Con las luces encendidas en África

La Real tiene prohibido pifiarla en ceuta, donde imanol apunta a alinear un once híbrido, con la presencia de titulares habituales y también de jugadores menos utilizados

12.01.2020 | 06:26

La Real se lo ha ganado a pulso. Cada vez que se enfrenta en la Copa del Rey ante un rival de inferior categoría se encienden todas las alarmas. No se puede decir que no estén más que avisados. Han sido demasiados los desastres acumulados en las tres últimas décadas. Ahora toca darle la vuelta y tratar de alcanzar una normalidad y unas garantías para ser fiables en una competición que se ha convertido en un quebradero de cabeza para sus aficionados.

El Ceuta no es el Becerril. Va a ser un contrincante que sin duda se lo va a poner mucho más difícil en un escenario complicado, ya que la hierba artificial, al parecer en muy mal estado pese a que sus dimensiones son grandes, supone un hándicap importante, y que los anfitriones no van a ser un adversario tan amable como lo fueron los palentinos. Los ceutís tienen fama de ser competitivos y de morder. Con una plantilla compuesta por muchos jugadores acostumbrados a jugar en Segunda B, pese a ser más joven de lo habitual en este tipo de clubes, y que saben llevar los ritmos de los encuentros. Pero bueno, no hay que olvidar que se trata de un Tercera División.

Durante la mancha más negra de la historia realista nunca se ha caído contra un conjunto que milita en la cuarta categoría del fútbol español. Y mira que ha habido tropezones de todo tipo. No pasar la eliminatoria sería un fracaso imposible de entender y digerir, que pondría en serio peligro la ilusión de toda la temporada. Con el añadido de lo que podía haber sido con una plantilla que parece reunir todos los ingredientes para aspirar a hacer algo grande.

distancia sideral Imanol ha exagerado con su alusión a que el pésimo estado del campo iguala las diferencias, porque cuatro divisiones de diferencia parecen una distancia sideral que, eso sí, habrá que demostrar en el terreno de juego. Todo parece indicar que hará cambios, pero quizá se decante por una opción híbrida. En principio Moyá parece fijo en la portería, con Gorosabel, Le Normand y Aihen por delante. El otro central será Sagnan o Llorente. En la medular, Zubeldia es seguro, con Sangalli y quizá Pardo por delante, aunque no se pueda descartar a Merino, que se ha pasado la semana con gripe. Y arriba, sería una sorpresa que no entraran Januzaj y Barrenetxea, pero tampoco se puede excluir la posibilidad de que asegure con Oyarzabal. Isak sería el estilete, aunque al oriotarra le gusta más jugar de inicio con Willian.

El entrenador del Ceuta, José Juan Romero, es conocido como el Guardiola de Gerena, su pueblo natal, por lo que anuncia batalla y que saldrá al ataque. Habrá que ver si la Real consigue salir viva y sin secuelas del marrón que supone esta lejana eliminatoria de la Copa. Prohibido pifiarla más veces.