isak para guisarse un gol él solito. Primero cortó un mal pase horizontal de Calero, después emprendió una carrera con la que llegó a alcanzar una velocidad de vértigo y por último tuvo la sangre fría para cruzar la pelota a la red con su pierna en teoría mala. La zurda, con la que se estrenó como goleador en la Real.

Imanol, que repitió once, confirmó que había encontrado equipo o una estructura principal sobre la que construir un proyecto exitoso. Los blanquiazules entraban en puestos de Champions, en la misma cuarta plaza en la que se encontraban seis meses después, cuando se suspendió la Liga.