Editorial

La condena del PP

La citación de Aznar, Rajoy y todos los secretarios generales golpea de nuevo a un partido que también con Casado opta por seguir atado a los escándalos de financiación ilegal y corrupción que le sacaron del gobierno

12.02.2020 | 06:26

La citación como testigos por la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de José María Aznar y Mariano Rajoy -y de los ex secretarios generales del PP Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes y María Dolores de Cospedal- en el juicio por los conocidos como papeles de Bárcenas para que los expresidentes se expliquen respecto a la doble contabilidad o Caja B del Partido Popular golpea de nuevo a una formación que ha elegido permanecer atada al escándalo de la financiación ilegal y la corrupción que le sacó del gobierno. Que el propio Bárcenas, al solicitar las citaciones, considerara evidente la institucionalización en el PP de dicho sistema de financiación y señalara a los más altos cargos del partido ya situaba a los populares en una situación difícilmente defendible salvo mediante una clara ruptura con el pasado que, sin embargo, no se ha producido. La tutela del PP de Pablo Casado desde el entorno de José María Aznar y el protagonismo de la fundación FAES que este dirige en la toma de decisiones y las directrices ideológicas del partido son en realidad tan evidentes hoy como la recuperación en los últimos tiempos por el PP de cargos del aznarismo; el último, el del ex secretario de Estado de comunicación de Aznar durante el 11-M, Alfredo Timermans, como jefe de gabinete de la portavoz parlamentaria Cayetana Álvarez de Toledo. Todo ello desmiente la supuesta pretensión -ya puesta en evidencia por su cercanía ideológica y sus alianzas de gobierno en Andalucía y Madrid con la ultraderecha- de consolidar un PP diferente o ni siquiera renovado más allá de la nómina de sus líderes públicos. Y esa ausencia de regeneración lo condena a no poder aspirar a configurarse en alternativa y en algunos casos, como en Euskadi, lo aboca a la insignificancia. Pero, además, abre un serio interrogante sobre la absorción de Ciudadanos que, primero mediante la coalición, viene intentando Casado. Porque, ¿cómo podría Arrimadas explicar a sus todavía 1,6 millones de votantes del 10-N que el partido que Albert Rivera pretendió herramienta para rehabilitar la política se suma al PP de "estructura de contabilidad y financiamiento ilegal" que ya determinó la Audiencia Nacional en 2018 en la sentencia que originó finalmente la moción de censura a Mariano Rajoy?